La generación de 74,794 puestos de trabajo regulados durante el segundo trimestre de 2026 evidencia avances en la formalización, mientras la tercerización de servicios surge como una alternativa para ampliar la protección social y fortalecer el cumplimiento de las normas laborales
SANTO DOMINGO.– La informalidad continúa siendo uno de los principales desafíos del mercado laboral dominicano, pese al crecimiento de las contrataciones reguladas y la expansión de la actividad económica. Al cierre del segundo trimestre de 2026, la tasa de ocupación informal se situó en un 53.8 %, según los resultados de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) del Banco Central de la República Dominicana (BCRD).
Aunque el indicador se colocó por debajo del promedio histórico de 56.7 % registrado desde 2014, más de la mitad de los ocupados permanece en condiciones laborales informales, lo que plantea importantes retos en materia de seguridad social, estabilidad del empleo y cumplimiento de las disposiciones vigentes.
En ese contexto, la economía dominicana registró 147,456 nuevos ocupados netos en términos interanuales durante el segundo trimestre, de los cuales 74,794 correspondieron al sector formal, equivalente al 50.7 % del incremento total. Este comportamiento refleja una evolución favorable, aunque también evidencia la necesidad de continuar promoviendo mecanismos que faciliten el acceso a empleos debidamente regulados.
La informalidad, un reto para el mercado laboral
La persistencia de la ocupación informal representa un desafío para el desarrollo económico, debido a que numerosos trabajadores carecen de garantías asociadas a la contratación formal, como la afiliación a la seguridad social y una mayor estabilidad en sus puestos.
Asimismo, esta situación plantea dificultades para las empresas y las autoridades, especialmente en lo relativo a la protección de los trabajadores, la supervisión de las condiciones laborales y el cumplimiento de las obligaciones establecidas por la legislación dominicana.
En ese sentido, el crecimiento económico, que acumuló una expansión del 4.5 % entre enero y agosto de 2026, según el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), constituye una oportunidad para impulsar nuevas plazas reguladas y mejorar la calidad de la ocupación.
Sin embargo, el aumento de la actividad productiva no elimina por sí solo las condiciones que favorecen la informalidad. Por el contrario, requiere iniciativas empresariales y mecanismos de contratación que permitan integrar a más personas al sistema formal.
Tercerización formal como alternativa
Ante este panorama, la tercerización formal de servicios se presenta como una herramienta para facilitar la incorporación de trabajadores a esquemas laborales regulados. A través de proveedores especializados, las empresas pueden contratar servicios operativos bajo estructuras que contemplen el cumplimiento de las obligaciones laborales, la protección social y las normas de seguridad ocupacional.
De acuerdo con el área de Gestión Humana y Operaciones del Grupo EULEN en República Dominicana, compañía que administra cerca de 2,200 colaboradores en el país, la contratación de servicios especializados responde a la necesidad de reducir riesgos legales y reputacionales, además de garantizar el cumplimiento normativo.
«El aumento del empleo formal en las ramas productivas coincide con una rigidez de supervisión institucional y con las exigencias internacionales de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG)», explica Eilin Díaz, gerente general de la empresa.
De igual manera, la formalización de las actividades tercerizadas puede contribuir a que determinadas ocupaciones tradicionalmente informales o temporales se desarrollen bajo condiciones más estables, con acceso a prestaciones, capacitación y mecanismos de protección laboral.
Empresas exigen mayores garantías laborales
Por otra parte, las exigencias de las compañías multinacionales instaladas en el país están impulsando la demanda de proveedores capaces de demostrar el cumplimiento de las regulaciones laborales y de seguridad social.
Según los datos suministrados por Grupo EULEN, cerca del 40 % de la demanda de servicios auxiliares avanzados procede de corporaciones estadounidenses y europeas establecidas en las zonas francas o vinculadas al sector logístico. Este último contexto cobra relevancia ante el crecimiento del 7.8 % registrado por la actividad de zonas francas en el IMAE, de acuerdo con las cifras citadas por la empresa.
«Estas corporaciones requieren que toda su cadena de suministro garantice el cumplimiento estricto del Reglamento 522-06 de Seguridad y Salud en el Trabajo, el pago regular de la Seguridad Social y la correcta aplicación de los nuevos techos del salario mínimo nominal indexados en el sector privado», señala Díaz.
Por consiguiente, la contratación formal de servicios adquiere importancia no solo para las empresas que buscan mantener sus operaciones, sino también para fortalecer las garantías de quienes desempeñan labores de soporte, mantenimiento, seguridad y gestión ambiental.
Más oportunidades fuera de los principales centros urbanos
La evolución de la actividad económica también está generando nuevas necesidades de personal técnico y operativo en distintas regiones del país. En particular, polos como Bávaro y Punta Cana, en la zona Este, y Santiago, en el Norte, presentan oportunidades vinculadas a la expansión de los servicios especializados.
Mientras tanto, el crecimiento del 4.6 % en el valor agregado de Hoteles, Bares y Restaurantes refleja el dinamismo de una actividad que demanda servicios complementarios para mantener sus operaciones.
En consecuencia, la descentralización de la contratación puede contribuir a ampliar las oportunidades laborales en diferentes localidades, siempre que la creación de puestos esté acompañada de condiciones adecuadas y del cumplimiento de las obligaciones correspondientes.
Según Díaz, la tecnificación de los servicios de soporte ayuda a garantizar la continuidad de los negocios y favorece la profesionalización de los trabajadores. Asimismo, la formación continua y la equidad de género en puestos de supervisión pueden fortalecer las posibilidades de desarrollo dentro de las organizaciones.
El desafío de reducir la informalidad
Pese a los avances registrados en la creación de empleos formales, la tasa de informalidad de 53.8 % evidencia que todavía existe un amplio margen para mejorar las condiciones de contratación en República Dominicana.
En ese sentido, ampliar el acceso a la seguridad social, promover la capacitación técnica y fomentar relaciones laborales debidamente reguladas son aspectos fundamentales para avanzar hacia un mercado de trabajo más inclusivo.
«Al transformar puestos tradicionalmente informales o temporales en plazas fijas, con acceso a esquemas de capacitación técnica continua y equidad de género en áreas de supervisión, la tercerización formal actúa como un amortiguador institucional que absorbe mano de obra calificada y acelera la sostenibilidad del mercado de trabajo dominicano», concluye Díaz.
De esta manera, la reducción sostenida de la informalidad dependerá de la capacidad de la economía para generar oportunidades de trabajo formal y de que tanto las empresas como los proveedores de servicios contribuyan a consolidar empleos con mayores niveles de protección, estabilidad y cumplimiento de la legislación laboral.
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