InicioConstrucciónBohioCiudad Nueva: Tres tiempos, tres arquitecturas, una memoria

Ciudad Nueva: Tres tiempos, tres arquitecturas, una memoria

SANTO DOMINGO.- Un paseo por Ciudad Nueva es una inmersión en donde comenzó la historia urbana fuera de la muralla: las primeras viviendas extramuros y los edificios que elevaron la ciudad, adornándola con balcones.

Surgió a finales del siglo XIX como apuesta modernizadora del gobierno de Ulises Heureaux, luego de la demolición parcial de las murallas coloniales y la expansión hacia la Sabana del Estado.

Fue el primer ensanche planificado fuera del recinto amurallado y su trazado inicial, diseñado en 1884 por el ingeniero J. M. Castillo, introdujo manzanas regulares que rompían con el esquema urbano de casi cuatro siglos.

El nuevo modelo

Los vecinos dejaron atrás la rigidez colonial y construyeron casas de madera alineadas a la acera, entre la sencillez popular y la elegancia burguesa. Fachadas coloridas, amplios ventanales, galerías frontales, techos inclinados abiertos a la calle, patios interiores y zaguanes definían una arquitectura funcional y adaptada al clima.

Más tarde apareció la mampostería de influencia neoclásica, con columnas y ornamentos, también como respuesta a incendios y huracanes. La llegada de médicos, abogados y políticos transformó la composición social y desplazó a sectores populares: una temprana expresión de gentrificación.

Sus calles afirmaron identidad nacional al llevar nombres de batallas patrias: Estrelleta, Cambronal, Las Carreras, Palo Hincado o Beller.

El siglo XX introdujo el concreto y el acero, con edificios de dos a cuatro niveles dentro del racionalismo moderno: fachadas lisas, balcones funcionales y grandes ventanales. En el interior, salas y comedores se integraron, las cocinas se optimizaron y los patios se redujeron o desaparecieron.

Según José Enrique Delmonte, el barrio mantuvo su retícula y parcelación, pero las casas comenzaron a convivir con multifamiliares, alterando la escala, mientras la revista Arquitexto advierte que esa transición redefinió su identidad.

Hoy Ciudad Nueva enfrenta un nuevo ciclo de rehabilitación, aumento de precios y desplazamiento de familias tradicionales, un fenómeno visible también en Ciudad Colonial y Gascue, que amenaza con erosionar su memoria cultural.

El barrio que evolucionó mientras sus calles se convertían en escenario de poder, cultura y resistencia. (Solangel Valdez/El Inmobiliario).

Memoria política y cultural

Entre sus residentes se cuenta a tres presidentes: Juan Bosch, Francisco Alberto Caamaño y Jacobo Majluta, así como los poetas Pedro Mir y René del Risco y fue bastión constitucionalista durante la Revolución de Abril de 1965.

Comercios como la Lechonera Mota, todavía en pie, la librería Fiumé y el colmado Santos animaron la vida cotidiana, mientras en el Piano Bar del hotel Napolitano se negociaban amores, empresas y cargos políticos.

En fachadas y patios persisten huellas de luchas, serenatas y conspiraciones, mientras sus habitantes caminan entre museo y arrabal, entre murales que resisten al deterioro y trinitarias que se apoderan del olvido. Ciudad Nueva abrió las murallas para abrazar la modernidad y hoy permanece como galería viva a cielo abierto, con maraña de cables incluida en el paisaje.

Publicado originalmente en El Inmobiliario impreso no. 14

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Solangel Valdez
Solangel Valdez
Periodista, fotógrafa y relacionista. Aspirante a escritora, leedora, cocinadora y andariega.
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