SANTO DOMINGO.– República Dominicana atraviesa una nueva jornada de intenso calor. El Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet), ha advertido que las altas temperaturas continuarán debido a la presencia de polvo del Sahara, una circulación anticiclónica y la época más cálida del año, condiciones que elevan la sensación térmica y aumentan el uso de equipos de climatización en hogares, oficinas y comercios.
En este contexto, una de las preguntas más frecuentes es si bajar el aire acondicionado a 18 o 20 grados realmente enfría más rápido la vivienda o simplemente incrementa la factura eléctrica.
Diversos organismos especializados coinciden en que la respuesta está más relacionada con la eficiencia energética que con la potencia del equipo.
El punto de equilibrio entre confort y consumo
El Departamento de Energía de Estados Unidos (U.S. Department of Energy) recomienda mantener el aire acondicionado alrededor de 24 °C (75 °F) cuando la vivienda está ocupada. Esta temperatura permite mantener una sensación confortable mientras reduce el consumo de electricidad en comparación con configuraciones más bajas.
En la misma línea, la American Society of Heating, Refrigerating and Air-Conditioning Engineers (ASHRAE), señala que el confort térmico depende no solo de la temperatura, sino también de la humedad relativa, la circulación del aire y la ropa que utiliza la persona.
Por ello, programar el equipo a 18 °C no necesariamente hará que una habitación se enfríe más rápido.
¿Por qué bajar la temperatura no enfría antes?
Uno de los errores más comunes consiste en pensar que el aire acondicionado trabaja con mayor potencia cuando se selecciona una temperatura muy baja.
Fabricantes como Daikin explican que los equipos funcionan prácticamente a la misma capacidad desde el momento en que se encienden; la diferencia es que, al fijar una temperatura muy inferior a la necesaria, el compresor permanece funcionando durante más tiempo para intentar alcanzarla.
Esto implica un mayor consumo energético, un desgaste adicional de los componentes y una factura eléctrica más elevada.
Según LG Electronics, cada grado que se reduce por debajo de la temperatura recomendada puede incrementar el consumo eléctrico entre un 6 % y un 8 %, dependiendo de factores como el aislamiento de la vivienda, el tamaño del espacio y la eficiencia del equipo.
La eficiencia comienza antes de encender el equipo
La temperatura programada no es el único elemento que influye en el rendimiento del aire acondicionado.
Especialistas de Carrier recomiendan mantener limpios los filtros, realizar mantenimiento preventivo al menos una vez al año y verificar periódicamente el nivel del refrigerante. Un sistema con filtros obstruidos puede perder capacidad de enfriamiento y consumir más energía para alcanzar la misma temperatura.
Asimismo, cerrar puertas y ventanas, utilizar cortinas durante las horas de mayor radiación solar y evitar la entrada directa del calor permite reducir la carga de trabajo del equipo.
También importa el tipo de aire acondicionado
No todos los equipos consumen la misma cantidad de energía.
De acuerdo con el programa ENERGY STAR, los aires acondicionados con tecnología Inverter regulan la velocidad del compresor de forma gradual, evitando los constantes ciclos de encendido y apagado de los modelos convencionales. Esto puede representar ahorros de entre un 20 % y un 40 % en el consumo eléctrico, dependiendo de las condiciones de uso y del mantenimiento del equipo.
Un aliado frente a las olas de calor
Con las temperaturas elevadas previstas por Indomet durante los próximos días debido al polvo del Sahara, el aire acondicionado seguirá siendo uno de los principales aliados para mantener el confort dentro de las viviendas.
Sin embargo, utilizarlo de forma eficiente puede marcar una diferencia importante tanto en el consumo de energía como en la vida útil del equipo. Mantener la temperatura alrededor de 24 °C, realizar mantenimiento periódico y evitar ajustes extremos son medidas que permiten enfrentar el calor sin que la factura eléctrica aumente innecesariamente.
Lecturas recomendadas:




