Doce años de números: la serie histórica del INVI revela cuánto se construyó, cuándo y lo que quedaba por hacer al inicio del período Jorge Blanco
SANTO DOMINGO. – La Memoria de Labores INVI 1981 no solo documenta lo que el Estado construyó ese año, sino que incluye una serie histórica de producción anual desde 1970 que permite, por primera vez en esta serie, leer la curva completa de la política habitacional dominicana desde el inicio de los doce años de Balaguer hasta el final del gobierno de Guzmán.
Y al mismo tiempo registra los proyectos en diseño que marcarían la agenda del siguiente gobierno: el de Salvador Jorge Blanco.
La Memoria incluye un gráfico con la producción anual de viviendas del INVI desde 1970 hasta 1981 y es el único documento de carácter oficial de esta serie que ofrece ese dato año por año, con su inversión correspondiente. La tabla es la siguiente:
| Año | Viviendas entregadas | Inversión (RD$) |
| 1970 | 9,270 | 52,718,708 |
| 1971 | 200 | 400,000 |
| 1972 | 358 | 1,430,048 |
| 1973 | 103 | 650,827 |
| 1974 | 207 | 1,569,897 |
| 1975 | 701 | 4,640,187 |
| 1976 | 253 | 2,460,881 |
| 1977 | 378 | 3,471,887 |
| 1978 | 36 | 2,340,056 |
| 1979 | 421 | 1,150,798 |
| 1980 | 3,433 | 30,010,049 |
| 1981 | 3,224 | 14,821,041 |
| TOTAL 1970–1981 | 18,584 | 105,663,339 |
El dato más relevante es el de 1970: 9,270 viviendas entregadas con una inversión de 52.7 millones de pesos. Fue el pico de producción de todo el período, y contrasta de manera marcada con los años siguientes.
A partir de 1971, las entregas caen de manera abrupta y no vuelven a acercarse a ese nivel en ningún año restante de los doce años de Balaguer. En 1973 el INVI entregó apenas 103 unidades. En 1978, último año del gobierno, 36.
El contraste entre la narrativa del “Estadista de la Construcción” y las cifras del propio INVI es uno de los hallazgos más significativos de este documento.
La llegada del gobierno de Guzmán no produce un rebote inmediato. En 1979, año del huracán David, el INVI entregó 421 unidades, cifra modesta pero que en el contexto de la catástrofe representa un esfuerzo real.
En 1980, con el programa de reconstrucción a plena marcha, la producción sube a 3,433 unidades, la segunda cifra más alta del período completo. En 1981 se entregaron 3,224. En total, los dos años completos de mayor producción del período 1970-1981 ocurren bajo el gobierno de Guzmán.
El documento no explica el pico de 1970. Una hipótesis plausible es que concentra las entregas de varios proyectos acumulados desde mediados de los sesenta. Para verificarlo serían necesarias las memorias de labores del INVI de 1968, 1969 y 1970, no disponibles, al menos en digital, en el AGN.
Lo que se venía: Sabana Perdida y Haina
La parte más prospectiva de la Memoria documenta los proyectos en diseño que el INVI tenía listos para iniciar construcción en 1982. El más importante es el programa de Lotes con Servicios, con dos proyectos complementarios: Sabana Perdida y Haina, que en conjunto suman 7,883 soluciones habitacionales con un presupuesto de 42 millones de pesos, financiados en parte con un préstamo del Banco Mundial de 25 millones. El contrato de préstamo debía formalizarse en el primer trimestre de 1982 y se programó el inicio de obras para julio de ese año.
Sabana Perdida, en el sector Majagual al noroeste de Santo Domingo, es el más extenso: 4,656 lotes de aproximadamente 100 m² en 82 hectáreas útiles, concebido en cuatro etapas de un año cada una.
La primera etapa contaría con Centro Comercial, centro vecinal y parque deportivo. La población estimada del proyecto completo: 25,780 habitantes, familias con ingresos entre RD$100 y RD$300 mensuales, la franja más vulnerable del mercado formal de vivienda. La inversión acumulada hasta septiembre de 1981 en preparación, compra de terrenos y pago de mejoras era de 546,360 pesos.
Haina, frente al poblado de Nigua en la provincia San Cristóbal, contempla 3,227 lotes en 55 hectáreas con 62.7% del área destinada a vivienda, en tres etapas con Centro Comunal completo, Centro Deportivo y centros vecinales.
Ambos proyectos adoptan un modelo urbanístico eminentemente peatonal con mini-parques como zonas de acceso a las viviendas: caminos peatonales que funcionan a la vez como jardines comunes, buscando compensar la reducción del espacio individual con una mayor cantidad de espacio público.
Las viviendas de ambos proyectos se planean en dos modelos que se desarrollarían en etapas progresivas: viviendas pareadas con callejón lateral, con superficies de 7.16 a 40.7 m², compartiendo un muro y acometidas comunes de agua y drenaje.
El callejón lateral, se explica en la ficha, es una característica tradicional de la vivienda popular que favorece la ventilación interior y da acceso a la parte trasera de la vivienda.
13,889 viviendas en diseño: la agenda del siguiente gobierno

Al cierre de 1981, el INVI tenía en diseño 31 proyectos con 13,889 viviendas y un presupuesto estimado para su ejecución de 52 millones de pesos. Además de Sabana Perdida, Haina y Los Alcarrizos III, el inventario incluye proyectos en Baní, San Cristóbal y San Francisco de Macorís.
Este inventario es el legado inmediato que el gobierno de Guzmán dejó al siguiente. Salvador Jorge Blanco asumía en agosto de 1982 con una cartera de proyectos diseñados, terrenos comprados y préstamos negociados.
Lo que hiciera con esa herencia, cuáles terminaría, cuáles paralizó, cuáles amplió, es la historia del próximo capítulo de esta serie.
Los datos que no aporta la memoria
La Memoria de Labores INVI 1981 documenta lo que el Estado hizo. No cuantifica lo que no pudo hacer y no aparece en sus páginas el número total de familias sin vivienda adecuada en ese momento, ni la brecha entre la demanda real y la oferta institucional. Para ese balance, los estudios posteriores de Ulloa Cáceres y González Mueses ofrecen el contexto: la demanda generada por la migración interna acelerada desde los sesenta nunca fue satisfecha por el ritmo de construcción pública.
Las 18,584 viviendas entregadas por el INVI entre 1970 y 1981, con todo lo que representan, fueron insuficientes frente a una población que crecía y se desplazaba a un ritmo que ningún programa habitacional del período logró acompañar.
Fuente primaria: Instituto Nacional de la Vivienda (INVI), Memoria de Labores INVI 1981, revista Invivienda núm. 3, Santo Domingo, 1981. Directora General: Ing. Frida Aybar de Sanabia. Depósito: Archivo General de la Nación, signatura 10110-1. Fuentes complementarias: Natalia Ulloa Cáceres, La vivienda social en Santo Domingo (tesis doctoral, 2017). Evelyn González Mueses, Sobre la vivienda social dominicana en el siglo XX (tesis de maestría, MAAPUD 5).
Serie: Historia de la vivienda social en República Dominicana. (Capitulo XV).
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