El caso que documentó Global Property Guide, y publicó el pasado junio, ilustra a inversionistas de la ruta a seguir para adquirir propiedades en el país
SANTO DOMINGO. – Cuando un inversionista decide adquirir una propiedad en otro país, ¿qué pesa más: la intuición o los números? ¿Empieza buscando apartamentos o estudiando mercados? ¿Qué información utiliza para tomar una decisión de cientos de miles de dólares?
Estas son algunas de las preguntas que responde el caso de estudio «Property Investment in Dominican Republic, Punta Cana (Case Study)», publicado el 3 de junio de 2026 por Global Property Guide (GPG), una plataforma especializada en análisis de mercados inmobiliarios internacionales.
A diferencia de sus habituales informes sobre precios o rentabilidad, en esta ocasión la publicación documenta el proceso completo seguido por un inversionista para seleccionar, analizar y comprar un apartamento destinado al alquiler de corta estancia en Punta Cana.
Más que recomendar una propiedad específica, el estudio expone la metodología utilizada para reducir riesgos antes de invertir.
¿Cuál era el objetivo de la inversión?
Según explica Global Property Guide, el inversionista comenzó definiendo criterios financieros antes de mirar una sola propiedad. Su meta era obtener un rendimiento neto anual cercano al 7%, antes de impuestos, mediante alquileres de corta duración, privilegiando un activo que pudiera generar ingresos desde el primer día.
Esa decisión llevó a descartar proyectos en preconstrucción (en plano) y a concentrar la búsqueda en inmuebles terminados, con historial operativo y datos reales sobre ocupación e ingresos.
¿Por qué comparar destinos antes que apartamentos?
El estudio muestra que el siguiente paso no fue revisar anuncios inmobiliarios, sino comparar distintos mercados dentro de República Dominicana.
Las Terrenas, Puerto Plata, Samaná, Cap Cana y Bávaro fueron analizados considerando variables como el flujo turístico, la infraestructura, la conectividad, el perfil de los visitantes y el potencial de rentabilidad.
Tras ese ejercicio, el inversionista concluyó que Bávaro ofrecía la combinación más equilibrada entre demanda turística, liquidez y posibilidades de alcanzar el rendimiento esperado.
¿Basta con consultar plataformas de datos?
No. Uno de los aspectos más interesantes del caso es que el inversionista utilizó herramientas especializadas como AirDNA para obtener una primera aproximación sobre ingresos y ocupación, pero no dio esos datos por definitivos.
Global Property Guide relata que algunas estimaciones parecían demasiado optimistas, especialmente en determinadas categorías de propiedades. Por esa razón, el siguiente paso fue contrastar la información con agentes inmobiliarios locales y propietarios que ya operaban alquileres vacacionales, con el fin de validar tanto los ingresos como los gastos reales.
La conclusión implícita es que las plataformas sirven como punto de partida, pero no sustituyen la verificación en el terreno.
¿Qué factores evaluó antes de hacer una oferta?
Antes de presentar una propuesta de compra, el inversionista incorporó al análisis aspectos que con frecuencia pasan a un segundo plano.
El estudio explica que recurrió a un abogado local para calcular la carga tributaria aplicable al alquiler de corta estancia y evaluar el impacto de esos impuestos sobre la rentabilidad proyectada.
Posteriormente realizó visitas presenciales a los inmuebles seleccionados para comprobar elementos imposibles de apreciar en fotografías o anuncios, como la calidad de la construcción, el entorno inmediato, el estado de las áreas comunes y la experiencia que podría tener un futuro huésped.
¿Cómo fue la negociación?
De acuerdo con el caso publicado por Global Property Guide, la propiedad elegida estaba anunciada en US$295,000.
El inversionista presentó primero una oferta de US$257,000, que fue rechazada. Posteriormente elevó la propuesta a US$280,000, cifra que fue aceptada bajo determinadas condiciones.
A partir de ese momento comenzó el proceso de debida diligencia. El depósito quedó resguardado en una cuenta de garantía (escrow) mientras se verificaban el título de propiedad, la documentación legal y la información financiera relacionada con el desempeño del inmueble como alquiler vacacional.
¿Qué ocurrió después de la compra?
El estudio no concluye con la firma del contrato. Global Property Guide da seguimiento a la operación y explica que el nuevo propietario decidió mantener la empresa administradora que ya gestionaba el apartamento, considerando que contaba con un historial probado de resultados. También contrató un contador para asegurar el cumplimiento de las obligaciones fiscales.
Según los datos publicados, la inversión alcanzó posteriormente un beneficio neto anualizado cercano a US$21,400, equivalente a un rendimiento aproximado de 7.4% antes de impuestos, sobre un precio de adquisición de US$290,000.
¿Qué deja este caso para otros inversionistas?
Aunque el estudio se centra en una operación específica, la principal enseñanza está en el proceso seguido para llegar a la adquisición de la propiedad.
En lugar de comenzar por el apartamento, el inversionista definió primero sus objetivos financieros; antes de confiar en una plataforma, validó la información con actores locales; antes de cerrar la compra, sometió la operación a una revisión legal y fiscal; y antes de cambiar la administración del inmueble, evaluó el desempeño que ya había demostrado.
En ese sentido, el caso publicado por Global Property Guide ofrece una mirada poco habitual sobre la forma en que un inversionista internacional estructura una decisión inmobiliaria en República Dominicana, mostrando que, detrás de una compra exitosa, suele existir un proceso de análisis mucho más amplio que la simple elección de una propiedad.
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