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Nadie escapa al cambio: lo que el Nautilus le enseña al líder inmobiliario

Quienes llevan más de un año leyéndome en este espacio saben que en ocasiones me encanta irme por las ramas, ponerme reflexiva y tejer analogías para encontrarle respuesta a las cosas, justo como quiero hacer hoy. Les cuento que esta semana tuve una conversación casual que me llevó directo al fondo del mar cuando alguien me habló sobre el Nautilus, y me conecté tanto con el tema que me puse a investigar, descubriendo lo asombroso que es todo lo que este cefalópodo primo cercano del pulpo y del calamar nos puede enseñar sobre el cambio y el liderazgo.

El Nautilus vive dentro de una concha en espiral dividida en cámaras, y aquí viene lo que me dejó pensando: cuando el espacio le queda pequeño, no se queda ahí resistiéndose, no se aferra ni busca la manera de encogerse para caber en lo que ya no le corresponde, sino que simplemente construye una estancia nueva, más grande, y avanza hacia ella dejando atrás la anterior totalmente vacía.

Yo me pregunto cuántos de nosotros, en nuestras empresas, en nuestros equipos o en la propia vida, seguimos habitando espacios que ya nos quedaron pequeños. Cuántos líderes inmobiliarios continúan operando con estructuras, ideas o miedos de hace cinco años, sin darse cuenta de que el mercado, el equipo y hasta ellos mismos ya crecieron. 

El Nautilus no espera el momento perfecto ni pide permiso, sino que cambia porque no hacerlo significa quedarse atrapado, y quedarse atrapado, para un ser vivo, es sinónimo de muerte lenta.

Lo curioso es que ese cambio no ocurre de golpe ni por capricho, sino como un proceso natural diseñado para sobrevivir, nadie escapa al cambio, ni el Nautilus en el fondo del mar ni nosotros en nuestras oficinas, constructoras o proyectos inmobiliarios, porque la transformación no es una opción que uno elige cuando le conviene sino la condición misma de estar vivo.

En el liderazgo pasa exactamente igual, el líder que se aferra a la cámara que ya conoce y a la manera en que siempre se han hecho las cosas termina prisionero de un espacio que ya cumplió su función, incapaz de avanzar mientras su entorno sí lo hace, un estancamiento que tarde o temprano pasa factura en los resultados, en el equipo y en la soledad con la que se termina dirigiendo.

Lo hermoso de esta analogía es que el Nautilus no ve el abandono de su cámara vieja como una pérdida, la construye, la habita, crece en ella y cuando cumple su propósito avanza sin drama ni culpa, ¡ojalá pudiéramos soltar con esa misma naturalidad las estructuras, los cargos y las formas de liderar que ya no nos representan!

La verdadera diferencia entre un líder que evoluciona y uno que se estanca no está en la inteligencia, la experiencia ni el talento, sino en la capacidad de reconocer cuándo un ciclo concluyó y en el valor de construir la siguiente cámara antes de que el espacio se vuelva una jaula.

Así que la próxima vez que sientas que el lugar donde estás ya te quedó pequeño recuerda al Nautilus. El cambio no toca la puerta pidiendo permiso, simplemente llega, y la pregunta no es si vas a cambiar, sino si vas a construir tu próxima cámara a tiempo o si vas a dejar que la vieja te construya una jaula a ti.

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El contenido y las opiniones aquí expuestas corresponden únicamente a su autor. Inmobiliario.do no asume responsabilidad por dichas afirmaciones ni las considera vinculantes a su visión editorial.
Raquel Salas
Raquel Salas
Relacionista pública de los desarrollos Mystiq, CEO y fundadora de Reenfoque Positivo y Equilibrio Inmobiliario, directora Grupo de Medios RP, coach integrativa certificada por John Maxwell Leadership, autora de «Antes de Decir que Sí» y «Tiempo para Mí».
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