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Nadie quiere hablar de las escaleras de emergencia

Son el espacio menos glamoroso de un edificio. No aparecen en los renders. No se mencionan en las presentaciones de venta. Nadie las recorre cuando visita un apartamento modelo. Pero el día que las necesites — un incendio, un sismo, una evacuación de cualquier tipo — van a ser el único camino entre tu vida y la calle.

En muchos edificios de nuestra región, las escaleras de emergencia son una formalidad. Existen porque el código las exige. Pero entre existir y funcionar hay una distancia enorme.

Una escalera de emergencia que funciona tiene que cumplir con requisitos que no se negocian. Tiene que estar presurizada — un sistema de ventilación forzada que mantiene una presión positiva dentro de la escalera para evitar que el humo entre en caso de incendio. Tiene que tener puertas cortafuego en cada nivel — puertas que resisten el fuego durante 60 o 90 minutos, que cierran automáticamente y que no se bloquean con cuñas. Tiene que tener iluminación de emergencia autónoma. Tiene que tener señalización visible en la oscuridad. Y tiene que tener un ancho mínimo que permita la evacuación de todos los habitantes del edificio en un tiempo razonable.

¿Cuántos edificios cumplen con todo esto? No tenemos un dato exacto — y esa es parte del problema. No hay un sistema de inspección periódica que verifique si las escaleras de emergencia están operativas. Si las puertas cortafuego siguen cerrando. Si el sistema de presurización funciona. Si alguien no puso una tranca para dejar la puerta abierta porque le parecía más cómodo.

Lo que sí sabemos es lo que encontramos en obra y en edificios existentes. Escaleras con dimensiones que cumplen en el plano pero que en la realidad son estrechas, con barandas bajas, con escalones irregulares. Puertas que alguien anuló porque hacían ruido al cerrar. Sistemas de presurización que nunca se encendieron después de la entrega. Señalización que se colocó una vez y nunca se reemplazó cuando se deterioró.

En los años anteriores a la actualización del código, se permitían escaleras exteriores metálicas como vía de evacuación. Muchas todavía existen. Estructuras de hierro expuestas al clima tropical — oxidadas, con dimensiones estrechas y barandas que no cumplen alturas mínimas. En un evento real, esas escaleras pueden ser más peligrosas que la emergencia misma.

Las escaleras de emergencia no son un lujo ni un trámite. Son infraestructura de seguridad vital. Si vives en un edificio de más de 5 pisos, localiza la escalera de emergencia. Baja por ella. Fíjate si las puertas cierran. Si hay luz. Si tiene señalización. Si el recorrido es claro. Si podrías hacerlo en la oscuridad, con humo, con prisa. Si algo de eso falla, llévalo a tu junta de condominio. Porque ese tema no puede esperar a que se necesite para descubrir que no funciona.

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El contenido y las opiniones aquí expuestas corresponden únicamente a su autor. Inmobiliario.do no asume responsabilidad por dichas afirmaciones ni las considera vinculantes a su visión editorial.
Yermys Peña
Yermys Peña
Yermys Peña es arquitecta, empresaria de la construcción y desarrolladora inmobiliaria con más de una década liderando proyectos de alto impacto en el Caribe. CEO de Studio YP, firma internacional de arquitectura y desarrollo; socia directiva de Construger; y fundadora de Eleva Business Institute, donde transforma perfiles técnicos en líderes empresariales. Miembro del Forbes Business Council.
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