SANTO DOMINGO.- Después de más de una década dentro de la misma estructura profesional en Colombia, Giovanni Arenas Mejía comenzó a sentirse agotado. Las responsabilidades crecían y su carrera parecía avanzar en la dirección correcta. Sin embargo, algo ya no encajaba.
No era una crisis repentina. Tampoco una decisión impulsiva. Fue una sensación que se instaló poco a poco hasta convertirse en una certeza: necesitaba un cambio de vida.
A inicios de 2023 renunció al trabajo donde había permanecido durante más de 10 años. Durante algunos meses colaboró con el gobierno de su ciudad mientras intentaba responder una pregunta que cada vez cobraba más fuerza: qué quería para la siguiente etapa de su vida.
La respuesta llegó desde un lugar que nunca había visitado. Grupo Noval le ofreció una oportunidad profesional en República Dominicana. Aceptó sin haber pisado alguna vez la tierra del Merengue.
Hasta entonces, Punta Cana era apenas uno de esos nombres que cualquier latinoamericano escuchaba asociado al turismo y las playas del Caribe.
En agosto de ese año aterrizó en suelo dominicano con una maleta, una oportunidad laboral y la sensación de estar comenzando de nuevo.
“No sabía realmente a lo que me estaba metiendo”, recuerda.
Lejos de casa
Los primeros meses estuvieron marcados por el aclimatamiento que implica un nuevo lugar, lejos de casa. Llegó solo. Su esposa y su hijo permanecieron en Colombia mientras él intentaba construir una rutina en un entorno desconocido. El verdadero reto fue emocional.
Su prioridad fue traer a su familia. Lo consiguió tres meses después. Desde ese momento, la experiencia de vivir en República Dominicana comenzó a transformarse.
Aunque extraña a sus padres, hermanos y familiares en su país natal, encontró junto a su esposa e hijo una tranquilidad que llevaba tiempo buscando. “Creo que soy feliz aquí”, expresa.
Porque cuando habla del país no se refiere solo al lugar donde trabaja. Habla del espacio que le permitió alejarse del ruido que sentía en su vida anterior y enfocarse en aquello que realmente quiere construir.
“No porque quiera desligarme de mis raíces. Extraño mi país, pero aquí puedo concentrarme en lo que verdaderamente quiero lograr como persona y como profesional”.
Su encuentro con las finanzas
Ingeniero civil de profesión, Giovanni construyó gran parte de su carrera entre proyectos, presupuestos y obras. Con el paso de los años descubrió que su interés iba desplazándose hacia las finanzas. Ese proceso continuó en República Dominicana.
Llegó a Grupo Noval como director de proyectos y posteriormente asumió nuevos desafíos relacionados con la planeación financiera de la empresa. Desarrolló procesos internos y fue creciendo junto con la organización hasta convertirse en director financiero.
Prefiere definirse como una persona en constante formación.
Desde su experiencia en el sector inmobiliario observa con interés el desarrollo acelerado de Punta Cana y Bávaro. Reconoce los desafíos que acompañan el crecimiento de cualquier destino turístico: infraestructura, servicios públicos y planificación urbana.
Pero cuando piensa en su propia historia, la reflexión es más sencilla.
Hace apenas unos años buscaba una salida. Hoy siente que encontró un camino. No sabe exactamente dónde estará dentro de cinco años. Lo que sí sabe es que el proyecto más importante de su vida sigue en marcha. Y, por ahora, afirma que “todo lo que tengo, todo lo que me gusta y todo lo que quiero hacer está aquí en República Dominicana”.
Contenido publicado originalmente en la edición 15 de El Inmobiliario impreso.
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