El tipo de cambio se aprecia, las tasas bajan y la economía crece, pero los riesgos externos acechan, a juicio del economista Raúl Ovalle
SANTO DOMINGO. – La economía dominicana atraviesa un momento de relativa estabilidad macroeconómica, sostenida por un tipo de cambio que se ha apreciado en los últimos meses y una inflación que, aunque todavía elevada, se mantiene dentro del rango meta del Banco Central, aunque detrás de esa imagen de calma, los riesgos externos empiezan a acumularse.
Así lo planteó el economista Raúl Ovalle en una reciente ponencia en la convención Reunidos de RE/MAX República Dominicana, donde explicó que la apreciación del peso responde a un alineamiento favorable de varios factores: turismo en máximos históricos, inversión extranjera directa en niveles récord, especialmente en el sector turístico, y remesas que superan los $2,000 millones de dólares anuales.
A esto se suma una desaceleración de las importaciones, lo que reduce la demanda de dólares y presiona el tipo de cambio hacia abajo.
«Un peso más fuerte es, en la práctica, un ancla antiinflacionaria», señaló Ovalle. Mientras el tipo de cambio se mantiene, la inflación importada se modera, lo que le da margen al Banco Central para no subir las tasas de interés.
Los datos del BCRD respaldan ese diagnóstico. En abril de 2026, el Banco Central mantuvo su tasa de política monetaria en 5.25% anual, en un contexto de recuperación económica sostenida y el IMAE creció 5.1% interanual en marzo, con un promedio de 4.1% en el primer trimestre.
La inflación, que llegó a 4.98% en enero, se moderó a 4.63% en marzo, su nivel más bajo desde octubre de 2025, y acumula 35 meses consecutivos dentro del rango meta de 4.0% ± 1.0%, según publicó en mayo el Banco Central.
Sin embargo, la propia entidad advirtió que el conflicto en Oriente Medio ha impulsado el costo del petróleo y otros insumos clave, y que la inflación podría ubicarse temporalmente por encima del rango meta en los próximos meses. El barril de petróleo WTI cerró abril por encima de $100 dólares, y las presiones sobre los costos de importación siguen activas.
En ese escenario, las tasas bancarias han bajado considerablemente: la interbancaria pasó de 12.6% en junio de 2025 a 7.4% en febrero de 2026. La tasa promedio de préstamos cayó de 15.7% a 13.5% y la de depósitos de 9.0% a 6.1%.
Sin embargo, Ovalle advirtió que la morosidad en créditos de consumo ya supera el pico de la pandemia, sin los programas de alivio financiero que existían entonces. «Eso quiere decir que los bancos van a ser más selectivos a la hora de otorgar créditos de consumo y van a migrar hacia los hipotecarios», sostuvo.
El panorama, en definitiva, es de estabilidad frágil: buenas noticias macroeconómicas en el frente doméstico, con una presión creciente que llega de afuera.
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