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El INVI construyó casi 2,000 viviendas de emergencia en ocho provincias devastadas por el ciclón David

Dos años después del paso del huracán David, el Instituto Nacional de la Vivienda tenía en marcha o terminado un programa de reconstrucción en Peravia, San José de Ocoa, San Cristóbal, Constanza, Barahona y el Distrito Nacional. La Memoria de Labores INVI 1981, depositada en el Archivo General de la Nación, señala los nombres de las comunidades, el número de unidades y los montos exactos

SANTO DOMINGO. – Las investigaciones académicas que hasta ahora han sostenido esta serie, las tesis doctorales de Natalia Ulloa Cáceres y de Evelyn González Mueses, documentan con rigor la política habitacional del Estado dominicano desde la capital. Ninguna de las dos había podido completar el cuadro del programa de emergencia en provincias tras el huracán David de 1979.

Ese hueco lo llena ahora la fuente primaria: la Memoria de Labores del INVI, correspondiente al año 1981, número 3 de la revista Invivienda, redactada por la propia institución y depositada en el Archivo General de la Nación con signatura 10110-1.

El documento registra una línea programática específica denominada Emergencia y Reconstrucción, con 1,487 unidades terminadas al cierre de 1981, 439 en construcción y 1,720 en diseño. Las provincias atendidas: Peravia, San José de Ocoa, San Cristóbal, Constanza, Barahona, Distrito Nacional, con un presupuesto total asignado a esta línea de 566,264 pesos y una inversión ejecutada de 312,445 pesos en 1981.

“Destrozo, luto y miseria/dejó a su paso David/y es triste pasar la vista/a lo que hoy es mi país…” cantó Johny Ventura, resumiendo en 3:49 minutos las secuelas del paso de los fenómenos atmósfericos entre final de agosto y principios de septiembre de 1979. “A construir” fue un canto a la solidaridad y a la resiliencia para reconstruir un país que quedó arrasado.

Los proyectos comunidad por comunidad

La tabla a continuación recoge todos los proyectos del programa de Emergencia y Reconstrucción registrados en la Memoria, con los datos exactos de la fuente. Los proyectos en diseño, Las Barías y Los Botados, se incluyen porque el documento les dedica fichas completas con tipología, materiales y planos de conjunto.

ProyectoProvinciaUnidadesPresupuesto (RD$)Inversión 1981 (RD$)
FundaciónPeravia6322,53018,048
Mata GordaPeravia16142,65842,520
Santa RosaPeravia438,26612,429
La CatalinaPeravia14557557
Monte Bonito en MarchaPeravia201,4701,755
La Ciénaga de BaníPeravia20542,87030,309
El RosalitoPeravia8613,99013,939
El EscondidoPeravia14951,70051,700
RoblegalPeravia15055,40036,475
Las BaríasPeravia163 (diseño)180,354
NizaitoSan José de Ocoa15651,95144,046
Rancho ArribaSan José de Ocoa3012,860832
La HormaSan José de Ocoa8939,40015,639
El PinalSan José de Ocoa111150,00031,365
Los AnonesSan José de Ocoa11048,25113,123
Mejoramiento Madre Vieja y GuázumaSan Cristóbal214130,98427,872
Los BotadosSan Cristóbal39 (diseño)
Arroyo ArribaConstanza (La Vega)9015,1793,943
La Peñuela / La PeñuelaBarahona20264,00010,572
Reconstrucción en Sabana PerdidaDistrito Nacional109,18228,565
Mejoramiento El EscondidoPeravia2518,10329,426
Total programa (terminados + en construcción)8 provincias1,926

Peravia: la provincia más golpeada

Peravia concentra la mayor cantidad de proyectos del programa. Nueve comunidades de esa provincia aparecen en el inventario del INVI: Fundación, Mata Gorda, Santa Rosa, La Catalina, Monte Bonito, La Ciénaga de Baní, El Rosalito, El Escondido y Roblegal, más el proyecto Las Barías en diseño.

Era previsible: Peravia fue una de las provincias de mayor impacto directo del paso del ojo del ciclón, y comunidades como Palenque, Sainaguá y Don Gregorio habían perdido más del 90% de sus viviendas.

