El sector creció cerca de 8% en marzo, según el IMAE del Banco Central, y confirma un cambio de ciclo tras la desaceleración de los últimos años, apoyado en mejores condiciones de financiamiento y mayor ejecución de obra
SANTO DOMINGO. – El sector construcción registró en marzo de 2026 una expansión interanual cercana a 8%, una de las más altas de los últimos meses, con incidencia directa en el crecimiento de 5.1% de la economía en ese mes y un acumulado de 4.1% en el primer trimestre.
De acuerdo con los resultados del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) publicados este mes de abril por el Banco Central, la construcción se ubicó entre las actividades de mayor aporte al resultado agregado, junto con zonas francas, comercio y turismo.
La entidad vincula este desempeño al aumento de la inversión en obras, tanto privadas como públicas, así como a condiciones financieras relativamente más favorables, en un contexto de reducción de tasas de interés activas y medidas de liquidez adoptadas desde 2024, según se detalla en el Informe de Política Monetaria (IPM) y en sus reportes coyunturales.
Estas condiciones han incidido en la ejecución de proyectos residenciales, comerciales y turísticos, lo que se refleja en la trayectoria reciente del IMAE para el sector y la evolución observada en el primer trimestre de 2026 da continuidad a una tendencia de mejoría iniciada previamente.
En efecto, la serie del IMAE evidencia que la construcción mantuvo un desempeño más dinámico desde finales de 2025, cuando comenzó a registrar variaciones interanuales positivas tras un período de debilidad.
El IPM documenta que esta recuperación estuvo asociada a una mayor disponibilidad de financiamiento y a la normalización gradual de las condiciones macroeconómicas, con inflación dentro del rango meta y expectativas más estables.
Tres años de altibajos
En perspectiva, el comportamiento de los últimos tres años muestra un cambio de trayectoria claramente identificable en las propias estadísticas del Banco Central.
Durante 2023, el sector operó bajo los efectos del endurecimiento monetario aplicado desde 2022, lo que se tradujo en un crecimiento limitado y episodios de contracción en la construcción, según la evolución mensual del IMAE.
El IPM de ese período explica que el aumento de las tasas de interés y el encarecimiento del crédito incidieron en la postergación de proyectos y en la desaceleración de la actividad edificadora.
Hacia 2024, el sector inició un proceso de reactivación gradual, según la evolución del IMAE y este cambio estuvo asociado, de acuerdo con el IPM, a la flexibilización progresiva de la política monetaria, a la implementación de medidas de provisión de liquidez y a una recuperación paulatina del crédito al sector privado.
El Banco Central señala que estas condiciones coincidieron con una mejora en el ritmo de ejecución de obras y una estabilización del crecimiento del sector, aunque todavía en niveles moderados en comparación con ciclos previos.
Para 2025, los datos del IMAE muestran una recuperación más definida hacia la segunda mitad del año, con tasas interanuales positivas en la construcción, mientras que el IPM atribuye este comportamiento a la continuidad del estímulo monetario, a la expansión del crédito y al aumento de la inversión, tanto pública como privada.
Impacto en el inmobiliario
En ese contexto, el sector inmobiliario, estrechamente vinculado a la construcción, se benefició del flujo de financiamiento y de la demanda de viviendas y proyectos turísticos, de acuerdo con los reportes sectoriales del Banco Central.
Reportes publicados en El Inmobiliario coinciden en señalar que la construcción se mantuvo entre los principales impulsores del crecimiento económico a inicios de año, en línea con los datos oficiales del IMAE, reforzando la consistencia entre las estadísticas del Banco Central y su lectura en el ámbito periodístico especializado.
En conjunto, los datos del IMAE, el IPM y las notas de prensa del Banco Central permiten establecer una secuencia clara: una fase de desaceleración en 2023, una reactivación gradual en 2024, una recuperación más sostenida en 2025 y un inicio de 2026 con mayor dinamismo.
Este recorrido evidencia que la construcción y la actividad inmobiliaria han recuperado su capacidad de incidir en el crecimiento económico, aunque su evolución continúa sujeta a factores como las condiciones de financiamiento, la inversión pública y el entorno externo, tal como advierte la propia autoridad monetaria en sus informes.
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