SANTO DOMINGO. – Contrario a la percepción generalizada de que los materiales determinan el costo de construir viviendas en el país, es la mano de obra el componente que actualmente tiene mayor incidencia. El cambio se produce desde dentro de las obras.
Así lo documenta el informe anual del Índice de Costos Directos de la Construcción de Viviendas (ICDV), elaborado por la Oficina Nacional de Estadística, que establece que el componente laboral registró un incremento acumulado de 7.14% en 2025, el mayor entre todos los elementos que integran el indicador.
El dato no solo refleja un aumento, sino que marca un cambio en la estructura de costos del sector.
Dentro del ICDV, la mano de obra no es un elemento secundario. Forma parte del núcleo del costo de construir y, según la metodología del indicador, junto a los materiales representa más del 80% de los costos directos de la construcción de viviendas. Cualquier variación en este componente se convierte en un factor determinante para el comportamiento general del índice.
Durante 2025, mientras otros elementos mostraron variaciones moderadas, como los materiales, que registraron incrementos contenidos e incluso caídas en algunos meses, la mano de obra sostuvo una trayectoria al alza a lo largo del año.
El resultado fue un desplazamiento en la presión de costos: dejó de estar dominada por insumos físicos y pasó a concentrarse en el factor trabajo.
El incremento de la mano de obra no fue puntual ni segmentado, según los datos del informe de la ONE, que establece que el aumento de 7.1% se registró de forma homogénea en todos los tipos de vivienda, tanto unifamiliares como multifamiliares.
Esto indica que la presión laboral responde a condiciones estructurales del sector y no a segmentos específicos del mercado. En términos operativos, significa que cualquier tipo de desarrollo, desde vivienda individual hasta proyectos verticales, enfrentó el mismo entorno de costos laborales.
El comportamiento de 2025 también muestra una moderación frente al año anterior, aunque sin perder intensidad. En 2024, algunos componentes laborales, como la albañilería, registraron incrementos de hasta 12%, mientras que en 2025 el aumento fue de 7.14%. La diferencia apunta a una desaceleración, pero no a una reversión de la tendencia, lo que indica que la presión laboral sigue activa, aunque con un ritmo más gradual.
El informe atribuye este comportamiento a varios factores, entre ellos ajustes salariales en el sector, mayor demanda de trabajadores calificados y la necesidad de personal especializado para proyectos más complejos.
En este contexto, la dinámica del sector evidencia que ya no se trata solo de la cantidad de trabajadores disponibles, sino del tipo de perfil requerido. La evolución de los proyectos de construcción, con mayores exigencias técnicas, incrementa la demanda de mano de obra especializada, lo que incide directamente en los costos laborales.
Este comportamiento se inscribe en un contexto más amplio del mercado laboral. La Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo, citada en el informe de la ONE, indica que en el período julio-septiembre de 2025 se registró un aumento interanual de 119,965 ocupados netos.
Este crecimiento refleja un mercado laboral dinámico, que incide en una mayor competencia por trabajadores, en ajustes en los niveles salariales y en presión sobre sectores intensivos en mano de obra, como la construcción.
El informe también aporta una dimensión territorial del sector, al señalar que en la Región Metropolitana se contabilizan 7,619 obras en proceso y más de 6.3 millones de metros cuadrados en construcción, entre proyectos en ejecución y paralizados.
Este volumen de actividad mantiene una demanda constante de trabajadores, que contribuye a sostener la presión sobre los costos laborales incluso en un contexto de desaceleración.
En paralelo, los datos del Banco Central muestran que la construcción cerró 2025 con una contracción de -0.5%, tras registrar caídas más pronunciadas durante el año. Este resultado plantea una dinámica particular: el sector mostró debilidad en su actividad, mientras los costos laborales continuaron aumentando.
En enero de 2026, sin embargo, la construcción registró un crecimiento interanual de 7.6%, asociado a una mayor ejecución del gasto de capital público y a proyectos privados, lo que introduce un nuevo elemento en la relación entre actividad y costos laborales.
El impacto de la mano de obra en el ICDV tiene implicaciones directas en el costo de construir viviendas. En 2025, mientras el índice general registró un incremento de 3.72%, el componente laboral mostró una variación significativamente mayor, lo que evidencia su peso en la formación del costo total.
Dado que el ICDV mide exclusivamente costos directos, sin incluir terreno ni financiamiento, el comportamiento de la mano de obra se convierte en un indicador clave para entender la evolución del costo de edificar.
Los datos del informe permiten identificar una transición dentro del sector: los materiales dejaron de ser el principal factor de presión, mientras la mano de obra asumió ese rol en 2025. Este desplazamiento está vinculado a condiciones del mercado laboral y a la complejidad de los proyectos, y redefine la dinámica interna de la construcción.
Los datos oficiales muestran que en 2025 la mano de obra aumentó 7.14%, el mayor incremento entre los componentes del ICDV, con un comportamiento generalizado en todos los tipos de vivienda y asociado a la demanda de trabajadores calificados y ajustes salariales.
En ese mismo período, el sector operó con una base significativa de proyectos en ejecución y cerró el año con una contracción de -0.5%, según el Banco Central.
En conjunto, el informe confirma que el factor trabajo se consolidó como el elemento central en la evolución de los costos de construcción de viviendas en la República Dominicana.
Lecturas recomendadas:




