SANTO DOMINGO.- Elisa y Adrián llevan meses hablando de su futuro. En las conversaciones sobre dónde les gustaría vivir y las metas que ambos quieren alcanzar, hay una decisión que aparece una y otra vez sobre la mesa: cuál debería ser su primera gran inversión.
Durante mucho tiempo pensaron que la respuesta era sencilla y casi evidente. Tener un apartamento propio parecía el siguiente paso natural para una pareja que construye un proyecto de vida en común. Sin embargo, una conversación familiar les hizo detenerse.
Mientras compartían una cena, un pariente les contó que años atrás había tenido la oportunidad de comprar una vivienda o un terreno. Eligió el terreno. En aquel momento muchos consideraron que había tomado la decisión equivocada, pero con el tiempo el desarrollo de la zona multiplicó el valor de la propiedad.
La duda de muchas parejas
La historia despertó una duda que también ronda la mente de muchas parejas jóvenes: ¿es mejor comprar una vivienda para comenzar una nueva etapa o invertir en un terreno pensando en el futuro?
Para encontrar una respuesta, decidieron consultar a la asesora inmobiliaria especializada en finanzas, Cendy de la Cruz.
La especialista les explicó que las nuevas generaciones suelen perseguir tres objetivos muy definidos al momento de invertir en una propiedad: estabilidad, buena ubicación y una oportunidad que les permita crecer patrimonialmente sin comprometer en exceso su presupuesto.
La observación hizo que Elisa y Adrián entendieran que no estaban eligiendo únicamente entre dos tipos de inmuebles. Trataban de definir la manera en que querían construir su futuro. Esa idea les hizo comprender que una decisión así trasciende el lugar donde algún día vivirán.
De la Cruz les continuó contando que no existe una fórmula universal. La decisión depende de las metas de cada pareja y del momento de vida en que se encuentre.
Si el objetivo principal es independizarse en el corto plazo, una vivienda puede representar la alternativa más conveniente. Además de brindar un espacio propio desde el primer momento, permite disfrutar la inversión sin depender del desarrollo futuro de una zona.
Sin embargo, el terreno también ocupa un lugar importante dentro de las opciones para construir patrimonio.
Para quienes tienen una visión de largo plazo, puede convertirse en una inversión estratégica. Su costo inicial suele ser más accesible que el de una vivienda terminada y, dependiendo del crecimiento del entorno, su valor puede subir significativamente con el paso de los años.
La experta les señaló que el potencial de valorización de un terreno está ligado al desarrollo de la zona donde se encuentra, por lo que recomienda conocer el comportamiento del mercado y las perspectivas de crecimiento antes de tomar una decisión.

Factores que inciden
El presupuesto, la estabilidad económica, la ubicación y el potencial de crecimiento de la propiedad son algunos de los elementos que la profesional recomienda evaluar antes de comprometerse con una inversión inmobiliaria.
Elisa y Adrián reconocieron que, hasta ese momento, gran parte de sus conversaciones habían estado guiadas por la ilusión. Veían proyectos en internet, imaginaban cómo sería su hogar y comparaban precios, pero pocas veces se detenían a pensar qué opción respondía realmente a sus objetivos.
Esa realidad, narró la asesora, suele repetirse entre los compradores primerizos. A su juicio, uno de los errores más comunes consiste en tomar decisiones desde la emoción, sin una planificación adecuada o sin dedicar el tiempo suficiente a investigar la propiedad que desean adquirir.
También considera que organizar las finanzas antes de comprar forma parte del mismo proceso. Tener claridad sobre la capacidad económica y las metas familiares permite tomar decisiones más seguras.
Al terminar la conversación, los novios comprendieron que la respuesta que estaban buscando no era exactamente cuál opción generaría más ganancias o cuál representaba una compra más inteligente.
Entendieron que la verdadera pregunta era otra: qué decisión se ajustaba mejor a la vida que desean construir juntos y sus grandes sueños compartidos.
Para algunas parejas, ese primer paso será una vivienda donde comenzar a crear recuerdos. Para otras, un terreno representará la oportunidad de sembrar hoy el patrimonio que esperan cosechar mañana. Al final, construir un futuro en común no depende únicamente de firmar un contrato o recibir las llaves de una propiedad. También implica aprender a tomar decisiones con paciencia, información adecuada y una visión compartida de lo que se quiere alcanzar.
Contenido publicado originalmente en la edición 15 de El Inmobiliario impreso.
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