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Moody’s advierte que sin reforma fiscal no habrá mejora del rating, pese a la estabilidad crediticia del país

El mensaje subyacente está dirigido a los inversionistas, particularmente en el sector inmobiliario

SANTO DOMINGO. – La más reciente evaluación de Moody’s Ratings, vigente a marzo de 2026, confirma que la economía de República Dominicana mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos. Sin embargo, advierte que cualquier mejora en la calificación soberana dependerá casi exclusivamente de avances estructurales en el frente fiscal.


El país conserva la calificación Ba2 con perspectiva estable, en un contexto de crecimiento sostenido, resiliencia del turismo y flujos constantes de remesas.

Moody’s Ratings es una de las principales agencias globales de calificación crediticia, encargada de evaluar la capacidad de gobiernos y empresas para cumplir con sus obligaciones financieras. Sus ratings influyen directamente en el costo de financiamiento y en la percepción de riesgo de los inversionistas a nivel internacional.

Los indicadores del Banco Central de la República Dominicana respaldan este diagnóstico aportando evidencias de una economía en expansión por encima del promedio regional, sustentada en una demanda interna robusta y en la estabilidad del sector externo.


Los datos más recientes confirman que la economía dominicana inició 2026 en una reaceleración de la actividad económica.

El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) registró un crecimiento interanual de 3.5% en enero, el ritmo más alto en diez meses, impulsado principalmente por la construcción (7.6%), la manufactura local (3.4%) y los servicios vinculados al turismo.

Este desempeño se produce tras un 2025 más moderado (2.1%) y refleja un mayor dinamismo de la inversión y del consumo, en un contexto de recuperación gradual de la demanda interna.


Por otro lado, los fundamentos de la demanda y del sector externo continúan siendo sólidos. Esto se evidencia en el comportamiento de las remesas, uno de los principales motores del consumo, que alcanzaron US$11,866 millones en 2025 y mantienen una tendencia creciente hacia 2026.

Asimismo, la inversión extranjera directa aumentó 11.3%, con una participación relevante del sector inmobiliario. A esto se suma una proyección oficial de crecimiento entre 4% y 5% para 2026, lo que posiciona al país por encima del promedio regional y confirma un entorno de expansión apoyado en la demanda interna y en flujos externos estables.


Según la evaluación de Moody’s, la economía crece, pero las finanzas públicas no mejoran al mismo ritmo. Se trata de un conjunto de indicadores positivos que, sin embargo, resultan insuficientes para impulsar al país hacia un nuevo escalón en su perfil crediticio.

Impacto en el sector inmobiliario


Para el sector inmobiliario, altamente sensible a las condiciones financieras y a la percepción de riesgo país, esta evaluación tiene implicaciones directas. Por un lado, la estabilidad del rating sostiene el acceso a financiamiento externo y mantiene la confianza de los inversionistas internacionales. Por otro, limita una reducción significativa del costo del capital, mantiene primas de riesgo relativamente elevadas y reduce la probabilidad de una expansión acelerada impulsada por una mejora en la calificación soberana.


En términos prácticos, esto implica que el crecimiento del sector seguirá dependiendo en mayor medida de factores internos como la demanda, el turismo y la inversión extranjera directa, más que de un abaratamiento del financiamiento soberano.


La economía dominicana continúa destacándose en la región por su dinamismo. No obstante, la evaluación vigente de Moody’s introduce una advertencia clave: el crecimiento económico, por sí solo, ya no es suficiente para mejorar la calificación crediticia del país.


Hasta que se materialicen reformas estructurales en el ámbito fiscal, el país seguirá ofreciendo un entorno atractivo para la inversión, pero con límites claros en su perfil de riesgo soberano, un factor que el mercado inmobiliario deberá continuar incorporando en sus proyecciones.


Sin reforma fiscal, no hay mejora del rating


Moody’s identifica la presión tributaria como la principal limitante de la capacidad del Estado para reducir su dependencia del endeudamiento, mejorar la calidad del gasto público y absorber choques externos sin deteriorar su perfil crediticio.

Los datos más recientes indican que la presión tributaria del país, cifrada en torno al 16% del PIB, se mantiene baja en comparación con economías similares, lo que constituye el principal obstáculo para una mejora en la calificación.


A esto se suma el elevado peso del servicio de la deuda en relación con los ingresos fiscales, lo que la agencia define como una “débil asequibilidad de la deuda”, reforzando la necesidad de fortalecer la base fiscal del país.


La evaluación envía una señal clara al mercado: no existe presión inmediata de deterioro de la calificación, pero tampoco condiciones para una mejora en el corto plazo. En términos técnicos, el país se mantiene en un escenario de estabilidad sin catalizadores de mejora.
Moody’s condiciona explícitamente cualquier cambio positivo en la calificación a la implementación de una reforma fiscal integral y a un aumento sostenido de los ingresos públicos.

En ausencia de estos factores, la República Dominicana continuaría en el rango Ba2, dentro del grado especulativo.

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Solangel Valdez
Solangel Valdez
Periodista, fotógrafa y relacionista. Aspirante a escritora, leedora, cocinadora y andariega.
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