SANTO DOMINGO.- Aunque la mayoría de las viviendas en el mundo se construyen con materiales como madera, cemento o ladrillo, existe un lugar en Sudamérica donde la sal es el principal elemento de construcción.
En Colchani, una pequeña localidad cercana al Salar de Uyuni, en Bolivia, el desierto de sal más grande del mundo, donde los habitantes utilizan este recurso natural para levantar casas, fabricar muebles e incluso construir hoteles completos.
De acuerdo con el medio Diario Uno, en esta comunidad la sal no solo es abundante, sino que se ha convertido en el material más utilizado en la vida cotidiana. Bloques de sal compactada funcionan como ladrillos para paredes, mientras que mesas, sillas, camas y otros objetos también pueden elaborarse con este mismo material.
El proceso de construcción comienza con la extracción de la sal, que luego se corta en bloques de tamaño uniforme. Estos se apilan y se unen con mortero o arcilla, formando estructuras sólidas y funcionales. Además de su disponibilidad, este material permite mantener una temperatura interior relativamente estable, lo que resulta útil frente a las variaciones climáticas de la zona.
Según el portal El Destape, esta técnica también se ha aplicado en proyectos turísticos, como hoteles construidos casi en su totalidad con bloques de sal, lo que ha contribuido al desarrollo de la actividad turística en la región.
La cercanía con el Salar de Uyuni explica el uso de este recurso en la arquitectura local, ya que la abundancia de sal ha permitido su aprovechamiento tanto en la construcción como en la vida diaria de la comunidad.
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