El sargazo podría convertirse en un recurso útil para construir de forma sostenible
SANTO DOMINGO.- El sargazo suele aparecer en los titulares como una amenaza para las playas del Caribe. Cada año cubre kilómetros de costa, altera ecosistemas marinos y obliga a hoteles, ayuntamientos y comunidades a destinar recursos para retirarlo antes de que se descomponga.
Y cada vez llega en cantidades mayores. De acuerdo con el Sargassum Watch System (SaWS), de la Universidad del Sur de Florida, en mayo de 2025 se registraron 37.5 millones de toneladas métricas de sargazo en el Atlántico tropical, el mar Caribe y el Golfo de México, la mayor cantidad observada desde que existen registros.
Para muchos destinos turísticos, la discusión gira en torno a cómo contenerlo. Sin embargo, en laboratorios y centros de investigación la pregunta ha comenzado a ser otra: ¿qué hacer con el sargazo una vez sale del mar?
Esa interrogante llevó a los investigadores Karla García-Uitz y Julio César Cruz Argüello a revisar estudios y experiencias desarrolladas en distintos países. Su trabajo, titulado “Uso del sargazo y de otros sustitutos orgánicos en la industria de la construcción: una revisión (2024)”, recopila propuestas que buscan convertir un problema ambiental en materia para la construcción.
“El sargazo ha sido utilizado para la elaboración de biocombustibles y biorremediación; sin embargo, por la gran cantidad de este material orgánico, la industria de la construcción lo ha utilizado en estado crudo como sustituto cementante”, expresan en su investigación.
Solución sostenible
Las iniciativas analizadas van desde el uso de cenizas de sargazo en mezclas cementicias hasta la fabricación de ladrillos, morteros y materiales con capacidad de aislamiento térmico. Según destacaron, algunas de ellas ya han superado la etapa experimental y buscan abrirse camino dentro de la construcción sostenible.
Entre las aplicaciones que han despertado mayor interés figura el aprovechamiento de las cenizas de sargazo como complemento del cemento Portland. La idea detrás de estas investigaciones es sencilla: sustituir parte de los materiales tradicionales por un recurso abundante en las costas caribeñas y, al mismo tiempo, reducir parte de la huella ambiental asociada a la producción de cemento.
Otros estudios se han centrado en los morteros. Al incorporar sargazo en determinadas proporciones, los investigadores encontraron mezclas capaces de cumplir con requisitos de resistencia para ciertas aplicaciones, con el añadido de propiedades térmicas que podrían resultar útiles en regiones donde las altas temperaturas son una constante.
El documento señala que México ofrece uno de los ejemplos más conocidos. Allí se han desarrollado ladrillos elaborados con un porcentaje significativo de sargazo recolectado en playas. La propuesta busca dar una segunda vida a esta biomasa para utilizarla en proyectos de vivienda con enfoque sostenible.
“SargaBLOCK fabrica ladrillos de sargazo desde 2019 para la construcción de viviendas sostenibles. Estos ladrillos contienen aproximadamente entre un 40 % y un 60 % de sargazo crudo”, especifican.
Las posibilidades van más allá. Algunos de los estudios analizados por García-Uitz y Cruz Argüello plantean que las propiedades térmicas del sargazo podrían aprovecharse en paneles y materiales aislantes, mientras que otras iniciativas experimentan con revestimientos y fachadas capaces de contribuir al control de la temperatura interior y al ahorro energético de los edificios.
Innovación local
Mientras investigadores de distintos países exploran formas de incorporar el sargazo a materiales de construcción, en República Dominicana ya existe un proyecto que busca llevar esa idea a la práctica.
Se trata de la “Elaboración de elementos constructivos con sargazo: bloques de hormigón, morteros y paneles aislantes termoacústicos (ConstruSargass)”, una iniciativa de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).
La propuesta fue una de las nueve seleccionadas en la convocatoria del Fondo Especial para la Innovación y Proyectos de Desarrollo Científico y Tecnológico sobre el Problema del Sargazo, impulsada por la Presidencia de la República a través de la Red Interuniversitaria de Investigación de Sargazo (Sargard).
El proyecto, que recibió una asignación anunciada de RD$5,863,578, está liderado por la ingeniera civil Yokasta García Frómeta, especialista en materiales sostenibles y soluciones constructivas innovadoras, y por el coinvestigador Víctor González Holguín.
Para García Frómeta, este tipo de investigaciones demuestra que problemas ambientales como el sargazo también pueden convertirse en oportunidades para innovar.
“Estos proyectos representan un paso firme hacia la innovación y la sostenibilidad, transformando un reto ambiental en soluciones con impacto social, económico y científico para el país y la región”, expresó.
Contenido publicado originalmente en la edición 15 de El Inmobiliario impreso.
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