En la recepción de una unidad nueva, la emoción de recibir las llaves puede llevar al comprador a pasar por alto: comprobar que lo adquirido cumple con las condiciones técnicas, funcionales y de calidad que justifican su inversión.
Una vivienda nueva no necesariamente está libre de defectos constructivos.
Detrás de paredes recién pintadas, pisos relucientes y terminaciones atractivas existen riesgos de deficiencias que no son perceptibles a simple vista, pero que luego se traducen en filtraciones, fallas eléctricas, problemas sanitarios, reparaciones costosas y conflictos con la constructora.
Por eso, al recibir una vivienda, el comprador debe contar con acompañamiento de una inspección técnica especializada que verifique su calidad constructiva y funcionalidad.
Esta inspección permite identificar vicios aparentes, defectos de ejecución, incumplimientos de las especificaciones contratadas y fallas de funcionamiento, dejando constancia documental para que la constructora realice las correcciones correspondientes.
¿Qué debe comprender una inspección especializada?
Evaluación estructural. Observar fisuras, grietas, deformaciones, desprendimientos y otras manifestaciones que pudieran evidenciar deficiencias constructivas. Una inspección visual permite identificar señales que ameriten estudios especializados.
Instalaciones hidrosanitarias. Es necesario verificar presiones de servicio, funcionamiento simultáneo de aparatos, escapes en conexiones, hermeticidad de desagües, pendientes, olores provenientes de las redes sanitarias y correcto funcionamiento de inodoros, duchas y mezcladoras.
Instalaciones eléctricas. Verificar los circuitos, tomacorrientes, interruptores, tablero de distribución, protecciones eléctricas, puesta a tierra y funcionamiento de los equipos instalados.
Terminaciones arquitectónicas. Pisos huecos o desprendidos, desniveles, juntas defectuosas, puertas desajustadas, ventanas que no cierran herméticamente, cristales mal instalados, deficiencias en pinturas y revestimientos, deben identificarse antes de la recepción definitiva.
Impermeabilización y filtraciones. Merecen especial atención los techos, terrazas, balcones, baños y encuentros entre muros y losas. Una filtración puede manifestarse meses después de la ocupación.
Uno de los mayores riesgos para el comprador está precisamente en aquello que permanece oculto.
En edificios de apartamentos también conviene verificar las condiciones de las áreas comunes, ascensores, sistemas contra incendios, bombas, cisternas, drenajes pluviales y demás instalaciones que inciden directamente en la seguridad, funcionalidad y costos futuros del condominio.
Hacia una cultura de recepción responsable
En nuestro país, es menester promover una cultura en la que la inspección técnica independiente forme parte habitual del proceso de adquisición y de recepción de viviendas nuevas.
El comprador no debería recibir únicamente una vivienda terminada; sino una vivienda técnicamente verificada, funcional y segura.
La calidad de una construcción no se demuestra solamente en lo que podemos ver, sino también en aquello que funciona correctamente, aunque permanezca oculto.
Recibir las llaves no significa necesariamente que la vivienda esté lista para ser recibida a satisfacción.
Toda recepción de nuevas viviendas o apartamentos, requiere una inspección técnica especializada.
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