InicioConstrucciónBohioVilla Francisca, el barrio que nunca fue uno solo

Villa Francisca, el barrio que nunca fue uno solo

Ha sido estancia, reparto inmobiliario, barrio obrero, lugar de acogida de migrantes, centro comercial y zona de intensa vida popular a ritmo de son y salsa

SANTO DOMINGO.- El nacimiento de este barrio tiene dos versiones históricas. Algunos ubican su origen en el siglo XIX, cuando era una estancia o hacienda propiedad del poeta Manuel de Jesús Galván, quien la nombró en honor a su esposa, Francisca Velásquez.

El historiador Welnel Darío Féliz marca 1912 como clave: el empresario venezolano Juan Alejandro Ibarra convirtió la estancia en proyecto urbano de solares, casas y espacios públicos. Así lo recoge la Superintendencia de Bancos, con base en Roberto Cassá; Clío confirma que los terrenos pasaron a Ibarra y a Henry H. Gossling, quienes pactaron con el Ayuntamiento un ensanche con el nombre original y para 1913 ya tenía trazado cuadricular sobre manzanas homogéneas, según Risoris Silvestre en “Modernización urbana en Santo Domingo XIX”.

Fue negocio inmobiliario temprano, dice la Fundación León: lotes de 10 x 50 metros, sobre manzanas de 100 x 100, vendidos a plazos a familias de pocos recursos, según Marcio Veloz Maggiolo obreros con oficio, maestros de obra, talabarteros y comerciantes, que habitaron la casa típica de madera, galería y zinc, con patio y hasta huerto atrás.

Mapa 1905 de Casimiro de Moya. Fuente: Archivo General de la Nación.

Féliz documenta que Santo Domingo atraía población del campo: entre 1919 y 1920, los censos pasaron de 26,812 a 38,422 habitantes y hacia 1930 rondaba los 50 mil.

El ciclón San Zenón, en septiembre de 1930, marcó otro punto de partida: tras la reconstrucción el barrio afianzó su carácter, con la Duarte como eje comercial que desde los sesenta bulle de actividad.

El Parque Enriquillo, abierto en 1924, fue otro corazón del sector; frente a él, en la José Martí con Caracas, abrió en 1945 el Centro Social Obrero, diseñado por el arquitecto Guillermo González.

Panorámica que forman las calles Vicente Noble y Josefa Brea. Fuent: Archivo General de la Nación.

El Archivo General de la Nación lo registra como club recreativo, aunque también fue sede cultural, deportiva y sindical. La dictadura llamó al parque Julia Molina, pero recuperó su nombre tras 1961.

Villa Francisca jamás fue un solo lugar. El catastro ubica dentro de él a Borojol, Ensanche Margara y Timbeque. Un estudio de Miguel Ángel Moreno Hernández, de INTEC, halló que esos espacios se distinguían por actividades, viviendas y percepción.

Borojol cargó identidad marcada, ligada a obreros, artesanos, músicos, son y vida nocturna; algunos preferían llamarlo Ensanche Margara, señal del estigma.

El trabajo y la patria también marcaron al barrio. Ahí operaba POASI, el Sindicato de Trabajadores Portuarios de Arrimo, con los obreros del puerto, que en marzo de 1965 convocó un congreso que reunió a 75 sindicatos y en la Revolución de Abril se abrió a un comando constitucionalista.

El comercio de la Duarte, la José Martí y alrededores hizo de Villa Francisca gran centralidad popular capitalina.

La vivienda fue mutando: anexos en los patios, alquileres, la madera cediendo al bloque y el concreto, el barrio se masificó y para fines del siglo XX ya se había empobrecido: Moreno marcó 17% de desocupación en 1993, con fuerte peso de asalariados y chiriperos; en 1997, ONAPLAN contó 45.8% de hogares pobres.

La expansión vial partió los espacios cotidianos y, entre comercios y multifamiliares, sobreviven algunas de aquellas casas, huella de la finca que Ibarra urbanizó.

El edificio del POASI, uno de los sindicatos más poderosos. Fuente: Archivo General de la Nación.

Villa Francisca no nació una sola vez: primero fue nombre, luego proyecto de viviendas, después barrio popular. Hoy es una pieza compleja de la memoria urbana, cuna de músicos, deportistas y líderes comunitarios, densa, sobrepoblada y comercial, que, aún deteriorada, late fuerte en el centro de la capital.

Entrevista publicada originalmente en la edición núm. 16 de El Inmobiliario Impreso.

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Solangel Valdez
Solangel Valdez
Periodista, fotógrafa y relacionista. Aspirante a escritora, leedora, cocinadora y andariega.
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