La llegada al Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones de Víctor “Ito” Bisonó, ocurre en un momento en que la política habitacional dominicana enfrenta la exigencia ineludible de construir más y, sobre todo, construir mejor.
Los colapsos estructurales registrados en 2025, con la tragedia del Jet Set como punto más crítico, dejaron en evidencia que la seguridad del entorno construido no puede seguir siendo un asunto secundario.
El desafío es mayor si se considera que el país arrastra un déficit habitacional oficial de alrededor de 1.46 millones de viviendas, compuesto no solo por unidades que faltan, sino por más de un millón de hogares que existen en condiciones inadecuadas.
En ese contexto, acelerar la producción de viviendas sin fortalecer los controles técnicos solo ampliaría el déficit cualitativo que el propio Estado reconoce.
El presupuesto asignado al MIVHED para 2026 ofrece margen de acción, pero el problema no es únicamente de recursos, ya que está en juego la capacidad del Estado para garantizar permisos transparentes, inspecciones rigurosas y responsabilidades claras, una demanda que el propio sector inmobiliario planteó con fuerza en el Foro Inmobiliario de septiembre pasado.
La política de vivienda no puede medirse solo en cantidad de unidades entregadas, debe medirse en seguridad, habitabilidad y confianza pública. Esa será la verdadera vara con la que se evaluará la gestión del nuevo ministro.


