Con menos apartamentos disponibles y alquileres que siguen subiendo, la crisis de vivienda en Nueva York comienza a sentirse con fuerza entre la comunidad dominicana, que depende en gran medida del mercado de renta.
SANTO DOMINGO. – Encontrar un apartamento en alquiler en Nueva York se ha vuelto cada vez más difícil y más caro. La reducción sostenida del número de viviendas disponibles y el aumento de los precios están tensando uno de los mercados inmobiliarios más competitivos del mundo, en un fenómeno que golpea con especial fuerza a las comunidades inmigrantes que dependen del alquiler para vivir en la ciudad.
Entre ellas destaca la comunidad dominicana, una de las más numerosas de la metrópoli, donde miles de familias enfrentan un mercado cada vez más restrictivo que empieza a transformar la geografía de barrios históricamente dominicanos.
Un análisis del mercado inmobiliario citado por el New York Post, advierte que Manhattan acumula 24 meses consecutivos de caída en el inventario de apartamentos disponibles, un récord que refleja la escasez de viviendas en alquiler, una presión que se ha traducido en precios cada vez más altos y en una competencia más intensa entre inquilinos.
Nueva York atraviesa una nueva etapa de tensión en su mercado de rentas
Los datos citados en el reportaje del New York Post refieren informes de StreetEasy, una de las principales plataformas de análisis y búsqueda de vivienda en la ciudad de Nueva York. El portal, propiedad de Zillow Group, publica informes periódicos sobre el comportamiento del mercado inmobiliario, que incluye inventario disponible, precios de alquiler y tendencias por barrio.
Sus estadísticas son utilizadas con frecuencia por analistas, agentes inmobiliarios y medios de comunicación para medir la evolución del mercado de vivienda en la ciudad.
Un mercado que presiona a los barrios inmigrantes
La escasez de apartamentos y el aumento de los alquileres tienen un efecto directo sobre estos barrios.
El mercado de renta en Manhattan continúa encareciéndose, lo que empuja a muchos inquilinos hacia otros distritos como el Bronx o Queens, un desplazamiento aumenta la competencia por viviendas en áreas tradicionalmente habitadas por inmigrantes.
Al mismo tiempo, la construcción reciente en la ciudad no siempre responde a las necesidades de estas comunidades, ya que una gran proporción de los nuevos proyectos se concentra en estudios o apartamentos de una habitación, unidades que no siempre funcionan para familias o para hogares donde varias personas comparten gastos para cubrir el costo de la renta.
Ese patrón afecta especialmente a los inmigrantes latinoamericanos, entre ellos los dominicanos, donde es común que varios miembros de la familia, e incluso dos o más núcleos familiares vivan bajo el mismo techo para reducir costos.
El impacto social: desplazamiento y migración interna
Los efectos de la crisis de vivienda ya se reflejan en cambios demográficos dentro de la ciudad, según investigaciones del CUNY Graduate Center, basadas en datos de la American Community Survey del United States Census Bureau, que indican que la población dominicana de Nueva York disminuyó cerca de un 13 % entre 2021 y 2024, pasando de aproximadamente 761,000 a unos 663,000 residentes.
Los especialistas señalan que esto no significa necesariamente que menos dominicanos estén llegando a Estados Unidos, sino que muchos están mudándose fuera de esta ciudad hacia estados o ciudades donde el costo de vida es más bajo.
El fenómeno también se percibe dentro de los propios barrios tradicionales, como Washington Heights e Inwood, por ejemplo, donde más de 17,000 residentes hispanos dejaron el área entre 2010 y 2020, en un proceso que muchos vecinos vinculan al aumento sostenido de los alquileres.
Para entender el impacto real de este fenómeno, hay que mirar más allá de Manhattan y observar dónde vive la mayor parte de la comunidad dominicana en la ciudad.
Dominicana fuera de la isla
Nueva York alberga una de las mayores concentraciones de dominicanos fuera de la República Dominicana.
De acuerdo con estimaciones del United States Census Bureau, basadas en el 2020 United States Census y la American Community Survey, más de 700,000 personas de origen dominicano residen en la ciudad de Nueva York, lo que convierte a esta comunidad en uno de los grupos inmigrantes más numerosos de la metrópoli.
Este dato representa alrededor del 7.9% de la población total de Nueva York y la distribución territorial muestra con claridad dónde se siente con mayor fuerza la presión del mercado de renta:
– Bronx: más de 334,000 dominicanos
– Manhattan: más de 152,000
– Queens: más de 105,000
– Brooklyn: más de 101,000
Los estudios del CUNY Graduate Center, muestran además que la comunidad dominicana sigue siendo una de las más influyentes en la vida social y económica de la ciudad, aunque su distribución geográfica ha cambiado en los últimos años.
En 2023, por ejemplo, cerca de 48% de los dominicanos de Nueva York vivían en el Bronx y alrededor de 22% en Manhattan, reflejando el desplazamiento gradual desde el Alto Manhattan hacia otros distritos, un cambio demográfico relacionado en parte al costo de vida.
Durante décadas, barrios como Washington Heights e Inwood, en el Alto Manhattan, se convirtieron en el principal enclave dominicano de la ciudad, hasta el punto de que el barrio llegó a tener una mayoría de residentes dominicanos.
Una comunidad para la ciudad
A pesar de estos cambios, la presencia dominicana sigue siendo una de las columnas sociales, económicas y culturales de Nueva York, donde esta comunidad continúa siendo el grupo inmigrante más numeroso, con una presencia que se extiende por más de cincuenta barrios y una influencia que se refleja en el comercio, la política y la cultura urbana.
Sin embargo, la presión del mercado inmobiliario plantea un desafío cada vez más evidente: la ciudad donde durante décadas se construyó “una provincia dominicana más”, enfrenta ahora una crisis de vivienda que amenaza con transformar su geografía.
Para miles de familias dominicanas que viven del alquiler, el problema no es solo encontrar un apartamento, sino poder seguir viviendo en la ciudad que ayudaron a construir.
Fuentes:
StreetEasy y reportaje de mercado citado por New York Post (2026); U.S. Census Bureau; CUNY Graduate Center – Center for Latin American, Caribbean and Latino Studies; Center for Migration Studies of New York; Furman Center for Real Estate and Urban Policy.
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