Santo Domingo. – La ciudad baja el volumen. No del todo, pero lo suficiente como para notar lo que normalmente pasa desapercibido: el eco de los pasos, la pausa entre dos sonidos, la respiración propia.
Jesús se mueve entre multitudes, pero también se retira. Hay momentos en los Evangelios en los que simplemente se aparta. No explica, no anuncia, no hace espectáculo. Solo se va. En los Evangelios, Jesús alterna presencia y retiro: “Y levantándose muy de mañana… salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35).
El silencio no es ausencia. Es estructura.
En una cultura que premia la opinión constante y la reacción inmediata, callar parece improductivo. Pero es en ese espacio donde se ordena lo interno.
Mahatma Gandhi lo resumió sin rodeos: “En el silencio encuentras respuestas.”
El bienestar empieza cuando dejamos de llenar todos los espacios.
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