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En República Dominicana, el cine llegó primero a La Vega

… “el lugar se llenó de «hombres, mujeres y niños de todas las edades y clases sociales», todos congregados para ver lo mismo: «retratos que caminaban, saltaban, corrían, nadaban o ya volaban«.

SANTO DOMINGO. – Durante muchos años, la historia fijó que la primera proyección cinematográfica realizada en el país había sido en el Teatro Curiel, frente al parque de Puerto Plata, en agosto de 1900.

Pero, en 2020 los cineastas e investigadores Martha Checo y Félix Manuel Lora publicaron su libro “Las salas de cine de la República Dominicana” y desde entonces la historia cambió y el “location” de este hito quedó fijado en La Vega. El mismo año, pero un mes antes.

El padre José Luis Sáez (EPD), jesuita, filósofo, teólogo, crítico de cine y profesor universitario, en su obra “Historia de un sueño importado. Ensayos sobre el cine en Santo Domingo”, de 1983, fijó el relato con honestidad: «La historia del cine en la República Dominicana, hasta donde nos permiten llegar las pruebas documentales, comienza una noche de agosto de 1900 en la ciudad de Puerto Plata».

Y añadió, cauteloso, con todo el rigor intelectual que le caracterizaba, que todo «parecía indicar» que el Teatro Curiel fue el escenario de aquel estreno. No lo afirmó como verdad categórica, sino que lo propuso como la mejor hipótesis disponible.

Y esta fue la historia oficial del cine dominicano: arrancó en Puerto Plata y tenía el bautizo académico de José Luis Sáez, cuyo relato se narra en el libro de Lora y Checo:

La noche del 27 de agosto de 1900, el empresario italiano Francesco Grecco desembarcó en Puerto Plata a bordo del vapor Cherokee cargando una caja de maravillas: el Cinematógrafo Lumière, el artefacto que los hermanos Auguste y Louis Lumière habían inventado en Francia apenas cinco años antes.

Grecco venía de Puerto Príncipe, donde había constituido su empresa, Grecco & Cia, junto al fotógrafo Maurice Hargous, y traía en su gira del «Teatro de Variedades» once películas de la casa Lumière, filmadas entre 1895 y 1899.

El público del Teatro Curiel vio aquella noche algo que no tenía nombre todavía en su experiencia: retratos que se movían.

El Listín Diario recogió la crónica de “La Redención de Santiago”: los cuadros «fueron calurosamente aplaudidos» y dos de ellos merecieron «una verdadera ovación». Uno transportaba al espectador a una calle de París, «poblada de automóviles, bicicletas y transeúntes a pie y a caballo cruzando en todas direcciones».

El Teatro Curiel, frente al parque Independencia de Puerto Plata, acogió en agosto de 1900 una de las primeras proyecciones cinematográficas del país y durante décadas fue considerado el punto de partida del cine dominicano. (Fuente: AGN).

La historia parecía escrita en piedra, pero como ocurre muchas veces, aparece otra versión del relato.

El libro publicado en 2020 por los investigadores Félix Manuel Lora y Martha Checo, “Las salas de cine de la República Dominicana”, rescata una crónica que dormía en un tomo de historia regional desde 2009.

Su autor, Jovino A. Espínola Reyes, odontólogo, historiógrafo e inventor vegano, nacido en 1892, escribió sus memorias cinematográficas el 22 de diciembre de 1950 bajo el título «El cinematógrafo, aparición en La Vega y su evolución».

Espínola tenía ocho años cuando ocurrió lo que describe en el opúsculo. Una narración desde el punto de vista de un niño que vio algo que no olvidó nunca.

«A mediados de julio de 1900», escribe Espínola, «se presentó a esta culta ciudad de nuestros amores un señor muy simpático, de nacionalidad italiana, llamado Greco». El hombre instaló su aparato en la casa del señor Nathan Cohen, en la esquina suroeste de las calles Independencia y Colón, en un salón que Cohen había construido para billares.

Noche tras noche, el lugar se llenó de «hombres, mujeres y niños de todas las edades y clases sociales», todos congregados para ver lo mismo: «retratos que caminaban, saltaban, corrían, nadaban o volaban».

La fecha que da Espínola, mediados de julio de 1900, precede a la noche del Teatro Curiel y con este relato se sabe que Grecco no llegó primero a Puerto Plata. El cinematógrafo llegó primero a La Vega.

Lo que Sáez vislumbró correctamente fue el acontecimiento y la fecha de Puerto Plata. Lo que no podía saber, porque la crónica de Espínola no había entrado al canon, era que Grecco ya había hecho su primera parada en el Cibao central.

Y aquí no hubo error, solo un desfase histórico, pues este testimonio se guardó en un libro regional durante décadas, antes de que alguien lo encontrara.

Dicen Martha Checo y Félix Lora que Grecco siguió su gira: de La Vega a Puerto Plata, de Puerto Plata a Santiago, de Santiago a Santo Domingo, donde llegó al Teatro La Republicana el 3 de noviembre de 1900. Hizo otra vuelta por Haití entre febrero y mayo de 1901, regresó al país para una segunda gira, y en marzo de 1902 partió hacia Europa para no volver jamás al territorio dominicano.

Dejó atrás un país que había visto moverse las imágenes por primera vez, y cuya historia exacta esperó siete décadas para cruzar de un archivo regional al canon cinematográfico nacional, gracias a la investigación de Martha Checo y Félix Manuel Lora.

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Solangel Valdez
Solangel Valdez
Periodista, fotógrafa y relacionista. Aspirante a escritora, leedora, cocinadora y andariega.
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