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Jarabacoa: Las montañas de la eterna primavera

La “Ciudad de la Eterna Primavera” ha demostrado que, en un país conocido por sus playas, también existe una geografía capaz de enamorar desde las alturas

SANTO DOMINGO.- En el corazón de la Cordillera Central el aire huele a pino. Los ríos, raudos y fríos, se precipitan desde las cumbres, y a veces parecería que el calor se fue de vacaciones, aunque no tanto. Se llama Jarabacoa, nombre que, según algunos estudiosos, significa “lugar de muchas aguas” en lengua arawaka, la que hablaban los taínos. 

La definición parece hecha a medida del paisaje. Cuatro ríos, Yaque del Norte, Jimenoa, Guanajuma y Baiguate, atraviesan el municipio, alimentando saltos, balnearios y valles que hoy forman parte de su identidad.

Su historia turística es, en buena medida, la historia de cómo los dominicanos descubrieron que también podían vacacionar en una cabaña en la montaña.

Durante siglos, Jarabacoa fue una comunidad agrícola y relativamente aislada, que a mediados del siglo XX estuvo en la mira de la dictadura, que decidió impulsar la construcción de hoteles estatales en distintos puntos del país.

Del Hotel Montaña a Café Colao

En agosto de 1949 se inauguró el Hotel Montaña, concebido para aprovechar el clima privilegiado de Jarabacoa y convertirlo en destino de descanso. Tenía piscina, dispensario médico, bar y amplias áreas recreativas.

Durante décadas fue el principal símbolo de la oferta turística local, e incluso en 2005, cuando el hotel fue objeto de saqueos luego de años de abandono, una denuncia oficial reportó entre los bienes sustraídos una cama que el imaginario señala como la utilizada por el dictador Rafael Leónidas Trujillo cuando visitaba el lugar.

Su desarrollo no ha sido lineal. La reconstrucción posterior a los destrozos e inundaciones que provocó el huracán David, en 1979, trajo nuevas infraestructuras, puentes y mejoras de acceso que terminaron fortaleciendo el desarrollo de la zona.

Pero el verdadero parte aguas para el turismo en Jarabacoa llegó en los años noventa, con la mejora de las comunicaciones terrestres, la expansión de los proyectos residenciales y el crecimiento de iniciativas privadas vinculadas al ecoturismo.

La economía local se transformó con la incorporación de actividades de aventura y naturaleza en Rancho Baiguate, que había sido fundado en 1976 como campamento de verano.

También en los 90 se comenzaron a popularizar las excursiones organizadas de rafting en el río Yaque del Norte, una experiencia que convertiría a Jarabacoa en referente regional del turismo de aventura.

La consolidación llegó con la creación del Clúster Ecoturístico de Jarabacoa en 2008, una alianza entre empresarios, instituciones y organizaciones comunitarias orientada a diversificar la oferta y fortalecer la promoción del destino.

En la actualidad, Jarabacoa es reconocida como la capital dominicana del ecoturismo, con atractivos que incluyen los saltos de Jimenoa y Baiguate, La Confluencia, el Parque Nacional Armando Bermúdez y las rutas hacia el Pico Duarte, la montaña más alta del Caribe.

Tres mil visitantes a la semana, según Yamilka Cruz, directora de la Oficina Municipal de Turismo, equivalentes a unos 156,000 visitantes al año, hablan de un crecimiento sólido. A ello se suma un auge inmobiliario impulsado por villas de montaña, alojamientos de renta corta y nuevos desarrollos turísticos.

La oferta turística actual combina hoteles tradicionales, villas privadas, glampings y alojamientos de renta corta. Entre sus establecimientos más conocidos figuran Pinar Dorado, Jarabacoa River Club, Vista del Campo y The Domes, mientras que restaurantes como Café Colao, Jamaca de Dios, La Tinaja y El Fresco se han convertido en referencias obligadas para visitantes nacionales y extranjeros.

Más que un destino, la “Ciudad de la Eterna Primavera” se ha convertido en una marca. Pasó de ser un refugio en las montañas a uno de los principales polos turísticos del interior dominicano, demostrando que, en un país conocido por sus playas, también existe una geografía capaz de enamorar desde las alturas.

Contenido publicado originalmente en la edición #15 de El Inmobiliario impreso.

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Solangel Valdez
Solangel Valdez
Periodista, fotógrafa y relacionista. Aspirante a escritora, leedora, cocinadora y andariega.
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