SANTO DOMINGO. – Hay un momento en la Semana Santa en el que todo se vuelve incómodo. Jesús anuncia que será traicionado. Nadie quiere ser ese, nadie se reconoce ahí.
Llega la incomodidad cuando Jesús nombra lo que nadie quiere ver: “De cierto os digo que uno de vosotros me va a entregar” (Juan 13:21).
Aquí la verdad irrumpe. Pero la verdad rara vez es cómoda.
El bienestar no consiste en evitar lo que duele mirar, sino en sostenerlo el tiempo suficiente como para entenderlo. La negación alivia a corto plazo, pero desordena por dentro.
Carl Jung lo planteó con precisión: “Lo que niegas te somete; lo que aceptas te transforma.”
Hay conversaciones internas que no se pueden seguir posponiendo. El bienestar no evita lo incómodo: lo sostiene.
Lecturas recomendadas:




