InicioDesarrollo SostenibleReducir la huella plástica: Una tarea que se inicia desde casa

Reducir la huella plástica: Una tarea que se inicia desde casa

Los proyectos inmobiliarios deben asumir un compromiso ambiental activo

SANTO DOMINGO.- En cada botella que desechamos, en cada funda que aceptamos sin pensarlo, hay una historia que no termina cuando sale de nuestras manos. Termina o comienza en un río, en una cañada, en la orilla de una playa. Es un recorrido silencioso que conecta el hogar con nuestro mar.

Para Oscar Oviedo, presidente y cofundador de Fundación Vida Azul, el país vive una realidad que exige algo más que jornadas de limpieza: requiere conciencia, corresponsabilidad y decisiones firmes.

“La República Dominicana enfrenta un desafío estructural en la gestión de residuos sólidos, especialmente en zonas urbanas costeras y cercanas a ríos”, explicó Oviedo, quien por más de 16 años ha encabezado jornadas de saneamiento, proyectos de gestión de residuos y procesos de liderazgo comunitario enfocados en sostenibilidad.

El ambientalista detalló que una parte importante del plástico mal gestionado botellas, fundas, envases de alimentos y empaques— termina en cañadas y sistemas de drenaje pluvial.

Explicó que con cada lluvia esos desechos son arrastrados hacia los ríos y, finalmente, desembocan en el mar Caribe. Ante esta realidad, puntualizó que el problema no comienza en el mar, sino que se inicia desde casa.

Al ser entrevistado por El Inmobiliario, Oviedo señaló que investigaciones internacionales coinciden en que gran parte de la contaminación marina se origina en tierra.

Oscar Oviedo. (Fuente externa).

En el contexto dominicano, ríos como el Ozama e Isabela se convierten en vías de arrastre que trasladan residuos hasta el litoral, evidenciando la conexión directa entre consumo y contaminación.

“La conexión es directa. Cada decisión de compra genera un residuo potencial. Cuando una familia adquiere productos con múltiples capas de empaque plástico, utiliza fundas desechables diariamente o consume bebidas en botellas de un solo uso, está incrementando el volumen de residuos que eventualmente deben ser gestionados”, sostuvo.

Desde su experiencia en gobernanza de residuos sólidos y desarrollo sostenible, y como colaborador en iniciativas internacionales vinculadas a conservación marina y economía circular, habló de los hallazgos más frecuentes en playas y ríos del país.

En esas jornadas, los desechos más comunes encontrados son botellas PET de bebidas, fundas plásticas, envases de foam, empaques de snacks, tapas y utensilios desechables.

“Muchos de estos residuos no provienen de grandes industrias, sino del consumo cotidiano. Por eso hablamos de responsabilidad compartida”, dijo.

Decisiones diarias

Más allá del diagnóstico, el presidente de Fundación Vida Azul insistió en que las soluciones están al alcance de las familias. Explicó que para reducir la huella plástica se hace necesario aplicar tres principios básicos: rechazar, reducir y reutilizar.

En términos prácticos, agregó que sustituir botellas desechables por envases reutilizables, comprar a granel, evitar productos con exceso de empaque, utilizar bolsas reutilizables y separar los reciclables en el hogar son acciones concretas que, sumadas, generan impacto real en la reducción de residuos.

“La decisión más poderosa está en el momento de compra. Cada vez que elegimos un producto con menos plástico, estamos enviando una señal al mercado. El consumo responsable transforma la oferta”, enfatizó.

Responsabilidad compartida

El llamado también alcanza al sector inmobiliario que, según sostuvo, tiene un rol determinante en la construcción de comunidades más sostenibles.

Oviedo señaló que los condominios y proyectos residenciales pueden implementar sistemas de separación de residuos en origen, establecer acuerdos con recicladores formales, habilitar puntos limpios internos y desarrollar campañas educativas periódicas para residentes.

Además, planteó que estas comunidades pueden promover la reducción de desechables en actividades y eventos internos, fomentando una cultura ambiental compartida entre vecinos.

“Un condominio organizado puede reducir significativamente su volumen de residuos enviados a vertedero”, indicó.

Valor ambiental

Según el experto, integrar criterios ambientales desde el diseño arquitectónico, como espacios destinados a la clasificación de residuos y programas de educación ambiental comunitaria, no solo mejora la gestión interna, sino que añade valor reputacional y sostenibilidad al proyecto.

Para Oviedo, el mensaje final es sencillo pero contundente. La contaminación plástica no es un fenómeno distante ni exclusivo de las costas. Es el resultado acumulado de decisiones diarias. Y también puede convertirse en el resultado de acciones conscientes y sostenidas.

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Escarlin Pozo
Escarlin Pozo
Periodista que escribe desde lo humano. Fundadora y CEO de EP Creative y Misses Magazine. Diplomada en investigación, voz en off y magíster en Marketing Digital en el IED, España.
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