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Las rentas cortas necesitan algo más que regulación

Su crecimiento ha abierto una conversación necesaria sobre su regulación en República Dominicana. Pero antes de regular correctamente, necesitamos comprender correctamente qué estamos regulando. El reto no es solo jurídico: también exige conocer el producto, entender su demanda y utilizar un lenguaje que refleje la verdadera dimensión de esta actividad

Esta semana tuve la oportunidad de participar como conferencista en el Primer Congreso Internacional de Rentas Cortas, organizado por ADORECO. Y mientras preparaba mi intervención, titulada “De la propiedad a la oportunidad”, una pregunta volvía una y otra vez: ¿estamos entendiendo realmente qué son las rentas cortas?

La pregunta parece sencilla. La respuesta no lo es.

Durante años hemos escuchado expresiones como “esta propiedad es perfecta para Airbnb” o “vamos a comprarla para hacer Airbnb”. Se dicen con tanta naturalidad que hemos terminado convirtiendo el nombre de una plataforma en la definición de toda una actividad.

Y ahí comienza parte del problema.

El producto no es la plataforma

Una propiedad es un activo inmobiliario. La renta corta es una modalidad de uso temporal de ese activo. Airbnb, Booking, una agencia inmobiliaria o incluso las redes sociales son canales mediante los cuales esa propiedad puede comercializarse.

Son tres conceptos diferentes: activo, modalidad y canal.

Parece una simple precisión de lenguaje, pero no lo es. Cuando confundimos estos conceptos, también podemos equivocarnos al evaluar una inversión, proyectar su rentabilidad, comercializar una propiedad e incluso al discutir cómo debe regularse la actividad.

El lenguaje termina construyendo nuestra comprensión del mercado.

Y si el sector no explica correctamente lo que hace, corremos el riesgo de que otros terminen definiéndolo desde una visión incompleta.

Las rentas cortas no son solo turismo

Existe otra asociación que debemos revisar: pensar que toda renta corta necesariamente responde a una actividad turística.

Hoy las personas se desplazan por múltiples razones.

Un ejecutivo puede permanecer tres meses en Santo Domingo por un proyecto profesional. Un estudiante puede necesitar alojamiento durante un semestre. Una familia puede requerir una vivienda temporal mientras concluye la compra de su casa o apartamento o realiza alguna remodelación en su vivienda habitual. Una persona puede trasladarse por razones médicas. Profesionales, trabajadores temporales y personas en procesos de mudanza también necesitan soluciones de alojamiento flexible.

El turismo y el ocio forman parte de la demanda, pero no necesariamente representan toda la demanda.

Comprender esta realidad es importante para propietarios, desarrolladores, inversionistas y agentes inmobiliarios, pero también para cualquier discusión futura sobre regulación.

Porque regular una actividad que no hemos definido correctamente puede llevarnos a regular solamente una parte de la realidad.

Primero conocer, después comercializar

Durante mi participación en el Congreso insistí en algo que considero fundamental: antes de recomendar una propiedad para rentas cortas debemos determinar su potencial real.

No basta con que tenga piscina, esté cerca de la playa o se encuentre en una zona de alta demanda.

Hay que analizar ubicación y entorno, configuración del inmueble, mercado potencial, estructura de costos, ingresos proyectados y, por supuesto, el marco jurídico aplicable a esa propiedad específica. No toda propiedad puede utilizarse de la misma manera.

Y evaluar incorrectamente un inmueble no es un problema que después pueda resolverse con una buena campaña de marketing. Cuando el análisis inicial falla, podemos terminar colocando un precio equivocado, prometiendo una rentabilidad que el inmueble no puede producir o generando expectativas que posteriormente se convierten en frustraciones para el inversionista.

La seguridad jurídica también comienza diciendo la verdad sobre el producto que estamos comercializando.

Una conversación que debemos seguir construyendo

Esta no ha sido mi primera oportunidad de compartir con ADORECO. El año pasado también fui invitada a participar en uno de sus espacios de conversación sobre las rentas cortas.

Regresar ahora, en el marco de su Primer Congreso Internacional, me permitió confirmar algo en lo que creo profundamente: construir sector es una responsabilidad compartida y multisectorial. Los aportes no tienen un único escenario.

Se aporta desde una conferencia, desde un aula, desde una mesa de trabajo, desde un artículo, desde una asociación, desde una empresa y también desde el ejercicio profesional cotidiano.

Lo verdaderamente importante es que el conocimiento, la experiencia y las ideas que compartimos contribuyan a elevar la industria de la que todos formamos parte.

Por eso considero valiosos estos espacios de conversación, especialmente en momentos en los que las rentas cortas ocupan cada vez mayor atención económica, inmobiliaria y jurídica.

Antes de regular, hay que comprender

República Dominicana tendrá que continuar conversando sobre las rentas cortas, su impacto y el marco jurídico que deberá acompañar su desarrollo. Esa conversación será más productiva mientras mejor comprendamos el fenómeno.

Necesitamos datos. Necesitamos escuchar a propietarios, operadores, anfitriones, agentes inmobiliarios , desarrolladores, comunidades y autoridades. Necesitamos conocer experiencias internacionales, pero también comprender las particularidades de nuestro mercado.

Y, sobre todo, necesitamos utilizar correctamente las palabras. Porque las palabras construyen narrativas. Las narrativas construyen percepciones. Y las percepciones pueden terminar influyendo en las decisiones de inversión, en el comportamiento del consumidor y también en la regulación.

Quizás por eso, antes de preguntarnos únicamente cómo vamos a regular las rentas cortas, deberíamos comenzar por una pregunta todavía más elemental:

¿Estamos seguros de que todos estamos hablando de lo mismo cuando hablamos de rentas cortas?

Antes de regular, hay que comprender.

Antes de comercializar, hay que conocer.

Y antes de prometer una oportunidad, debemos tener la certeza de qué tenemos realmente delante.

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El contenido y las opiniones aquí expuestas corresponden únicamente a su autor. Inmobiliario.do no asume responsabilidad por dichas afirmaciones ni las considera vinculantes a su visión editorial.
Reyna Echenique
Reyna Echenique
Es abogada inmobiliaria, empresaria inmobiliaria, CEO Echenique Group, coach, capacitadora y conferencista certificada por John Maxwell y Tania Báez, Secretaria de la Junta Directiva AEI 2024-2026, realtor especializada en el sector inmobiliario dominicano e internacional.
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