InicioOpinionesDel marketing a la responsabilidad: comunicar mejor también fortalece al sector inmobiliario

Del marketing a la responsabilidad: comunicar mejor también fortalece al sector inmobiliario

La comercialización inmobiliaria descansa sobre una cadena de información en la que participan distintos actores. La transparencia no debe convertirse en motivo de señalamientos, sino en una responsabilidad compartida

Comprar un inmueble sobre planos tiene una particularidad: muchas veces se toma una de las decisiones patrimoniales más importantes de la vida sobre algo que todavía no existe físicamente. El comprador no puede recorrer completamente el apartamento que adquirirá, utilizar sus futuras amenidades ni comprobar cómo funcionará el proyecto una vez terminado. Su decisión se construye a partir de planos, renders, brochures, contratos, presentaciones comerciales y, especialmente, de la información que recibe.

Por eso, mucho antes de colocar el primer bloque, existe un elemento que ya comenzó a construirse: la confianza. Pero esa confianza no depende de un solo actor.

Entre la información que nace en un proyecto y aquella que finalmente recibe el comprador existe una cadena en la que pueden participar desarrolladores, constructores, empresas comercializadoras, master brokers, agentes inmobiliarios, abogados y otros profesionales. Cada uno desempeña funciones diferentes, pero todos comparten un mismo interés: que la información llegue al mercado de manera clara, veraz y responsable.

Esta no es únicamente una aspiración ética. La Ley núm. 358-05 sobre Protección de los Derechos del Consumidor o Usuario establece desde hace años importantes obligaciones relacionadas con la información y la publicidad dirigida al consumidor. Su artículo 88 exige que la publicidad y las actividades promocionales sean veraces y prohíbe aquellas capaces de inducir a error o confusión respecto de aspectos esenciales de los bienes y servicios ofertados.

El mercado inmobiliario, además, se encuentra frente a una nueva etapa. El proyecto de ley sobre intermediación y publicidad inmobiliaria que actualmente cursa en el Congreso Nacional vuelve a colocar sobre la mesa conceptos como transparencia, profesionalización, información y responsabilidad en la comercialización. Quizás, entonces, la pregunta no debería ser quién tendrá mayor responsabilidad cuando algo se comunique incorrectamente.

La conversación verdaderamente importante es otra: ¿cómo construimos entre todos un estándar más alto para la información inmobiliaria? Porque en la comercialización de un proyecto la información viaja. Nace en un punto, pasa por diferentes actores y finalmente llega a la persona que tomará una decisión de inversión.

Y en ese recorrido pueden ocurrir distorsiones. Una fecha estimada de entrega puede terminar comunicándose como definitiva. Una amenidad proyectada puede convertirse verbalmente en una garantía. Una expectativa de rentabilidad puede presentarse como un rendimiento asegurado. Incluso una información que inicialmente fue correcta puede dejar de serlo si el proyecto experimenta modificaciones y esa actualización no recorre oportunamente toda la cadena comercial.

No necesariamente existe mala intención. A veces existe simplemente una falla de comunicación. Y precisamente por eso necesitamos mejores procesos. El desarrollador debe procurar que la información que origina sea clara, verificable y permanentemente actualizada. Las empresas comercializadoras necesitan mecanismos que permitan transmitirla correctamente a sus equipos. Y el agente inmobiliario debe asumir también una función cada vez más profesional.

El agente no debe ser un simple repetidor de información. Debe convertirse en un filtro profesional de la información que lleva al mercado. Eso significa preguntar antes de publicar. ¿Esta información está actualizada? ¿Esta amenidad está contemplada en el proyecto? ¿La fecha comunicada es contractual, estimada o promocional? ¿La rentabilidad presentada está garantizada o constituye una proyección? ¿Las condiciones anunciadas coinciden con aquellas que finalmente encontrará el comprador en sus documentos?

Verificar no significa desconfiar del desarrollador. Significa profesionalizar la cadena. Pero existe una contraparte igualmente importante: para que el agente pueda verificar y comunicar correctamente, necesita recibir información clara, suficiente, actualizada y verificable desde el origen. Ahí comienza la responsabilidad compartida.

Las redes sociales hacen todavía más urgente esta conversación. Hoy cada profesional inmobiliario posee, literalmente, un medio de comunicación en sus manos. Un video puede alcanzar miles de personas en pocas horas y una afirmación realizada frente a una cámara puede influir en una decisión patrimonial. La velocidad de la comunicación no debería disminuir nuestros estándares de verificación. Debería aumentarlos.

Por eso considero que la regulación que actualmente se discute representa también una oportunidad para mirar más allá de las obligaciones que finalmente pueda establecer una ley.

No necesitamos esperar una nueva legislación para comenzar a elevar nuestros estándares profesionales. La verdadera profesionalización ocurre cuando el sector es capaz de reconocer que ninguna operación inmobiliaria funciona de manera aislada.

Desarrolladores necesitan agentes profesionales. Los agentes necesitan desarrolladores que proporcionen información confiable. Los compradores necesitan profesionales capaces de orientarlos. Y todos necesitamos instituciones y reglas que aporten certeza al mercado.

Ese entendimiento puede marcar la diferencia entre un sector compuesto por actores que simplemente coinciden en una transacción y un verdadero ecosistema capaz de trabajar bajo estándares compartidos.

Porque comunicar correctamente también es seguridad jurídica. También protege al desarrollador. También protege al agente. También protege al comprador. Y, sobre todo, protege la confianza que permite que el mercado continúe creciendo.

Quizás la próxima gran evolución del sector inmobiliario dominicano no consista únicamente en construir más, vender más o atraer más inversión. Quizás también consista en aprender a comunicar mejor entre nosotros para comunicar mejor al mercado. Porque la responsabilidad no debería convertirse en una cadena de señalamientos. Debería convertirse en una cadena de confianza.

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El contenido y las opiniones aquí expuestas corresponden únicamente a su autor. Inmobiliario.do no asume responsabilidad por dichas afirmaciones ni las considera vinculantes a su visión editorial.
Reyna Echenique
Reyna Echenique
Es abogada inmobiliaria, empresaria inmobiliaria, CEO Echenique Group, coach, capacitadora y conferencista certificada por John Maxwell y Tania Báez, Secretaria de la Junta Directiva AEI 2024-2026, realtor especializada en el sector inmobiliario dominicano e internacional.
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