Científicos advierten temporada crítica en 2026
SANTO DOMINGO. – El Gobierno de Japón donó equipos pesados y maquinaria especializada para fortalecer la capacidad de respuesta de la República Dominicana frente al creciente impacto del sargazo en las costas del país, en el contexto de la advertencia de los científicos de la University of South Florida (USF), de que 2026 podría registrar otra temporada intensa de arribazones en el Caribe.
La entrega fue realizada a través de la Cooperación Financiera No Reembolsable del Japón para el Programa de Desarrollo Económico y Social (AF2023), durante un acto encabezado por el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, junto al viceministro de Cooperación Internacional del Ministerio de Turismo, Carlos Peguero.
Como parte de la donación, Japón entregó seis camiones volquetes, cinco barredoras y cinco tractores destinados a reforzar las labores de recolección, contención y manejo del sargazo en zonas turísticas y costeras del país.
Durante la actividad, Paliza afirmó que el sargazo “no solo afecta a República Dominicana, sino que es un problema regional que impacta especialmente a los países del Caribe”, mientras que la encargada de Negocios de la Embajada de Japón, TSUDA Fumiyo, destacó la cooperación bilateral en iniciativas vinculadas a sostenibilidad ambiental y protección costera.
Un 2026 retador
La donación llega en momentos en que las proyecciones científicas apuntan a un escenario complejo para la región.
El Sargassum Watch System (SaWS), desarrollado por el Optical Oceanography Lab de la USF, informó a inicios de 2026 que las concentraciones de sargazo en el Atlántico tropical y el Caribe se mantienen significativamente por encima de los promedios históricos para esta época del año.
Los investigadores de la universidad estadounidense explican que sus pronósticos combinan imágenes satelitales con modelos de corrientes marinas y condiciones atmosféricas para estimar el desplazamiento de las algas.
Según esos análisis, las acumulaciones detectadas en el Atlántico tienen altas probabilidades de desplazarse hacia el Caribe en los próximos meses, aumentando el riesgo de recale en playas de República Dominicana y otras zonas turísticas de la región.
En 2025, la USF reportó algunos de los niveles de sargazo más altos registrados desde que comenzó el monitoreo sistemático en 2011. Durante abril y mayo, las masas flotantes superaron ampliamente los promedios históricos, afectando costas del Caribe mexicano, Puerto Rico, Islas Vírgenes y República Dominicana.
El fenómeno tiene consecuencias directas sobre el turismo, principal motor económico dominicano. Además del impacto visual en las playas, la descomposición del sargazo genera malos olores y eleva los costos de limpieza y mantenimiento para hoteles, ayuntamientos y autoridades ambientales.
Frente a este panorama, la República Dominicana ha incrementado sus esfuerzos de mitigación.
En paralelo a la cooperación internacional, iniciativas impulsadas por la Fundación Puntacana y la Red Interuniversitaria de Investigaciones de Sargazo (Sargard) buscan desarrollar soluciones de aprovechamiento industrial, agrícola y energético del alga, apostando por convertir parte del problema ambiental en oportunidades de innovación y economía circular.
Autoridades y especialistas coinciden en que el desafío ya no es solo contener el sargazo, sino adaptarse a un fenómeno que se ha vuelto recurrente y que, según las proyecciones científicas más recientes, seguirá marcando la agenda ambiental y turística del Caribe durante 2026.
Lecturas recomendadas:




