SANTO DOMINGO. – Las intensas lluvias, ráfagas y microrráfagas registradas en los últimos días en Santo Domingo, no fueron un hecho aislado, sino parte de un patrón climático cada vez más inestable que preocupa a especialistas locales e internacionales como John Morales, Jean Suriel y Gloria Ceballos.
Estos fenómenos también exponen la creciente vulnerabilidad de infraestructuras y desarrollos urbanos, en un contexto de múltiples provincias bajo alerta y aumento de fenómenos extremos en el país.
El Indomet
La directora del Instituto Dominicano de Meteorología, Gloria Ceballos, calificó como “totalmente atípico” el comportamiento climático registrado desde inicios de marzo. Según explicó, lo ocurrido responde a un choque térmico extremo, descrito como una “bomba de aire frío”, producto de la interacción entre temperaturas muy bajas en niveles altos de la atmósfera y aire cálido en la superficie del mar Caribe, que actualmente ronda los 27 grados Celsius.
“La situación que se generó en un corto lapso de tiempo parecía un huracán por la intensidad de las ráfagas y las lluvias”, afirmó.
El sistema estuvo compuesto por nubes cumulonimbus , capaces de producir granizo y vientos severos, y recorrió gran parte del litoral caribeño, desde Bayahíbe y San Pedro de Macorís hasta el Gran Santo Domingo y zonas del interior.
John Morales
Las intensas lluvias, ráfagas de viento y fenómenos atmosféricos registrados la tarde del lunes en Santo Domingo provocaron una seria advertencia de parte del meteorólogo John Morales, quien dijo en Noticias SIN que los eventos extremos serán más frecuentes e intensos debido al calentamiento global, una tendencia que ya comienza a evidenciarse en el Caribe.
El lunes en la tarde, en cuestión de horas, se registraron lluvias torrenciales, fuertes ráfagas de viento, granizadas y cambios bruscos en las condiciones atmosféricas, que provocaron caída de árboles, letreros, toldos, rotura de cristales, entre otros daños en distintos sectores, sobre todo del litoral sur de Santo Domingo.
Jean Suriel
A nivel local, el analista meteorológico Jean Suriel explicó que uno de los fenómenos más peligrosos observados durante el episodio fue una microrráfaga, definida como una columna de aire que desciende rápidamente desde una nube de tormenta y, al impactar el suelo, se dispersa con violencia en todas las direcciones.
Suriel detalló que este fenómeno, asociado a la vaguada que incide sobre el territorio nacional y a las altas temperaturas del mar Caribe, puede afectar áreas muy localizadas, de menos de cuatro kilómetros, pero con gran intensidad.
Su duración suele ser breve, entre cinco y quince minutos, como aconteció en Santo Domingo, aunque sus efectos pueden ser devastadores.
“Las microrráfagas pueden generar vientos comparables a los de un tornado de gran intensidad, con la diferencia de que soplan de forma lineal”, explicó Suriel, indicando que las ráfagas pueden oscilar entre 100 y 160 kilómetros por hora, e incluso superar los 240 km/h en casos extremos.
Durante el evento también se identificaron formaciones nubosas propias de tormentas severas, como cumulonimbus arcus, acompañadas de nubes nimbostratus, además de fenómenos visuales como un doble arcoíris al finalizar las precipitaciones.
El pronóstico
El impacto de este evento se refleja en el más reciente informe del Centro de Operaciones de Emergencias, que mantiene 19 provincias en alerta amarilla y 9 en alerta verde ante el riesgo de inundaciones repentinas, crecidas de ríos y deslizamientos de tierra.
Entre las provincias bajo mayor nivel de alerta figuran Puerto Plata, Santiago, La Vega, Monseñor Nouel, San Cristóbal, Monte Plata, Samaná y el Gran Santo Domingo, incluyendo el Distrito Nacional.
El organismo también informó que más de 30,500 personas han sido desplazadas, con miles de viviendas afectadas y múltiples comunidades incomunicadas. Además, más de un millón de usuarios presentan afectaciones en el servicio de agua potable debido a daños en acueductos.
En el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo se registraron inundaciones urbanas en importantes vías como las avenidas 27 de Febrero, Independencia y George Washington, así como caída de árboles y granizadas que complicaron el tránsito.
De cara a las próximas horas, las autoridades advierten que las condiciones atmosféricas seguirán siendo favorables para la ocurrencia de aguaceros moderados a fuertes, tormentas eléctricas, ráfagas de viento e incluso granizadas, especialmente durante la tarde y primeras horas de la noche.
Este escenario refuerza la advertencia de expertos como Morales: lo que antes eran eventos aislados, ahora forman parte de una nueva realidad climática en la región, donde la combinación de calor, humedad e inestabilidad atmosférica está generando fenómenos cada vez más extremos y difíciles de predecir.
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