El vocero del Consejo Nacional de la Empresa Privada reconoce las fortalezas de la economía, pero alerta sobre informalidad, baja recaudación y rigidez del gasto público en un contexto global adverso
SANTO DOMINGO. – En medio de un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas, encarecimiento de insumos y condiciones financieras restrictivas, el sector empresarial dominicano advirtió este martes sobre los desafíos que enfrenta la economía local y llamó a acelerar reformas para sostener el crecimiento.
Durante un encuentro con periodistas, el presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), Celso Juan Marranzini, sostuvo que el país no enfrenta problemas de abastecimiento, sino de costos y eficiencia, lo que, a su juicio, presiona la competitividad interna.
“El reto está en cómo producimos y operamos con mayores niveles de eficiencia”, planteó Marranzini.
El señalamiento ocurre semanas después de que el presidente Luis Abinader anunciara medidas orientadas a contener el gasto, mejorar la eficiencia del Estado y responder a un escenario internacional que se torna incierto, marcado por presiones inflacionarias y menor liquidez global.
Los frenos del potencial
De su lado, el vicepresidente ejecutivo del CONEP, César Dargam, puso el foco en varios factores estructurales que, según dijo, limitan el potencial de crecimiento.
En primer lugar, destacó la informalidad laboral, que se sitúa en 54.2%, aunque en su nivel más bajo en cinco años. También citó la carga burocrática, que en América Latina implica hasta 1,577 horas anuales en trámites para pequeñas y medianas empresas, con costos cercanos a US$4,000 para formalizar operaciones.
En el caso dominicano, la simplificación de trámites ya ha generado ahorros equivalentes al 1.3% del producto interno bruto (PIB), según datos citados por el gremio empresarial.
Dargam refirió la baja eficiencia recaudatoria, especialmente en el ITBIS, que solo capta el 37% de su potencial, afectado por evasión, informalidad y el contrabando, a lo que hay que sumar la rigidez del gasto público.
En términos prácticos, esto implica que el Estado deja de percibir casi dos de cada tres pesos que debería recaudar por ITBIS, según las estimaciones citadas.
Según los datos presentados por el CONEP, el 86.7% del presupuesto ya está comprometido, mientras que el pago de intereses de la deuda absorbe un 22.3% del PIB, por encima incluso de la asignación a educación.
Para el gremio empresarial, este escenario reduce el margen del Estado para impulsar inversión pública, considerada clave para dinamizar la economía.
Un diagnóstico con matices
Aunque el CONEP insiste en que la economía dominicana mantiene fundamentos sólidos, el diagnóstico presentado deja ver tensiones acumuladas como el crecimiento sostenido, pero con debilidades estructurales persistentes.
Entre las fortalezas citadas por los empresarios figuran el dinamismo del turismo, el desempeño de las zonas francas y una matriz energética más diversificada, con cerca de 22% de participación de de las renovables.
Sin embargo, el propio planteamiento empresarial sugiere que esos motores conviven con cuellos de botella que no han sido resueltos, como la informalidad, la evasión fiscal y la lentitud de los procesos administrativos.
Llamado a acelerar decisiones
En ese contexto, el CONEP planteó la necesidad de agilizar permisos y autorizaciones, mejorar la eficiencia del gasto público y fortalecer la coordinación entre el sector público y el privado, poniendo especial énfasis en la urgencia de la ejecución más que en nuevas medidas.
En un escenario externo menos favorable, el punto planteado por los empresarios no es solo cuánto crece la economía, sino cuánto de ese crecimiento logra sostenerse, sin corregir sus debilidades estructurales.
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