Explicó que el diseño contemplaba una carga aproximada de 160 libras por metro cuadrado, mientras que en la realidad el peso superaba las 650 libras
SANTO DOMINGO.– El director general de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructuras y Edificaciones (Onesvie), ingeniero Leonardo de Jesús Reyes Madera, atribuyó este viernes el colapso del techo de la discoteca Jet Set a una acumulación de cargas que superó ampliamente la capacidad para la cual había sido diseñada la estructura.
Reyes Madera emitió sus condieraciones ante la Segunda Sala Penal del Distrito Nacional, durante el juicio de fondo que se sigue contra Antonio y Maribel Espaillat por el desplome de la cubierta del establecimiento, tragedia que dejó 236 personas fallecidas y más de 80 heridas.
Una capa de mortero cinco veces más pesada
Uno de los puntos centrales de la exposición del perito fue el espesor de la capa de mortero de arena y cemento colocada sobre el techo para generar la pendiente necesaria para el drenaje de las aguas de lluvia.
De acuerdo con el informe pericial, el diseño original contemplaba una capa de aproximadamente siete centímetros. Sin embargo, durante la inspección de los restos de la estructura se encontraron espesores de hasta 37.5 centímetros., cinco veces por encima de la resistencia del diseño original.
Al explicar ante el tribunal la diferencia entre lo previsto y lo encontrado, Reyes Madera señaló que en base a su experiencia, las pruebas del analisis son determinantes. “Y yo me llevo de los 7 cm iniciales”.
El ingeniero explicó que el diseño contemplaba una carga aproximada de 160 libras por metro cuadrado para ese componente, mientras que en la realidad el peso superaba las 650 libras.
“Estamos hablando de que el peso que tenía que soportar ese techo, lo voy a poner en libra, andaba por unas 160 libras, pero en la realidad tenía más de 650 libras”.
Según su explicación, esta diferencia significaba que solamente el peso propio de ese material excedía aproximadamente cinco veces lo establecido inicialmente.
“Eso significa que solo a nivel del peso propio que debía resistir estaba excedido unas cinco veces el peso original”.
Equipos y estructuras aumentaron la carga
A la sobrecarga generada por el mortero se sumaron otros elementos que fueron instalados sobre el techo a lo largo de los años, entre ellos unidades de aire acondicionado, tanques de agua y casetas.
El equipo de Onesvie documentó mediante imágenes satelitales de Google Earth que la cantidad de instalaciones sobre la cubierta aumentó progresivamente. En 2011 podían observarse siete elementos, mientras que entre 2022 y 2025 los peritos identificaron hasta 17.
La normativa establece una carga viva máxima de 100 kilogramos, equivalentes a unas 220 libras, por metro cuadrado para un techo. Sin embargo, la acumulación de equipos e instalaciones incrementó las cargas que debía soportar la estructura.
El especialista también advirtió que este tipo de elementos no corresponde a las cargas para las cuales están concebidos normalmente los techos.
“Además de eso, los techos no están hechos para recibir cargas de esa naturaleza”.
Durante su exposición, Reyes Madera explicó que el inmueble fue concebido originalmente como una sala de cine de un solo nivel, con una estructura de techo metálico liviano a dos aguas.
Con el paso del tiempo, la edificación experimentó modificaciones y cambios de uso hasta convertirse en un centro de entretenimiento nocturno.
El techo original fue sustituido posteriormente por un sistema de losas de concreto postensadas, fabricadas y vaciadas directamente en el lugar.
Una losa postensada incorpora elementos de refuerzo que son tensados después de que el concreto ha sido colocado, con el objetivo de mejorar su comportamiento estructural.
Peritos descartaron terremoto, incendio y explosión
Antes de establecer la sobrecarga como causa del colapso, el equipo técnico de Onesvie evaluó otras posibles hipótesis.
Los especialistas solicitaron información a la Oficina Nacional de Meteorología para determinar si algún fenómeno atmosférico pudo haber provocado o contribuido al desplome.
También consultaron al Centro Nacional de Sismología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) para determinar si se había registrado algún movimiento telúrico en el momento de la tragedia.
De acuerdo con Reyes Madera, ambas posibilidades fueron descartadas.
El equipo también recibió informes del Cuerpo de Bomberos ante versiones sobre un posible incendio previo en el establecimiento, así como de una unidad especializada de la Policía Nacional para determinar si existía evidencia de una explosión.
Estas hipótesis también fueron descartadas y los informes forman parte del expediente pericial.
El análisis de demanda y capacidad
Luego de descartar las demás hipótesis, los especialistas realizaron un análisis basado en el principio de ingeniería estructural denominado “demanda-capacidad”.
Este procedimiento permite determinar si las cargas que recibe un elemento estructural se encuentran dentro de los límites para los cuales fue diseñado.
Los cálculos realizados sobre los elementos horizontales del techo determinaron que las cargas existentes superaban ampliamente la capacidad estructural prevista.
Una columna removida no fue la causa
Durante la investigación, los técnicos encontraron evidencia de que una columna había sido removida de una de las zapatas de la estructura.
Aunque Reyes Madera explicó que las columnas son fundamentales para transmitir las cargas hacia la cimentación, aclaró que la ausencia de esa columna no fue considerada la causa del colapso.
La conclusión pericial apunta a la acumulación de cargas permanentes y vivas sobre la estructura como el factor determinante del desplome.
Simularon digitalmente el colapso
Para elaborar el informe, un equipo de arquitectos e ingenieros de Onesvie reconstruyó digitalmente la edificación a partir de mediciones obtenidas de las partes que permanecieron en pie.
Los trabajos incluyeron plantas, elevaciones y la identificación de modificaciones realizadas a lo largo de los años.
Los especialistas también utilizaron el programa ELS (Extreme Loading for Structures), una herramienta especializada que permitió simular la secuencia del colapso y analizar la trayectoria de los fragmentos de concreto encontrados en la escena.
El programa también fue empleado para estudiar el patrón de agrietamiento identificado en las vigas postensadas, particularmente en el área cercana a la esquina sureste de la cubierta.