El proyecto Las Barías, documentado con ficha completa en la Memoria, ilustra la lógica del programa. Estaba dirigido a las familias que perdieron sus casas por la crecida del río Nizao y los vientos de David y en la selección de terrenos se buscó expresamente ubicarlos en zonas altas para evitar futuras daños por inundaciones.

Son 163 viviendas unifamiliares de 40.83 m², con muros de bloques de hormigón y techo de madera y zinc, con libertad para que el usuario subdivida los espacios interiores y amplíe la vivienda según sus posibilidades. La ejecución se planifico por esfuerzo propio y ayuda mutua, es decir, con participación directa de las familias beneficiadas.

Las viviendas levantadas tras el desastre combinaban soluciones de emergencia y modelos de crecimiento progresivo, permitiendo a las familias ampliar sus hogares con el paso del tiempo. (Fuente: AGN).

San Cristóbal y la tecnología de emergencia

El proyecto Los Botados, en la sección Reparadero de San Cristóbal, está dirigido a las familias damnificadas por David en la comunidad de El Cerro de esa ciudad. Son 39 viviendas de 35.84 m² en bloques violinados con techo de asbesto cemento, en solares de 1,300 m² aproximadamente.

La ejecución se planifico en coordinación con el Instituto Agrario Dominicano: el IAD construiría las calles y la infraestructura de servicios y el INVI dirigiría la construcción de las unidades.

El programa de mejoramiento de vivienda dúplex en Madre Vieja y Guázuma, también en San Cristóbal, atiende 214 unidades con 27,872 pesos de inversión en 1981. Su presupuesto total asignado fue de 130,984 pesos.

Barahona: las viviendas prefabricadas

El proyecto La Peñuela, en el municipio de Cabral, Barahona, respondió a un incendio ocurrido en agosto de 1981 en el barrio del mismo nombre, no directamente al huracán. Sin embargo, la tipología constructiva que emplea es exactamente la que se utilizó en las emergencias del período: son 202 viviendas unifamiliares tipo foresta de 36.90 m², con paredes, pisos, puertas y ventanas prefabricadas en madera, techadas en zinc.

La Memoria es explícita en su austeridad: no se contempla construcción de infraestructura eléctrica ni sanitaria; las unidades se dotarían únicamente de letrinas. El proyecto se realizó en coordinación con la Dirección General de Foresta.

La comparación entre Las Barías en Peravia y La Peñuela en Barahona define el espectro de la respuesta estatal ante las catástrofes: en un caso, bloques de hormigón con la posibilidad de ampliación progresiva; en el otro, madera y zinc sin agua potable ni electricidad. Ambas son respuestas institucionales del mismo Estado, del mismo año, documentadas en el mismo informe.

Lo que el documento no dice

Las 202 viviendas levantadas en La Peñuela, Barahona, reflejaron la respuesta más austera del Estado: estructuras prefabricadas de madera y zinc sin infraestructura eléctrica ni sanitaria, documentadas por el INVI en 1981. (Fuente: AGN).

La Memoria de Labores INVI 1981 registra lo que se hizo, no lo que faltó por hacer. El documento no cuantifica el total de viviendas destruidas por David en cada provincia, ni la brecha entre la demanda de reconstrucción y la oferta ejecutada.

Tampoco registra el destino de las familias que no fueron atendidas por el programa institucional. Para ese balance, la investigación de Ciudad Alternativa sobre los albergues temporales convertidos en permanentes en comunidades como Canta La Rana, en Los Alcarrizos, donde familias desplazadas por David en 1979 seguían viviendo en las mismas chozas 38 años después, ofrece una de las otras caras de la cifra oficial.

Fuente consultadas: Instituto Nacional de la Vivienda (INVI), Memoria de Labores INVI 1981, revista Invivienda núm. 3, Santo Domingo, 1981. Directora General: Ing. Frida Aybar de Sanabia. Depósito: Archivo General de la Nación, signatura 10110-1.

Serie: Historia de la vivienda social en República Dominicana. (Capitulo XIII).

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Solangel Valdez
Solangel Valdez
Periodista, fotógrafa y relacionista. Aspirante a escritora, leedora, cocinadora y andariega.
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