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¿Cuál es la ruta que sigue el comprador europeo y estadounidense al invertir en inmuebles en República Dominicana?

Según dos expertos, ambos reducen su nivel de análisis frente a promociones limitadas, descuentos temporales o proyectos con alta demanda

SANTO DOMINGO.— No todos los inversionistas extranjeros llegan a República Dominicana buscando lo mismo. Aunque estadounidenses y europeos comparten el interés por el mercado inmobiliario dominicano, sus motivaciones, la forma en que toman decisiones y hasta las preguntas que hacen antes de comprar una propiedad revelan dos perfiles claramente distintos.

Mientras unos priorizan la velocidad de la transacción y el retorno de la inversión, otros prefieren dedicar más tiempo a estudiar la operación, comprender el marco legal y asegurar que la compra responda a una estrategia patrimonial de largo plazo.

Esa diferencia no solo cambia la manera en que se negocia una propiedad. También determina el tipo de asesoría que requieren, la estructura de la inversión y los aspectos jurídicos que consideran indispensables antes de firmar un contrato.

Abogados consultados por El Inmobiliario coinciden en que conocer esas particularidades resulta cada vez más importante para un mercado que continúa atrayendo compradores internacionales interesados tanto en la rentabilidad como en la estabilidad que ofrece República Dominicana.

Dos formas distintas de tomar una decisión

Para Reyna Echenique, abogada especializada en derecho inmobiliario, el comprador estadounidense suele actuar con mayor rapidez y confianza.

Explica que, en su experiencia, este perfil llega respaldado por la fortaleza del dólar y por una cultura donde la inversión inmobiliaria forma parte habitual de la planificación financiera. Su atención se concentra principalmente en la ubicación del inmueble, la posibilidad de generar ingresos mediante alquileres y el potencial de plusvalía.

El comprador europeo, en cambio, sigue un camino diferente. Echenique sostiene que normalmente desarrolla un proceso de decisión más pausado, separa la emoción de la compra y busca comprender cada implicación legal antes de asumir un compromiso económico.

«Valora que cada paso esté debidamente respaldado y suele dejarse acompañar por el profesional que lo asesora», explica.

Desde la firma Guzmán Ariza, el abogado Alfredo Guzmán Saladín observa un comportamiento similar.

A su juicio, el inversionista estadounidense mantiene una visión más financiera de la operación. Analiza la rentabilidad esperada, los costos de mantenimiento, las cuotas de condominio, el potencial de alquiler vacacional y la facilidad para una futura reventa.

El comprador europeo también evalúa la rentabilidad, pero incorpora otros elementos a la ecuación. «La calidad de vida, la seguridad del entorno, la sostenibilidad del proyecto, el uso como segunda residencia o incluso como parte de un plan de retiro suelen tener un peso importante dentro de su decisión», señala.

Lo primero que preguntan también los diferencia

Las diferencias aparecen incluso antes de iniciar el proceso de compra. Según Echenique, los estadounidenses suelen concentrar sus consultas en la titularidad del inmueble, la existencia de hipotecas, gravámenes o litigios pendientes, las vías legales de protección ante una eventual disputa y la estructura más conveniente para adquirir la propiedad, ya sea como persona física o mediante una sociedad.

Los europeos, de su lado, muestran mayor interés por conocer la carga tributaria asociada a la inversión, los gastos recurrentes, la claridad de las cláusulas contractuales y los requisitos migratorios vinculados con la adquisición de bienes raíces en el país.

Para Guzmán Saladín, esa diferencia responde también a las características de los sistemas jurídicos de los que provienen ambos perfiles.

Explica que el comprador estadounidense suele preguntar por mecanismos como el title insurance, las cuentas escrow y los procesos de cierre a los que está acostumbrado en su país, mientras que el europeo compara con frecuencia el sistema registral dominicano con los modelos notariales y registrales de países como España, Francia o Alemania.

En ambos casos, añade, el trabajo del abogado consiste en explicar las particularidades del sistema jurídico dominicano y acompañar al inversionista durante todo el proceso de debida diligencia.

La seguridad jurídica pesa para todos, pero no de la misma manera

Aunque ambos compradores realizan revisiones legales antes de invertir, la intensidad del proceso suele variar.

Reyna Echenique considera que el comprador europeo tiende a revisar cada documento con mayor detenimiento, solicita explicaciones detalladas sobre las cláusulas contractuales y prefiere concluir toda la debida diligencia antes de avanzar.

El estadounidense también realiza ese proceso, pero generalmente avanza en paralelo con distintas etapas de la negociación, apoyándose con frecuencia en la recomendación de su abogado o de su agente inmobiliario.

Guzmán Saladín coincide en esa apreciación, aunque advierte que ninguno de los dos perfiles está exento de cometer errores.

En su experiencia, tanto estadounidenses como europeos reducen su nivel de análisis frente a promociones limitadas, descuentos temporales o proyectos con alta demanda, circunstancias que pueden acelerar decisiones sin haber completado todas las verificaciones legales necesarias.

Un mercado cada vez más sofisticado

La evolución del mercado inmobiliario dominicano también ha incrementado el nivel de exigencia de los compradores extranjeros.

Ambos abogados coinciden en que temas como la nueva Ley 30-26, el tratamiento del impuesto sobre las ganancias de capital, la planificación sucesoral, la estructura fiscal de la inversión y las garantías en proyectos adquiridos sobre planos forman parte de las consultas más frecuentes entre quienes evalúan invertir en el país.

Ese cambio demuestra que la decisión ya no gira únicamente alrededor de la ubicación o el precio de una propiedad.

Cada vez más inversionistas buscan comprender el impacto legal, tributario y patrimonial de la operación antes de comprometer su capital.

La asesoría independiente sigue siendo la mejor inversión

Pese a las diferencias entre ambos perfiles, los especialistas coinciden en una recomendación común: ningún comprador extranjero debería iniciar una inversión sin contar con asesoría legal independiente.

La revisión del certificado de título, la comprobación de gravámenes, el análisis de la situación fiscal del inmueble, la verificación de permisos, el estudio del régimen de condominio y la revisión detallada de los contratos forman parte de un proceso que, según ambos juristas, protege tanto al comprador que busca rentabilidad inmediata como a quien pretende construir un patrimonio para las próximas décadas.

Porque, aunque estadounidenses y europeos recorran caminos distintos para llegar a una misma inversión, ambos terminan enfrentando la misma realidad: en el mercado inmobiliario dominicano, la confianza comienza mucho antes de firmar el contrato y se construye sobre la certeza de que cada paso de la operación está jurídicamente respaldado.

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Luisa Saldaña
Luisa Saldaña
Periodista con experiencia en medios digitales e impresos. Estudiante de Derecho, con interés en el desarrollo económico y los temas que conectan empresa, ciudad y sociedad. Para mí la escritura es una forma de investigar y entender el entorno que nos rodea.
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