No es solamente una dirección. Oficinas, vivienda, banca, hoteles, restaurantes y servicios han convertido esta zona de Santo Domingo en el ecosistema empresarial más codiciado del país. Cuando recibo un requerimiento de oficinas hay una ubicación que se repite constantemente:
«Queremos Piantini.» A veces pregunto: ¿por qué Piantini? Y la respuesta no siempre está completamente clara. El cliente sabe que quiere estar ahí. Sus ejecutivos quieren estar ahí. La casa matriz reconoce la zona. Sus clientes están cerca.
Pero ¿qué hace realmente tan valiosa esta ubicación? Piantini está delimitado por cuatro importantes ejes de Santo Domingo: las avenidas Winston Churchill, Abraham Lincoln, 27 de Febrero y Gustavo Mejía Ricart.
Sin embargo, su valor no está solamente dentro de esas calles. Piantini forma parte de un ecosistema mayor que conocemos como el Polígono Central, junto con sectores como Naco, Serrallés, Paraíso y Evaristo Morales.
Aquí se concentra una parte importante de la actividad corporativa y financiera de la ciudad. Y eso crea algo que en Real Estate tiene muchísimo valor: proximidad.
Una empresa no alquila solamente metros cuadrados
Cuando una compañía decide instalarse en Piantini, realmente está comprando acceso a un ecosistema. Bancos, oficinas corporativas, centros comerciales, hoteles internacionales, restaurantes, supermercados, farmacias, clínicas, gimnasios y servicios conviven en un radio relativamente reducido.
Un ejecutivo puede recibir un cliente internacional hospedado cerca, tener una reunión bancaria, almorzar con otro cliente y regresar a su oficina sin atravesar toda la ciudad. Y para una multinacional que recibe ejecutivos regionales constantemente, eso también tiene valor.
La concentración de hoteles como JW Marriott, InterContinental, Aloft y Marriott Piantini refuerza ese componente corporativo. Pero hay otro factor que cada vez considero más importante: dónde vive y cómo se mueve el colaborador.
El tiempo también forma parte del costo de ocupación
Tengo el privilegio de vivir y trabajar cerca, y cada vez valoro más poder llegar caminando a una reunión. En una ciudad congestionada, eso deja de ser simplemente comodidad. Es calidad de vida. Es productividad. Es tiempo.
El colaborador corporativo no solamente necesita llegar a su escritorio. Necesita estacionarse, almorzar, hacer diligencias, visitar clientes y, al terminar el día, regresar a su casa. Por eso el estacionamiento se ha convertido en uno de los componentes más importantes del producto corporativo de Santo Domingo.
En nuestro mercado vemos como referencia aproximadamente un parqueo por cada 30 m² en muchos productos corporativos competitivos, aunque cada edificio tiene características diferentes. Un edificio espectacular con un ratio de estacionamientos insuficiente puede dejar de funcionar para determinado usuario.
Piantini también se ha convertido en un lugar para vivir
Este punto me parece fundamental. El crecimiento de torres residenciales de alto nivel alrededor del distrito corporativo está acercando vivienda y trabajo. Eso permite algo que Santo Domingo necesita cada vez más: reducir desplazamientos. Vivir cerca de la oficina, del colegio de los hijos, del gimnasio, del supermercado, del médico y de los lugares donde se desarrolla buena parte de la vida diaria comienza a tener un valor económico difícil de reflejar únicamente en el precio por metro cuadrado.
Entonces entendemos mejor por qué las empresas continúan pidiendo Piantini. Pero Piantini no es para todo el mundo Y aquí está la parte importante. Una buena asesoría no comienza diciendo que todo cliente tiene que estar en Piantini. Naco, Serrallés, Evaristo Morales, Bella Vista y ubicaciones sobre avenidas como la John F. Kennedy, Luperón, 27 de Febrero y Sarasota, entre otras zonas de Santo Domingo, pueden ofrecer mejores soluciones dependiendo de la operación.
Una empresa con cientos de colaboradores puede priorizar accesibilidad y transporte. Otra puede necesitar una gran cantidad de estacionamientos. Una firma profesional puede valorar especialmente imagen y proximidad a sus clientes. Y otra compañía puede encontrar fuera de Piantini una relación costo-eficiencia mucho más favorable. La ubicación correcta depende del negocio.
Entonces, ¿por qué Piantini?
Porque ha conseguido algo difícil de construir artificialmente: concentración. Empresas atraen servicios. Los servicios atraen personas. Las personas atraen restaurantes, comercio, hoteles y vivienda. Y toda esa actividad vuelve a atraer empresas. Es un círculo que fortalece el valor de la ubicación. Por eso, cuando un cliente me dice «Piantini está caro», mi siguiente pregunta es:
¿Caro comparado con qué? Porque el análisis no debería limitarse a cuánto cuesta el metro cuadrado. Hay que medir qué obtiene la empresa a cambio: acceso, tiempo, talento, clientes, imagen, servicios, estacionamientos y calidad de vida para quienes trabajan allí.
Piantini no será la ubicación correcta para todas las empresas. Pero para aquellas cuyo negocio, clientes y colaboradores encuentran valor en ese ecosistema, pagar un premium puede tener sentido. Al final, una empresa no escoge solamente dónde colocar sus oficinas. Escoge desde dónde quiere operar. Y en Corporate Real Estate, una buena ubicación no es necesariamente la más cara ni la más prestigiosa. Es la que hace funcionar mejor el negocio.
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