Más del 50 % de los anfitriones en Airbnb en el país son mujeres, quienes han convertido esta actividad en una fuente de ingresos, emprendimiento y desarrollo para sus hogares y comunidades
SANTO DOMINGO.- La participación femenina en el sector turístico de la República Dominicana continúa consolidándose como un componente importante para el desarrollo de la economía, el emprendimiento y la calidad del servicio. Datos de Airbnb indican que más del 50 % de los anfitriones en el país son mujeres, muchas de las cuales han logrado posicionar sus propiedades entre las estancias mejor valoradas por viajeros nacionales e internacionales.
Para miles de dominicanas, la gestión de alojamientos de renta corta representa una oportunidad para generar ingresos, diversificar la economía familiar y emprender con mayor flexibilidad, permitiéndoles compatibilizar esta actividad con sus responsabilidades personales y familiares.
Feminas destacan por la calidad de sus alojamientos
El desempeño de las anfitrionas también se refleja en las valoraciones otorgadas por los huéspedes. Durante el primer semestre de 2026, más de 1,200 anfitrionas en República Dominicana alcanzaron una calificación de 5.0 estrellas.
Asimismo, casi el 50 % de los alojamientos que cuentan con la insignia “Favorito entre huéspedes” (Guest Favorite) en el país son gestionados por mujeres, una distinción que reconoce las propiedades mejor valoradas y más populares entre los visitantes.
El impacto económico también es significativo. Según los datos de la plataforma, las anfitrionas en República Dominicana generaron colectivamente más de US$26.4 millones en ganancias brutas durante el período analizado. Entre aquellas cuyos alojamientos recibieron reservas, el ingreso promedio alcanzó US$15,520, mientras que la mediana se situó en US$3,820.
Historias de emprendimiento
Detrás de estos resultados existen historias de mujeres que han encontrado en el hospedaje de corta estancia una vía para reinventarse profesionalmente, alcanzar mayor independencia económica y desarrollar negocios sostenibles.
Además de los ingresos directos, esta actividad contribuye a dinamizar las economías locales mediante la contratación de servicios como limpieza, mantenimiento, transporte y otros relacionados con la operación de los alojamientos.
Entre las anfitrionas mejor valoradas durante el primer semestre de 2026 figuran:
Jessica Vargas, Santo Domingo
Con cuatro años de experiencia como anfitriona, cuenta con una valoración de 4.92 estrellas basada en más de 1,250 evaluaciones. Los huéspedes destacan su trato amable, servicial y atento, así como la limpieza, organización y comodidad de sus alojamientos.
Sus propiedades, de estilo moderno y funcional, mantienen valoraciones cercanas a las cinco estrellas, reflejando una experiencia consistente que genera confianza entre los visitantes.
“Me describe la palabra servicio, no solo en el negocio sino en lo personal. Jugar este papel representa una gran responsabilidad, porque trabajas cada día para que la plataforma y la hospitalidad dominicana queden bien, no solamente Jessica Vargas como anfitriona”, afirma Vargas.
La anfitriona explica que sus inicios estuvieron marcados por el aprendizaje constante y la necesidad de adaptarse a los imprevistos propios del emprendimiento.
“Al inicio me tocó emprender sola e ir aprendiendo sobre la marcha. Tuvimos que reinventarnos ante imprevistos, pero con el tiempo el proceso se ha hecho más ligero e incluso hoy puedo orientar a familiares y amigos”, agrega.
Clara Luz Cuello, Santo Domingo
Con ocho años de experiencia, registra una valoración de 4.96 estrellas basada en más de 1,200 evaluaciones. Los visitantes resaltan su hospitalidad, amabilidad y disposición, además de la higiene, el cuidado y la comodidad de sus alojamientos.
Una de sus huéspedes describió la experiencia como sentirse “como en casa” y calificó el espacio como “precioso, impecable y exactamente como se describe”.
Para Cuello, el emprendimiento también ha representado una oportunidad de conexión cultural y crecimiento personal junto a su esposo.
“Después de ocho años como anfitriona, puedo decir que Airbnb ha sido mucho más que una plataforma: ha sido una experiencia que transformó mi vida. Me apasiona recibir, servir y ayudar a cada huésped a sentirse cómodo, seguro y bien acompañado durante su estancia”, comenta.
La anfitriona destaca además la posibilidad de conocer personas de distintas partes del mundo y compartir con ellas la hospitalidad dominicana.
Cada vez que recibimos a un huésped y podemos hacerlo sentir como en casa, sentimos que ese es nuestro mejor pago. Estamos profundamente agradecidos de formar parte de esta comunidad que nos ha permitido compartir, aprender y conectar con el mundo de una manera tan especial”, concluye.
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