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¿Qué uso encontró el INTEC al sargazo?

La investigación dominicana está cambiando de enfoque: de la simple recolección y disposición final hacia la valorización industrial de la macroalga como materia prima energética

SANTO DOMINGO. – Mientras las autoridades turísticas refuerzan la capacidad de respuesta ante la llegada masiva de sargazo a las costas dominicanas, un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) trabaja en una solución más ambiciosa: convertir la macroalga en una fuente de energía y materias primas industriales.


Durante mayo de 2026, la Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos (ANAMAR) mantuvo la emisión de boletines de vigilancia y pronósticos de trayectoria para las masas de algas que se desplazaban hacia aguas dominicanas, evidencia de un fenómeno que ya forma parte de la realidad ambiental y económica de la región caribeña.


Según informó INTEC en abril de 2026, investigadores de la universidad, en colaboración con las empresas Algaltek (Suiza) y CADE Soluciones (España), desarrollaron una tecnología basada en gasificación hidrotermal capaz de transformar el sargazo en gases de síntesis con potencial energético, al tiempo que permite separar el arsénico acumulado por la biomasa marina.

La investigación fue desarrollada con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y forma parte de los esfuerzos para encontrar usos productivos a una materia prima que hasta ahora ha sido tratada principalmente como un residuo ambiental.

De acuerdo con la información divulgada por INTEC, el proceso aprovecha una de las características más complejas del sargazo: su elevado contenido de humedad, cercano al 88%. En lugar de requerir secado previo, la tecnología utiliza esa humedad como parte del proceso de transformación, reduciendo costos operativos y aumentando su viabilidad para aplicaciones industriales.


Para los investigadores, uno de los principales avances consiste en la eliminación o reducción del arsénico, elemento que ha limitado históricamente el uso masivo del sargazo en sectores como la agricultura, la producción de energía o la manufactura de materiales.
Una vez separado ese contaminante, la biomasa puede generar productos con mayor valor agregado y menores riesgos ambientales. La importancia de estos desarrollos se entiende mejor al observar la evolución reciente del fenómeno.


El Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida (USF), considerado una de las principales referencias científicas para el monitoreo del sargazo en el Atlántico, ha documentado desde 2011 la persistencia del denominado Gran Cinturón Atlántico de Sargazo, una gigantesca acumulación de macroalgas que se extiende a través del Océano Atlántico tropical y alimenta las arribazones que afectan al Caribe, el Golfo de México y parte de las costas atlánticas de América.


Los análisis de la USF han mostrado que el fenómeno dejó de comportarse como un evento esporádico para convertirse en un sistema recurrente, con fluctuaciones estacionales, pero con una presencia constante a gran escala.

Esa tendencia ha llevado a numerosos investigadores a considerar que los países del Caribe deben prepararse para convivir con el sargazo durante las próximas décadas, en lugar de esperar una desaparición natural del problema.

En República Dominicana, esa realidad se reflejó nuevamente durante mayo pasado. Los boletines emitidos por ANAMAR alertaron sobre la presencia y desplazamiento de masas de sargazo hacia el entorno marítimo nacional, mientras en distintas zonas costeras se registraban acumulaciones visibles de algas.


El monitoreo permanente se ha convertido en una herramienta clave para la planificación de operaciones de limpieza y para la toma de decisiones en destinos turísticos vulnerables.

Mitigación inmediata

Recientemente, el Ministerio de Turismo encabezado por David Collado entregó equipos destinados a fortalecer las labores de contención y recolección en áreas turísticas. Sin embargo, el propio ministro ha reconocido públicamente que el Caribe aún no dispone de una solución definitiva para el fenómeno, lo que ha impulsado la búsqueda de alternativas científicas y tecnológicas.

Es precisamente en ese espacio donde se inserta la propuesta de INTEC, la que, más que enfocarse en el retiro del sargazo de las playas, plantea una pregunta distinta: qué hacer con los millones de toneladas de biomasa que llegan cada año a las costas caribeñas.

La universidad también ha avanzado en otras líneas de investigación relacionadas con la valorización del sargazo. En mayo de 2026, investigadores de INTEC divulgaron resultados sobre el uso de esta macroalga como biofertilizante en cultivos de tomate, encontrando mejoras en la disponibilidad de nutrientes del suelo sin detectar niveles preocupantes de arsénico, cadmio o plomo en los frutos evaluados.
Estos resultados apuntan a un enfoque cada vez más amplio en el que el sargazo deja de verse exclusivamente como una amenaza para convertirse en un recurso potencial.


La combinación de monitoreo científico, capacidad de respuesta operativa y desarrollo tecnológico parece perfilarse como la estrategia más prometedora para enfrentar un fenómeno cuya magnitud continúa creciendo.


Mientras ANAMAR sigue vigilando las masas que se aproximan a las costas dominicanas y la USF monitorea la evolución del cinturón atlántico desde el espacio, investigadores dominicanos intentan transformar uno de los mayores desafíos ambientales del Caribe en una oportunidad de innovación, energía y desarrollo productivo.

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Solangel Valdez
Solangel Valdez
Periodista, fotógrafa y relacionista. Aspirante a escritora, leedora, cocinadora y andariega.
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