La nueva infraestructura busca reducir de horas a unos 15 minutos las interrupciones del tránsito por el paso de embarcaciones. El proyecto fue adjudicado por RD$4,571 millones y tendrá un plazo de ejecución de 24 meses
SANTO DOMINGO.- El puente flotante sobre el río Ozama, instalado entre 1998 y 1999 como una solución provisional para conectar el Distrito Nacional con Santo Domingo Este, será sustituido por una estructura basculante que permitirá el paso de embarcaciones sin detener durante horas la circulación vehicular.
La nueva obra estará ubicada aproximadamente 80 metros al sur del puente actual y enlazará la avenida Francisco Alberto Caamaño Deñó, antigua avenida del Puerto, con el Malecón de Villa Duarte, en Santo Domingo Este.
El ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, dio a conocer los detalles durante su intervención en La Semanal con la Prensa. Entre los trabajos contemplados figuran el diseño, la construcción, el montaje y la puesta en servicio de la estructura, además de la instalación de sistemas mecánicos, eléctricos y electrónicos, iluminación, señalización y dispositivos de protección frente a embarcaciones.
Tres empresas integran el consorcio
El proyecto fue adjudicado al Consorcio Constructor Río Ozama, integrado por Antillean Construction Corporation, Tradeco Infraestructura y Pontix Ingeniería y Construcción, por un monto de RD$4,571,074,834.28 y un período de ejecución de 24 meses.
Antillean Construction Corporation es una compañía dominicana que inició sus operaciones en 2002 bajo el nombre de Antillean Petroleum Corporation. En 2014 adoptó su denominación actual y pasó a desarrollar proyectos de infraestructura vial, hidráulica y energética, así como edificaciones y urbanizaciones.
Por su parte, Tradeco Infraestructura pertenece al Grupo Tradeco, firma mexicana fundada en 1992 que opera en México y otros países de América. Su experiencia comprende la construcción de carreteras, viaductos, hospitales, túneles y otras obras de ingeniería.
En tanto, Pontix Ingeniería y Construcción, con sede en México, se dedica al diseño y desarrollo de puentes y estructuras. Su portafolio incluye pasos atirantados, obras de acero y concreto, rehabilitaciones y proyectos de infraestructura en distintos países latinoamericanos.
La selección se produjo después de que el consorcio presentara la única propuesta técnica y económica en la licitación pública internacional convocada por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones.
Durante la revisión de los peritos, el monto ofertado fue ajustado de RD$4,570,747,724.95 a RD$4,571,074,834.28. Asimismo, la agrupación alcanzó 90 puntos, distribuidos en 50 por la propuesta técnica y 40 por la económica.
El puente flotante fue instalado entre 1998 y 1999
La estructura actual comenzó a funcionar entre 1998 y 1999, durante el primer mandato de Leonel Fernández, como una alternativa provisional para facilitar los desplazamientos entre el Distrito Nacional y Santo Domingo Este.
Su instalación respondió a la necesidad de mejorar la circulación en medio de la expansión urbana y de los proyectos de infraestructura que se ejecutaban en la capital, entre ellos la construcción del puente Juan Bosch.
El paso, compuesto por barcazas metálicas con una superficie asfaltada, continúa en servicio casi tres décadas después de su colocación.
Sin embargo, para permitir la navegación por el Ozama es necesario abrir la conexión, una maniobra que ocasiona interrupciones viales que pueden prolongarse entre dos y tres horas, según las informaciones divulgadas sobre el proyecto.
Frente a esta limitación, la futura estructura contará con brazos móviles que se elevarán cuando sea necesario facilitar el tránsito fluvial, sin requerir la retirada ni la reorganización de una plataforma flotante.
Nuevo mecanismo busca acortar las interrupciones viales
Uno de los principales propósitos del proyecto es agilizar los desplazamientos entre el Distrito Nacional y Santo Domingo Este, dos demarcaciones unidas por una vía que soporta un elevado volumen de viajes diarios.
Según estimaciones ofrecidas anteriormente por el Ministerio de Obras Públicas, el mecanismo permitirá reducir a unos 15 minutos el tiempo de interrupción del tránsito cuando sea necesario habilitar el paso de embarcaciones.
Para lograrlo, la estructura dispondrá de dos brazos móviles y un sistema mecánico encargado de elevar la sección del tablero que permite la navegación. Además, el diseño deberá garantizar el paso de embarcaciones de distintos tamaños, incluidos botes, yates, remolcadores, buques y barcazas generadoras.
De esta forma, la iniciativa procura mejorar la movilidad terrestre y, simultáneamente, preservar la navegación por los ríos Ozama e Isabela, sin supeditar ambas actividades al funcionamiento de una solución provisional.
¿Qué representa el nuevo puente para los residentes?
El reemplazo del paso flotante por una estructura basculante podría mejorar los traslados cotidianos de quienes residen en el Distrito Nacional y Santo Domingo Este, especialmente de las personas que utilizan esta conexión para acudir al trabajo, centros educativos, comercios y otros servicios.
En ese contexto, uno de los cambios más relevantes sería la disminución de las esperas cuando las embarcaciones necesiten cruzar el río Ozama. Mientras las aperturas del sistema actual pueden paralizar la circulación durante dos o tres horas, el nuevo mecanismo pretende limitar esas pausas a unos 15 minutos.
Si se alcanza esa reducción, los conductores podrían sufrir menos demoras en sus recorridos. De igual manera, la menor espera facilitaría la organización de los viajes y contribuiría a aliviar parte de los congestionamientos que se producen en las calles próximas cuando se suspende el paso de vehículos.
A esto se suma que un enlace equipado con un mecanismo de apertura mecánica podría ofrecer mayor previsibilidad a los automovilistas, operadores del transporte público y comerciantes que dependen de la conexión entre ambas demarcaciones.
No obstante, los resultados dependerán del desempeño de la infraestructura, de la organización del tránsito en sus accesos y de su capacidad para responder a la demanda vehicular de la zona. A la vez, el diseño deberá garantizar la convivencia entre el transporte terrestre y la navegación por el Ozama.
Una inversión para conectar el Distrito Nacional con Santo Domingo Este
La construcción del viaducto basculante constituye una intervención relevante para la movilidad del Gran Santo Domingo, pues permitirá reemplazar un enlace que durante años ha servido como alternativa para atravesar el río Ozama.
El presupuesto, superior a RD$4,571 millones, comprende no solo la estructura principal, sino también las labores de ingeniería, cimentación, montaje, mecanismos de elevación, instalaciones eléctricas, protección marítima y acondicionamiento del entorno.
Entre las especificaciones técnicas se encuentran pilotes de acero que alcanzarán profundidades de hasta 64 metros, además de defensas marinas diseñadas para proteger la obra ante posibles impactos de embarcaciones.
Asimismo, las características del diseño contemplan una vida útil superior a 100 años, de acuerdo con los datos divulgados sobre la iniciativa.
Las autoridades establecieron un período de ejecución de 24 meses. Sin embargo, el ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, expresó su intención de acortar ese calendario para adelantar la entrega.
El contrato también contempla las pruebas requeridas para habilitar el funcionamiento del paso y un período de mantenimiento de 36 meses.
Con esta intervención, el Gobierno procura reemplazar una solución provisional instalada a finales de la década de 1990 por una conexión permanente que facilite la circulación vehicular y mantenga la navegación por el río Ozama.
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