InicioAndamio CulturalCasa de Teatro, un abrazo que dura medio siglo

Casa de Teatro, un abrazo que dura medio siglo

La vieja casona es refugio cultural, escenario y espacio de libertad

SANTO DOMINGO.- En la calle Arzobispo Meriño, en la Zona Colonial, late desde julio de 1974 un corazón cultural llamado Casa de Teatro. Freddy Ginebra, su fundador, recuerda que allí había un inmueble deteriorado hasta que un grupo de amigos decidió darle
vida.

“Mientras yo tenga la casa abierta siempre habrá alguien que necesitará que lo empuje. Esto es un trampolín, pero también un abrazo grande”, dice El Duende, con la serenidad de quien ha visto pasar generaciones por allí.

En los años setenta el país vivía cambios sociales y políticos, la cultura buscaba un refugio y Casa de Teatro nació como respuesta. Fue el lugar libre, donde la música, el teatro, la literatura y las artes plásticas podían florecer sin censura.

Apenas inaugurada, fue una de las sedes del histórico “7 días con el pueblo”, que reunió voces comprometidas de América Latina y Europa, convirtiendo el espacio en un símbolo de resistencia cultural.

Historia y cultura vivas

La arquitectura de Casa de Teatro es parte de su relato: una casona colonial de muros gruesos y frescos, con techos altos sostenidos por vigas de madera, puertas a ras de calle y un patio interior transformado en escenario de encuentros.

Allí, la piedra antigua sirve de telón de fondo a la música contemporánea, el teatro y la poesía joven, una mezcla de pasado y presente que convierte al edificio en un símbolo vivo que sostiene la creatividad, un refugio donde la historia se abraza con la cultura y la memoria se renueva en cada concierto, exposición o recital.

En los ochenta y noventa fue el epicentro de la vida cultural dominicana y se forjaron recuerdos que aún acompañan: “Los que vienen a Casa de Teatro, de vez en cuando, es porque aquí se enamoraron, se casaron o aquí vieron su primer espectáculo”, cuenta Ginebra, evocando esa memoria íntima y colectiva.

A poco más de medio siglo, La Casa sigue siendo el espacio para quienes buscan abrirse camino, como lo hicieron en su momento Marel Alemany, Vicente García, Pavel Núñez o Covi Quintana.

También los veteranos, Xiomara Fortuna, Janio Lora y otros. Ni qué decir de Víctor Víctor, quien desde la eternidad espera su nombre en una de las butacas, o Sonia Silvestre, cuya voz resuena en los rincones, o José Antonio Rodríguez, que inició los “martes de arquitectura”.

Maridalia Hernández, quien recién llegada de Santiago se presentó en el “Encuentro de seres humanos”, con Luis Días y Claudio Cohen, con Pedro Mir y René Alfonso entre la audiencia.

Casa de Teatro no se limita a la música o el escenario, ya que su galería ha sido plataforma para artistas plásticos y, allí se celebraron premios de pintura y literatura que dieron visibilidad a nuevos talentos.

Hoy esas iniciativas están suspendidas por falta de patrocinio, pero las ganas de promover a los jóvenes y abrir puertas, se mantienen intactas.

“Seguimos con las mismas necesidades, que se multiplican. Al principio teníamos un presupuesto pequeño, pero ahora realmente la economía está complicada”, admite Ginebra.

Sin embargo, la Casa resiste y el Festival de Jazz, que este año cumple 27 ediciones, es prueba de esa perseverancia.

Con el apoyo de artistas y patrocinadores, esta es una cita imprescindible en la agenda cultural del país, y cada jueves de junio y julio, habrá música en Casa de Teatro, el lugar que es pasado y presente, memoria y futuro.

Es, como dice Freddy Ginebra, un abrazo grande que se extiende a todos los que cruzan su puerta.

Este artículo fue publicado originalmente en El Inmobiliario impreso no. 14

Lecturas recomendadas:

Sé el primero en enterarte de las noticias más exclusivas

spot_img
Solangel Valdez
Solangel Valdez
Periodista, fotógrafa y relacionista. Aspirante a escritora, leedora, cocinadora y andariega.
Artículos Relacionados
Publicidad Banner Coral Golf Resort SIMA 2025
Publicidad spot_img