“La vivienda social no es simplemente construir multifamiliares donde alojar a personas marginadas, sino estudiar la forma de diseñar un sistema donde estas personas puedan tener mejores condiciones de vida que en los barrios arrabalizados”. Arquitecto ErwinCott
SANTO DOMINGO. – Cuando Joaquín Balaguer abandonó el poder el 16 de agosto de 1996, después de gobernar dos años en un período reducido a la mitad por el “Pacto por la Democracia”, firmado en agosto de 1994, la República Dominicana arrastraba un déficit habitacional que ninguno de sus programas había logrado reducir.
El sociólogo Leopoldo Artiles Gil, en su análisis del decenio publicado en la Historia General del Pueblo Dominicano por la Academia Dominicana de la Historia, de 2018, anota que bajo ese gobierno terminó de consumarse la ruina de la industria azucarera estatal, la quiebra de la línea aérea nacional y el colapso del sistema eléctrico.
El nuevo modelo económico, centrado en servicios, turismo y zonas francas, estaba en marcha y la vivienda social quedaba fuera de su lógica.
El período trunco y la vivienda
El Pacto por la Democracia de 1994, firmado por Balaguer y el candidato del Partido Revolucionario Dominicano, José Francisco Peña Gómez, con la mediación de la Organización de Estados Americanos y la Iglesia Católica, estableció que Balaguer gobernaría dos años más, sin posibilidad de repostularse.
Artiles Gil documenta que los legisladores del Partido Reformista Social Cristiano y el Partido de la Liberación Dominicana modificaron el acuerdo original de 18 meses a dos años sin consultar al PRD y plantea que el período comprendido entre agosto de 1994 y agosto de 1996 fue esencialmente un período de preparación electoral, no de política habitacional.
La investigadora Natalia Ulloa Cáceres, en su tesis doctoral presentada en la Universitat Politècnica de València en 2013, sitúa el cierre del ciclo de producción habitacional de promoción pública, directamente vinculado al período Balaguer en 1992, con los proyectos José Contreras, La Fe y La Isabela.
Después de esa fecha, la producción habitacional del Estado se orientaría, en los gobiernos siguientes, hacia modelos de asociación público-privada y fideicomisos, como los que darían lugar décadas más tarde a proyectos como La Nueva Barquita y Ciudad Juan Bosch.
El déficit no cerrado
Se construían los multifamiliares y el déficit habitacional no se reducía. La arquitecta Evelyn Vanessa González Mueses, en su Trabajo Final de Máster en la misma universidad valenciana, documenta que un estudio de la época estimaba en 546,900 las viviendas inhabitables en todo el país: el techo de unos 2,684,500 dominicanos.
Las proyecciones del Instituto de Estudios de Población y Desarrollo calculaban que al final del siglo los requerimientos habitacionales acumulados alcanzarían 981,900 unidades. Para cubrirlos habría que construir 78,504 viviendas al año: 218 por día. Lo que el Estado construyó entre 1986 y 1990, según la relación elaborada por Ciudad Alternativa, fueron 6,116 unidades en proyectos clasificados estrictamente como habitacionales en Santo Domingo.
El periodista Ramón Núñez Ramírez lo había escrito en el Listín Diario en septiembre de 1989, en pleno auge del programa: esas inversiones no cubrían ni el 15% del déficit habitacional, que continuaba creciendo.
Al cierre del siglo, González Mueses documenta que el déficit total acumulado, cualitativo y cuantitativo, rondaba las 800,000 unidades. El déficit cuantitativo solo superaba las 500,000 unidades y se incrementaba en unas 30,000 viviendas por año.

El sector informal como productor real
En los años noventa, el sector informal, que construye sin supervisión ni asistencia técnica, aportaba el 75% de las soluciones habitacionales del país, según González Mueses. El sector público y el privado formal producían el 25% restante.
Ulloa Cáceres precisa el contraste: en la última década, la producción anual de viviendas, sumando sector público y privado, no superaba las 8,000 unidades, frente a una demanda de cerca de 30,000 nuevas viviendas por año, derivada del crecimiento de los hogares.
Esa brecha entre la oferta formal y la demanda real es la explicación estructural del modelo que Balaguer heredó, amplió y dejó sin resolver. Cada proyecto derrumbaba viviendas existentes para construir nuevas, sin que el balance neto cerrara el déficit.
Cada familia desalojada que no cabía en los nuevos apartamentos, se reubicaba en la periferia y construía, de manera informal, la siguiente ciudad.
El balance de Artiles Gil
En sus conclusiones sobre el decenio, Leopoldo Artiles Gil enumera lo que el período dejó consolidado: el modelo económico neoliberal que Balaguer inicialmente resistió; la apertura de la economía al mercado global; y, a pesar de la resistencia del gobierno a los cambios institucionales requeridos, el primer ciclo de modernización del Estado y de profundización democrática.
También enumera lo que destruyó: la industria azucarera estatal, la línea aérea nacional y el sistema eléctrico.
El arquitecto Erwin Cott, en una entrevista publicada en el Diario Libre y recogida por González Mueses, puso en palabras lo que los números de la política habitacional de esos diez años no podían expresar por sí solos: “la vivienda social no es simplemente construir multifamiliares donde alojar a personas marginadas, sino estudiar la forma de diseñar un sistema donde estas personas puedan tener mejores condiciones de vida que en los barrios arrabalizados”.
Ese sistema nunca se diseñó, los bloques se construyeron, las familias desalojadas se mudaron a la periferia y la periferia siguió creciendo.
El 16 de agosto de 1996, Leonel Fernández asumió la presidencia con 43 años. La ciudad que heredó era, en sus líneas fundamentales, la que treinta años de gobierno habían construido, en dos ciclos de Balaguer separados por ocho años de democracia perredeísta. La historia de la vivienda social dominicana en las postrimerías del siglo XX era, en buena medida, la historia de Santo Domingo.
Fuentes: Artiles Gil, Leopoldo. Los Diez Años de Gobierno del Dr. Joaquín Balaguer, 1986-1996. En: Historia General del Pueblo Dominicano, Tomo VI. Academia Dominicana de la Historia, 2018. | González Mueses, Evelyn Vanessa. TFM, MAAPUD 5, UPV, 2014. | Ulloa Cáceres, Natalia. Tesis doctoral, UPV, 2013. | ONAPLAN, 2002, citado en González Mueses, 2014. | Navarro García, Andrés. Barrios en Zozobra. UNAM, 2014.
Serie: Historia de la vivienda social en República Dominicana. (Capitulo XXIV).
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