El nuevo sistema sustituirá al de 1975, que según el Patronato que lo gestiona, solo en 2024 acerreó a 112,286 personas montaña arriba hasta la Loma Isabel de Torres, antes del cierre
SANTO DOMINGO. – En junio de 2024 las cabinas del teleférico de Puerto Plata se detuvieron en tierra porque no podía certificarse la seguridad del sistema, y poco más de dos años después, este sábado 3 de octubre, el gobierno dominicano dio inicio a la construcción que sustituirá esa obra inaugurada en 1975, con un presupuesto que no es visible en las memorias de Obras Públicas, ni de la Presidencia, ni en la hemeroteca.
El Patronato del Teleférico contó 129,229 personas que subieron a la Loma Isabel de Torres hasta el momento de su cierre en 2024, de las cuales 112,286 llegaron en las cabinas que colgabans de los cables y 16,943 lo hicieron por carretera.
Las cifras del Patronato están recogidas en la Resolución 006-2024 del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), del 2 de julio de 2024, y promediaban 864 visitantes diarios. En una entrevista publicada años atrás por El Caribe, el director del teleférico situaba su capacidad en 1,200 personas por día.
Lo que pasó el 3 de octubre
El acto lo encabezó el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza y la obra la ejecutan la Unidad para la Readecuación de Barrios y Entornos (URBE) y el Consorcio DOMA, formado por la austríaca Doppelmayr Seilbahnen GmbH y la constructora dominicana Grupo Malespín, que serán las encargadas de sustituir el sistema original por un teleférico bicable de vaivén con dos cabinas panorámicas de 55 pasajeros cada una, frente a los 18 o 20 que cabían en las anteriores, incrementando su capacidad a hasta 430 pasajeros por hora en cada sentido.
Luz Elena Lugo Alarcón, representante de Doppelmayr, precisó que el trayecto tomará entre cinco y seis minutos, de dos a tres menos que los ocho del recorrido anterior, y que el proyecto incluye la adecuación de las estaciones inferior y superior y una base intermedia nueva, en acero galvanizado.
La puesta en marcha está prevista para el primer trimestre de 2028.
La nota oficial no menciona el monto de la obra, aunque El Nacional lo sitúa en unos 22 millones de dólares, y la licitación internacional tuvo una base de 1,280 millones de pesos.
Los fondos provienen del Ministerio de Turismo y del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), cuyo director general, Igor Rodríguez, informó que su institución aportó 6 millones de dólares, provenientes de ahorros propios para el inicio de los trabajos, y afirmó que el nuevo sistema cumplirá los más altos estándares de seguridad y confiabilidad.
Paliza sostuvo que la modernización “combina el valor histórico que tiene para esta provincia” con una infraestructura más segura, accesible y de mayor capacidad. Al presentar el proyecto, meses atrás, había descrito el teleférico como “un símbolo del turismo dominicano” durante cinco décadas.
Un camino y un Cristo en la cima
Según la cronología del propio teleférico, el Cristo Redentor se instaló en lo alto de la loma en 1970, y en junio de 1971 comenzó la carretera de El Cupey, abierta para que subieran las máquinas y los equipos. Fue el arquitecto Cristian Martínez quien presentó la idea de un funicular y el presidente de entonces, Joaquín Balaguer, ordenó empezar los trabajos.
En 1972 arrancaron las obras civiles, con equipos suministrados e instalados por la firma italiana Ceretti e Tanfani, y en 1973 el ingeniero Benjamín Paiewonsky recibió el encargo de convertir la cima en jardín botánico.
A finales de 1974 los equipos estaban montados y siguieron seis meses de pruebas, para al fin, el 19 de julio de 1975, el teleférico abrió al público, después de cuatro años y un mes entre que se hizo la carretera y tres de obras civiles.
En su tiempo de servicio, el teleférico, que se convirtió en parte de la oferta turística complementaria de Puerto Plata, tuvo cabinas de vidrio para 18 o 20 pasajeros para un viaje de ocho minutos. Fue administrado por Obras Públicas, el Jardín Botánico y el Ministerio de Turismo, hasta que en el año 2000 el Estado creó el patronato que lo gestionaba, integrado por seis instituciones y cuatro personalidades de Puerto Plata.
Autoridades de Turismo en la provincia estimaron que un porcentaje elevado de los visitantes extranjeros que llegan en cruceros lo usaba, según reportes de prensa.
La obra de 1975, sin cifra pública
Ninguna de las fuentes públicas que se consultaron, incluido el Archivo General de la Nación, da el costo de construcción del teleférico original. No aparece un monto para el contrato con Ceretti e Tanfani, ni para la carretera de El Cupey, abierta desde junio de 1971, ni para los jardines de 1973.
La obra se levantó por tramos: la vía, las obras civiles, que supervisaron Obras Públicas y la Oficina Técnica de Fiscalización de Obras e Inversiones de la Presidencia, el suministro y montaje de los equipos, la cima convertida en jardín. El dinero de esa secuencia no dejó rastro público.
El contraste con la obra de hoy es el de dos épocas. La construcción actual salió a licitación internacional, recibió dos ofertas, y se adjudicó por una cifra cercana a los 22 millones de dólares, sobre una base de 1,280 millones de pesos. De la de 1975 solo se sabe quién la concibió, quién ordenó empezarla y qué firma italiana puso los equipos.
Balaguer ya tiene su lugar en la historia del teleférico y una iniciativa legislativa busca darle otro, en el nombre. Un proyecto de la senadora de la provincia, Ginette Bournigal, propone llamarlo Teleférico de Puerto Plata Doctor Joaquín Balaguer y ordena colocar el nombre en bronce, en una tarja con datos biográficos del expresidente y la fecha de construcción. El Senado lo aprobó en segunda lectura en 2021, entre decenas de críticas, y su pleno aprobó el proyecto el 31 de marzo de 2022.
El inicio de las obras reavivó el debate, pues el ingeniero Miguel Jiménez Messón, esposo de la senadora y exsecretario de Estado de Obras Públicas en los gobiernos de Balaguer, sostuvo que el gobernante mostró un interés particular por el teleférico mientras se construía, y reveló que Bournigal propone además una placa en la base para el ingeniero Gilberto Pagán, a quien atribuye la ejecución de la obra.
Myrna Santos, viuda de Amín Abel Hasbún, ya había cuestionado el reconocimiento por las violaciones de derechos humanos asociadas a los Doce Años.
En las comunicaciones oficiales de esta semana, el sistema sigue llamándose Teleférico de Puerto Plata.
Impacto en los que viven de la cima
El 23 de mayo de 2024, según Listín Diario, una avería en una polea dejó a 32 personas varadas durante horas y tras reanudar el servicio, la empresa que asesoraba la operación lo certificó y, más tarde, recomendó su paralización. El cierre se dispuso a inicios de junio, cuando los estudios técnicos concluyeron que no podía certificarse la seguridad del sistema.
Desde entonces, taxistas, guías, artesanos, vendedores y dueños de restaurantes de la cima vieron caer sus ingresos de manera intempestiva. Los comerciantes calculan pérdidas acumuladas por más de 500 millones de pesos, y El Nacional cifra en unas 200 las familias que dependen, directa o indirectamente, de la actividad del teleférico.
En diciembre de 2025, al cumplirse 18 meses del cierre, vendedores y transportistas celebraron una “inauguración simbólica” y recordaron que la obra debía estar lista en ese plazo.
Robinson Rodríguez, dirigente de los comerciantes, dijo entonces que no habían recibido respuesta a sus reclamos y que personas que viven de ese trabajo “se han enfermado, han tenido que vender propiedades” al quedar sin ingresos.
Los vendedores también disputaron la cuenta: sostuvieron que el Gobierno valoró la obra en 64 millones de dólares, cifra que según Arecoa correspondía a un proyecto del Fideicomiso para el Sistema de Transporte Masivo (FITRAM) y fue considerado imposible de ejecutar, mientras que ellos cotizaron directamente con la misma empresa y recibieron un presupuesto de 22 millones. Al final, la adjudicación terminó cerca de esa segunda cifra.
Para quienes viven de la cima, la cuenta no la marca la fecha oficial sino el calendario: 27 meses de cierre.
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