InicioDesarrollo SostenibleSargazo: proyecciones científicas anticipan otra temporada intensa

Sargazo: proyecciones científicas anticipan otra temporada intensa

SANTO DOMINGO. – El mar de algas conocido como sargazo es una amenaza que persistirá durante 2026 tras registrar niveles históricos en 2025, activando respuestas científicas y operativas en toda la región caribeña.

Los datos recopilados por el Optical Oceanography Lab, de la University of South Florida (USF), que monitorea a la macroalga desde 2011 mediante un sistema de vigilancia satelital, confirman que la presencia de sargazo en 2025 rompió récords al llegar durante los meses de abril y mayo más de 37 millones de toneladas métricas, combinadas en el Atlántico occidental, el mar Caribe y el Golfo de México.

Según las últimas actualizaciones disponibles, esta cifra superó en un 150% las estimaciones disponibles para el año pasado con relación a 2024.

A pesar de que el monitoreo satelital mostró una reducción del alga hacia finales de 2025 en varias zonas del Caribe, con descensos significativos en octubre según los reportes de USF, las cantidades acumuladas aún se mantuvieron entre las más altas registradas para ese mes y las autoridades científicas advierten que el fenómeno no ha desaparecido.

2026: otro año crítico

A inicios de 2026, un boletín conjunto del Departamento de Planificación y Recursos Naturales de las Islas Vírgenes y el laboratorio de oceanografía óptica de la USF alertó que las observaciones satelitales de diciembre de 2025 mostraron un aumento marcado de sargazo en el Atlántico Este, el Caribe y el Atlántico Oeste, ubicando los niveles más de 75% por encima de los promedios históricos para esta época del año.

Los especialistas estiman que esta tendencia podría sostenerse durante la mayor parte de 2026, con mayor probabilidad de eventos de arribos, incluidas mayores acumulaciones en playas caribeñas, lo que sugiere que el fenómeno ya no se limita a una “temporada”, sino que avanza con presencia continua.

El informe de la Universidad del Sur de Florida explica que sus pronósticos se basan en imágenes satelitales y en modelos que simulan cómo se mueven las corrientes marinas y cómo influyen factores como la temperatura y el viento.

El boletín “Sargassum Outlook” de enero de 2026 del Optical Oceanography Lab señala que las acumulaciones detectadas en el Atlántico tropical pueden desplazarse hacia el Caribe impulsadas por corrientes superficiales estacionales.

De forma complementaria, la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) ha señalado en sus análisis sobre el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico que la variabilidad en temperatura superficial del mar, descarga de nutrientes desde grandes ríos y cambios en circulación oceánica influyen en la formación y transporte masivo de estas algas hacia el Caribe.

Según estos análisis, las zonas costeras que podrían verse más afectadas son aquellas hacia donde las corrientes arrastran el sargazo desde el Atlántico hasta el mar Caribe. En otras palabras, si el flujo del agua empuja las algas hacia determinadas playas, esas comunidades tendrán más probabilidades de recibir grandes cantidades de sargazo y enfrentar sus efectos durante más tiempo.

Impactos socioeconómicos y ambientales

La invasión de sargazo tiene consecuencias tangibles en varios frentes para el turismo caribeño, que es pilar económico en países como República Dominicana, que se han visto afectados por playas saturadas, olores ofensivos derivados de la descomposición de la macroalga, e incremento de los costos operativos tanto para hoteleros como para autoridades locales, derivados de la labor de limpieza y disposición del sargazo.

Estudios previos han destacado que la presencia prolongada de sargazo degrada espacios costeros, limita actividades recreativas e incluso puede impactar ocupación hotelera en destinos clave, al tiempo que complica la planificación de temporada alta y el uso sostenible de recursos naturales.

Además, los gobiernos enfrentan el desafío de financiar y coordinar operaciones de limpieza y mitigación.

En República Dominicana, por ejemplo, iniciativas como el operativo nacional ambiental, activado en Punta Cana, buscan mejorar la recolección y evaluación de impactos ecológicos y económicos, fortaleciendo la coordinación con hotelería y autoridades para contener la llegada masiva de sargazo a las playas de Bávaro y alrededores.

Respuesta nacional y regional

Para enfrentar estos retos, el Estado dominicano y organismos científicos han impulsado iniciativas de monitoreo, tecnología y gestión. En 2025, el Mescyt destinaría RD$85 millones a estudios sobre sargazo, con el objetivo no solo de comprender el fenómeno, sino a promover soluciones innovadoras que mitiguen su impacto y generen usos sustentables del material recogido.

Fundación Puntacana, junto a la Red Interuniversitaria de Investigaciones de Sargazo (Sargard), presentó el 17 de febrero de 2026 una cartera de siete proyectos orientados a transformar el problema del sargazo en oportunidades de desarrollo sostenible, con énfasis en economía circular, energía, agricultura, monitoreo predictivo y aplicaciones industriales.

La propuesta, desarrollada junto a la Red Interuniversitaria de Investigaciones de Sargazo (Sargard), articula academia, Estado y cooperación internacional para acelerar soluciones tecnológicas y modelos de economía circular, en un contexto donde el impacto sobre playas, empleo turístico y ecosistemas costeros es cada vez más evidente.

En ese marco, el BIO-S Lab, respaldado también por el Centro Alemán de Investigación sobre Biomasa (DBFZ), funciona como plataforma científica para validar procesos de aprovechamiento energético, agrícola e industrial del alga, con el objetivo de reducir costos de manejo y generar valor agregado local.

A nivel comunitario, la incorporación de tecnologías como el uso de drones para mapeo y vigilancia costera también forma parte de una respuesta más amplia que combina ciencia de datos, colaboración interinstitucional y participación ciudadana.

Una nueva normalidad

Con las proyecciones de 2026 señalando otro ciclo fuerte de inundaciones de sargazo, expertos y autoridades sostienen que la región caribeña enfrenta una nueva normalidad climática y oceanográfica en la que las estrategias de vigilancia, gestión ambiental y adaptación socioeconómica serán claves para sostener la economía y la calidad de vida en zonas costeras.

El desafío hoy es integrar la ciencia con políticas públicas eficaces, innovar en soluciones de reaprovechamiento y fortalecer alianzas regionales para mitigar los efectos de este fenómeno que ha dejado de ser una ocurrencia esporádica para convertirse en un elemento permanente del paisaje marino del Caribe.

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Solangel Valdez
Solangel Valdez
Periodista, fotógrafa y relacionista. Aspirante a escritora, leedora, cocinadora y andariega.
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