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La ola de calor más mortífera de Bélgica deja 1,747 muertes y reabre las alarmas sobre el clima extremo

De acuerdo con las previsiones del Instituto Meteorológico Real de Bélgica, el país espera un nuevo episodio de altas temperaturas a partir de este fin de semana

SANTO DOMINGO.— Durante años, las olas de calor fueron consideradas un fenómeno propio del verano europeo. Hoy representan una amenaza para la salud pública. Bélgica acaba de confirmar que el episodio de altas temperaturas que afectó al país entre finales de junio y comienzos de julio dejó 1,747 muertes adicionales, el mayor exceso de mortalidad registrado durante una ola de calor desde que comenzaron las mediciones en el año 2000.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública Sciensano, citado por EDMO Belux, entre el 18 de junio y el 1 de julio el país registró un exceso de mortalidad del 47.8 % respecto al número esperado de fallecimientos para ese período. La cifra supera ampliamente el balance preliminar de 1,222 muertes divulgado una semana antes, lo que confirma la magnitud del episodio y lo convierte en el más letal asociado al calor en la historia reciente de Bélgica.

Más que altas temperaturas: la combinación que hizo letal la ola de calor

Las autoridades sanitarias belgas sostienen que el número de fallecimientos no puede explicarse únicamente por el aumento de la temperatura.

Según explicó Sciensano, el episodio reunió tres factores que incrementan considerablemente el riesgo para la salud: una duración inusualmente prolongada, temperaturas excepcionalmente elevadas y altas concentraciones de ozono, un contaminante que agrava enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

Durante diez días consecutivos, Bélgica soportó temperaturas cercanas a los 30 grados Celsius, mientras que en tres jornadas los termómetros superaron los 35 °C, alcanzando un máximo de 35.5 °C el pasado 26 de junio, una cifra poco habitual para un país de clima templado.

Cuando el verano se convierte en una emergencia sanitaria

La ola de calor dejó al descubierto la vulnerabilidad de una población acostumbrada históricamente a veranos mucho más moderados.

De acuerdo con datos preliminares difundidos por Swissinfo, con información de EFE, más de 530 de las primeras víctimas correspondían a personas mayores de 85 años. Sin embargo, los investigadores también detectaron un aumento de la mortalidad entre personas menores de 65 años, un comportamiento que no suele observarse en este tipo de episodios.

Ese incremento convirtió la canícula en el episodio con mayor número de fallecimientos diarios registrados en Bélgica desde la primera ola de covid-19, según el análisis del Risk Management Group, organismo especializado en riesgos sanitarios.

Una crisis que golpeó a toda Europa

Bélgica no fue una excepción.

France 24, citando a AFP, informó que la ola de calor afectó a cientos de millones de personas en Europa y provocó un aumento significativo de la mortalidad en varios países. Francia notificó más de 2,000 muertes adicionales en una sola semana, mientras España atribuyó más de 1,000 fallecimientos al calor durante junio.

El episodio también dejó récords históricos de temperatura en Alemania, Polonia, Eslovaquia, República Checa y Hungría, mientras el Reino Unido, Suiza y Francia registraron el mes de junio más cálido desde que existen mediciones.

Las consecuencias fueron más allá de la salud. Incendios forestales, sequías, afectaciones a cultivos y presión sobre los sistemas sanitarios marcaron una de las olas de calor más intensas que ha vivido el continente en las últimas décadas.

Transporte suspendido, monumentos cerrados y ciudades bajo alerta

El impacto del calor también alteró la vida cotidiana.

Según Euronews, las altas temperaturas obligaron a cancelar servicios ferroviarios que operaban sin aire acondicionado, suspender rutas de autobuses en distintas regiones y cerrar temporalmente espacios públicos como el Atomium de Bruselas para proteger a trabajadores y visitantes.

Las autoridades meteorológicas activaron, además, la alerta roja en varias provincias, una medida excepcional que solo se había utilizado en contadas ocasiones desde que comenzó a aplicarse este sistema de advertencias.

El cambio climático intensifica episodios que antes eran excepcionales

Mientras las autoridades belgas continúan evaluando el impacto definitivo de la ola de calor, los científicos coinciden en que estos eventos son cada vez más frecuentes e intensos.

Climatólogos de World Weather Attribution, citados por France 24, concluyeron que las temperaturas registradas durante la segunda mitad de junio habrían sido prácticamente imposibles de alcanzar en Europa sin la influencia del cambio climático provocado por la actividad humana.

Esa evaluación coincide con el más reciente informe del Servicio de Cambio Climático Copernicus, divulgado por ColGlobal, que confirmó que Europa occidental vivió el junio más cálido desde que existen registros, consolidando una tendencia que preocupa a las autoridades sanitarias y ambientales del continente.

Otra ola de calor

La preocupación no termina con este balance.

De acuerdo con las previsiones del Instituto Meteorológico Real de Bélgica, el país espera un nuevo episodio de altas temperaturas a partir de este fin de semana, con máximas que volverían a superar los 30 grados Celsius durante varios días consecutivos.

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Luisa Saldaña
Luisa Saldaña
Periodista con experiencia en medios digitales e impresos. Estudiante de Derecho, con interés en el desarrollo económico y los temas que conectan empresa, ciudad y sociedad. Para mí la escritura es una forma de investigar y entender el entorno que nos rodea.
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