SANTO DOMINGO.— Ahorrar de manera constante, elaborar un presupuesto mensual o abrir una cuenta bancaria siguen siendo desafíos para miles de familias dominicanas que permanecen fuera del sistema financiero formal. Sin embargo, una experiencia desarrollada en comunidades de La Vega demuestra que la combinación de educación financiera, innovación tecnológica y acompañamiento a pequeños negocios puede convertirse en una herramienta para reducir esa brecha.
De acuerdo con los resultados presentados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), más de 200 personas participaron en el proyecto «Pagos Biométricos e Inclusión Financiera», una iniciativa desarrollada junto a la Asociación Cibao de Ahorros y Préstamos y organizaciones locales en las comunidades Villa Francisca I, Villa Francisca II y Nápoles.
Uno de los principales hallazgos del programa fue el cambio en los hábitos financieros de los participantes. Según el PNUD, seis de cada diez personas comenzaron a ahorrar al menos el 10 % de sus ingresos, elaboran presupuestos familiares y comprenden mejor cómo utilizar productos financieros para administrar sus recursos y enfrentar imprevistos.
Mujeres lideran el cambio financiero
El organismo destacó que el 88 % de los beneficiarios fueron mujeres jefas de hogar, quienes recibieron capacitación sobre ahorro, planificación financiera, emprendimiento, uso responsable del crédito y herramientas de pago digitales para fortalecer su autonomía económica y la estabilidad financiera de sus hogares.
Además de adquirir conocimientos, muchas de ellas ingresaron por primera vez al sistema financiero mediante la apertura de cuentas de ahorro y el acceso a tarjetas de débito, facilitando operaciones más seguras y reduciendo la dependencia del efectivo.
La innovación también llegó a los colmados
El proyecto incorporó un componente piloto de pagos digitales mediante billeteras electrónicas como Apple Pay y Google Pay, utilizando autenticación biométrica y doble factor de seguridad para realizar transacciones en comercios comunitarios.
De acuerdo con el PNUD, la experiencia permitió acercar tecnologías habitualmente asociadas a grandes centros urbanos a comunidades locales, evaluando su potencial para ampliar el acceso a servicios financieros digitales.
Capacitación que se tradujo en mayores ingresos
La iniciativa también incluyó el fortalecimiento de pequeños negocios mediante la metodología En Marcha, dirigida a mejorar la administración, productividad y competitividad de los emprendimientos.
Como resultado, los dos colmados participantes incrementaron sus ventas en un 12 % y registraron un aumento del 19 % en el flujo diario de clientes, evidenciando el impacto que puede tener la capacitación empresarial cuando se combina con herramientas financieras y tecnológicas.
Un modelo que busca reducir la exclusión financiera
Durante la presentación de resultados, el PNUD explicó que el proyecto buscó acercar servicios financieros a comunidades que históricamente han enfrentado mayores barreras de acceso, integrando educación financiera, innovación tecnológica y desarrollo económico local.
La representante residente del organismo en República Dominicana, Ana María Díaz, afirmó que la experiencia demuestra que la innovación financiera también puede surgir desde comunidades rurales y pequeños comercios, especialmente cuando se orienta a fortalecer el liderazgo económico de las mujeres.
Asimismo, destacó que la iniciativa dejó instalada una metodología de formación de multiplicadores en inclusión financiera con enfoque de género, desarrollada junto a instituciones nacionales e internacionales, con el propósito de extender este conocimiento a otras comunidades del país.
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