SANTO DOMINGO.– Antes de que un terreno pueda venderse, una vivienda obtenga su título definitivo o un proyecto inmobiliario inicie su construcción, existe un profesional cuya labor resulta determinante para garantizar la seguridad jurídica y el orden territorial: el agrimensor.
Cada 1 de julio, la República Dominicana conmemora el Día Nacional del Agrimensor, una fecha instituida mediante el Decreto No. 245-98, promulgado en 1998, que reconoce el aporte de los profesionales encargados de la medición, delimitación y representación técnica del territorio nacional, conforme a la plataforma de inteligencia juridica internacional, Vlex.
De acuerdo con informaciones históricas difundidas por el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA), la celebración coincide además con el aniversario de la Orden Ejecutiva No. 511, emitida el 1 de julio de 1920, considerada uno de los antecedentes fundamentales del sistema moderno de registro de tierras y jurisdicción inmobiliaria de la República Dominicana.
Más que medir terrenos
Aunque popularmente se asocia la agrimensura con la medición de parcelas, el alcance de esta profesión es considerablemente más amplio. Conforme establece el Reglamento para el Ejercicio Profesional del Agrimensor y del Ingeniero Topógrafo, estos profesionales participan en procesos de mensuras catastrales, deslindes, subdivisiones, regularizaciones parcelarias, levantamientos topográficos y planificación territorial.
La Dirección Nacional de Mensuras Catastrales, órgano técnico de la Jurisdicción Inmobiliaria dominicana, establece que la función principal de la agrimensura es garantizar la correcta delimitación y registro de los inmuebles, contribuyendo directamente a la seguridad jurídica de la propiedad inmobiliaria.
La base técnica del desarrollo inmobiliario
Según el Registro Inmobiliario de la República Dominicana, el sistema registral tiene como misión promover la confianza, el desarrollo económico y la seguridad jurídica del país. Para alcanzar estos objetivos, la labor de los agrimensores resulta indispensable, ya que son los responsables de producir la información técnica que sustenta los registros de propiedad.
En la práctica, su trabajo interviene en gran parte de las actividades vinculadas al crecimiento económico nacional: desde proyectos turísticos y desarrollos residenciales hasta obras de infraestructura, procesos de titulación, litigios inmobiliarios y ordenamiento urbano.
Asimismo, la normativa de la Jurisdicción Inmobiliaria reconoce que, durante la ejecución de determinados procesos de mensura y modificaciones parcelarias, los agrimensores actúan como auxiliares de la justicia y oficiales públicos, lo que evidencia la relevancia jurídica y técnica de su función.
Una profesión estratégica para un país en expansión
La conmemoración del Día Nacional del Agrimensor ocurre en un contexto de crecimiento sostenido de la construcción, la infraestructura y el sector inmobiliario dominicano, actividades que demandan cada vez mayores niveles de precisión técnica, seguridad jurídica y planificación territorial.
Más de un siglo después de la creación del sistema moderno de registro de tierras en el país, la agrimensura continúa siendo una profesión esencial para el desarrollo nacional, aunque gran parte de su trabajo permanezca, literalmente, detrás de los límites que ayudan a definir.
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