El gran riesgo que se asume es que ya el mercado internacional, comenzó a percibir que la calidad constructiva no acompaña el ritmo del crecimiento inmobiliario del país
El crecimiento sostenido del turismo, la inversión extranjera, el interés de los dominicanos residentes en el exterior y el desarrollo de nuevos proyectos han convertido al país (R.D.) en un destino atractivo para la inversión en bienes raíces.
Sin embargo, en medio de ese auge, la calidad constructiva va socavando la confianza hacia el sector construcción, en nuestro país.
El éxito del mercado inmobiliario dependerá cada vez menos de la cantidad de proyectos que se construyan y cada vez más de la calidad con que se construyan.
Hoy el inversionista ya no compra únicamente una ubicación privilegiada, un diseño moderno o un conjunto de amenidades. También compra confianza. Y esa confianza comienza a construirse mucho antes de la entrega del inmueble. Se construye en el desarrollo de la obra.
El gran riesgo que se asume es que ya el mercado internacional, comenzó a percibir que la calidad constructiva no acompaña el ritmo del crecimiento inmobiliario del país.
La confianza es un activo que toma años construir, pero puede perderse con rapidez cuando los problemas se vuelven recurrentes.
El desarrollador dominicano debe comprender que ya no compite únicamente con otros proyectos locales. Hoy compite con mercados consolidados como Panamá, Costa Rica, México o España, donde el inversionista compara no solo precios, rentabilidad y seguridad jurídica, sino también, calidad constructiva.
Es momento de evolucionar de una cultura enfocada en construir más hacia una enfocada en construir mejor. La calidad debe convertirse en el principal atributo competitivo de cada proyecto.
Esto implica fortalecer la supervisión técnica rigurosa e independiente al constructor, garantizar los controles de calidad durante toda la ejecución, y documentar rigurosamente los procesos.
La calidad no se inspecciona al final de la obra; se planifica y se construye desde el primer día.
Asimismo, los compradores e inversionistas comenzarán a valorar cada vez más aquellos desarrolladores que demuestren procesos transparentes, controles documentados y una verdadera cultura de cumplimiento. En el mercado del futuro inmediato, la reputación técnica tendrá tanto valor como la seguridad jurídica.
La República Dominicana reúne las condiciones necesarias para continuar consolidándose como uno de los principales destinos de inversión inmobiliaria de la región, posición que actualmente ocupa gracias al crecimiento sostenido y al dinamismo que ha experimentado el sector en los últimos años.
Pero ese liderazgo no se sostendrá únicamente con un alto volumen de construcciones. Se sostendrá con edificaciones que resistan el paso del tiempo y con empresas que entiendan que su mayor patrimonio no es el inventario que venden, sino la confianza que generan.
La responsabilidad del sector es asegurarse de que ese crecimiento esté respaldado por la calidad. Porque el verdadero legado de un desarrollador no se mide por la cantidad de proyectos construidos, sino por la confianza que esas obras inspiren durante toda su vida útil.
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