En nuestra experiencia en supervisión técnica de sistemas hidrosanitarios en edificaciones, hemos constatado una realidad muy evidente en nuestro país: uno de los sistemas más subestimados durante el proceso constructivo es, precisamente, uno de los primeros en evidenciar los vicios de construcción una vez la edificación entra en operación.
En R.D. seguimos arrastrando una supervisión generalista, donde colocamos a un arquitecto o ingeniero a supervisar integralmente toda la obra, independiente de la complejidad técnica que cada área representa.
Y aunque la capacidad de coordinación general es indispensable, la realidad es que hoy los proyectos han alcanzado un nivel de especialización que exige supervisiones técnicas por disciplinas.
No se puede pretender que un solo profesional controle con el mismo nivel de profundidad, estructuras, terminaciones, electricidad, climatización, incendios, gas y sistemas hidrosanitarios simultáneamente.
En las instalaciones sanitarias en R.D., aun se piensa que solo se debe poner atención al abastecimiento de agua, al drenaje sanitario y al pluvial. ¿Y las demás áreas que son parte de estas instalaciones?
Además, hay que considerarlas como sistemas:
- de abastecimiento de agua potable, desde la fuente de agua y su calidad, el almacenamiento, los equipos de bombeo, las redes de agua e incluso el tratamiento a las aguas.
- de drenaje sanitario
- de drenaje pluvial
- de drenaje de aires acondicionados
- de distribución de gas propano y
- de supresión integral de incendios (detección y supresión),
- además de otros como, extracciones generales e irrigación.
Cada componente, equipo, red o instalación forma parte de un conjunto integral interdependiente, cuyo desempeño real depende de la correcta interacción entre todos sus elementos.
Construir consiste en garantizar que cada sistema responda funcional, operativa y normativamente como una unidad completa durante toda la vida útil del proyecto.
Y, en el caso de estos sistemas hidrosanitarios, es precisamente donde la debilidad técnica termina manifestándose con mayor rapidez.
Las filtraciones, retornos de olores, fallas de presión, desbalances hidráulicos, tuberías colapsadas, drenajes lentos, fugas ocultas, golpes de ariete, fallas en bombeo, sistemas contra incendio inoperantes o líneas de gas inseguras rara vez aparecen porque “una tubería salió mala”.
Generalmente ocurren porque el sistema completo nunca fue entendido, ejecutado ni supervisado como un sistema integral. Ahí está uno de los errores más frecuentes en obra: seguimos construyendo por componentes individuales.
El abastecimiento de agua potable implica garantizar continuidad hidráulica, estabilidad de presión, velocidad adecuada, control sanitario, mantenimiento futuro y operación eficiente.
De igual forma, el sistema de recolección y disposición de aguas residuales debe concebirse considerando ventilación sanitaria, pendientes reales, comportamiento hidráulico y accesibilidad para mantenimiento.
Las aguas pluviales, por su parte, requieren análisis de caudales, basados en las lluvias reales acorde a la zona de construcción del proyecto (no es lo mismo la lluvia de S.D., que la lluvia de Pedernales, por ejemplo), capacidad de evacuación y protección de la estructura ante acumulaciones e infiltraciones.
El sistema integral de supresión de incendios (detección y supresión), debe verse como un sistema vital de protección humana que debe responder hidráulica y operativamente bajo condiciones reales.
Lo mismo ocurre con los sistemas de distribución de gas propano, donde muchas veces se instalan líneas sin los procedimientos de pruebas, monitoreo y mantenimiento preventivo, pese al riesgo crítico que representan.
Cada uno de estos sistemas requiere pruebas técnicas específicas antes de su puesta en funcionamiento. Sin embargo, en muchos proyectos estas pruebas se realizan parcialmente, se documentan deficientemente o simplemente se omiten.
Y en gran número de casos (no en todos), los protagonistas en la ejecución de estos sistemas (sin la adecuada supervisión técnica), son los plomeros y/o empresas dedicadas a colocar tuberías y piezas.
Un sistema hidrosanitario mal concebido compromete toda la operación futura del edificio.
La supervisión técnica hidrosanitaria especializada deja entonces de ser un lujo y se convierte en una necesidad operativa y preventiva.
Y ahí es donde todavía tenemos una deuda importante como sector construcción.
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