La comunidad celebra la llegada de la electricidad mientras mantiene dos reclamos urgentes sobre la mesa: el puente que la saque del aislamiento físico y la conectividad digital que la integre al país que avanza.
PADRE LAS CASAS, AZUA. – La comunidad de El Gramaso, ubicada en lo más alto de la cordillera Central y limítrofe con Constanza, cuenta desde ahora con energía eléctrica, tras la puesta en funcionamiento de un sistema de generación solar inaugurado por el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, primer Ministro de gobierno que visita esta comunidad.
La obra beneficia a 81 familias, al Centro Educativo Vicente Cruz Victoriano impactando a más de 300 personas y, aunque la nota oficial menciona un centro de internet comunitario, este no ha sido instalado por Indotel, que prometió la conectividad para beneficio sobre todo de los estudiantes.
La electrificación fue ejecutada por la Dirección de Electrificación Rural y Suburbana, DERS, con una inversión de RD$8.955,950 y consiste en un sistema con capacidad instalada de 46.6 kilovatios pico, mediante 84 paneles solares de 555 Wp, baterías de ciclo profundo e infraestructura eléctrica interna.
Santos afirmó que llevar energía a esta localidad constituye un paso hacia la reducción de brechas históricas en zonas apartadas y aseguró que el programa Llevando Luz continuará expandiéndose en áreas rurales del país.
Con esta intervención, El Gramaso deja de ser la última comunidad habitada en esa franja montañosa sin acceso a electricidad, aunque persisten necesidades de infraestructura que sus residentes mantienen en agenda ante las autoridades.
Esperan caminos y un puente
El Gramaso, situado a más de 45 kilómetros del casco urbano de Padre Las Casas y de acceso complejo por caminos montañosos y cruce de afluentes, ha mantenido por años reclamos comunitarios relacionados con la construcción de sus caminos y un puente para garantizar conectividad permanente y el mejoramiento de carreteras rurales.
La llegada de la electricidad se produce en medio de esas demandas, consideradas prioritarias por residentes que han denunciado limitaciones en servicios básicos y dificultades de comunicación con el resto del municipio. Después de años de gestiones, cartas y promesas incumplidas, la comunidad finalmente encendió las luces.
En mayo de 2025, reportes periodísticos documentaron que el puente improvisado sobre el afluente que comunica a El Gramazo colapsó tras una crecida del río, dejando a la comunidad incomunicada durante semanas. Estudiantes y maestros se vieron obligados a cruzar a pie, entre piedras y agua, para asistir a clases, mientras productores enfrentaban dificultades para sacar sus cosechas.
La precariedad de los caminos vecinales agrava la situación. Las vías de acceso, descritas por residentes como deterioradas, casi intransitables y peligrosas, convierten cualquier traslado en una travesía. En julio de 2025, decenas de comunitarios de la cordillera de Padre Las Casas realizaron una cadena humana para exigir la reparación de la carretera que conecta la zona con Constanza, así como la construcción de puentes y mejoras viales permanentes.
El reclamo, por tanto, no se limita a una estructura puntual. Se trata de una demanda sostenida por infraestructura básica que garantice acceso continuo, seguro y digno. La llegada de la electricidad marca un avance, pero sin caminos en condiciones y sin un puente definitivo, la comunidad continúa expuesta al aislamiento cada vez que el río crece.
“La luz llegó, sí. Pero seguimos atrapados”, resume un residente.
También esperan por Indotel
Aunque el Gobierno ha promovido en los últimos años proyectos de conectividad en la región Sur, a través del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones, en esta comunidad no existe un centro digital, punto Wi-Fi comunitario ni telecentro instalado por la entidad, aunque existe la promesa de uno.
En El Gramaso, la falta de contectividad ha afectado la docencia on line de Inglés, la posibilidad de capacitación de parte del Infotep y el apoyo audiovisual de los programas educativos.
Indotel ha informado sobre despliegues de fibra óptica, conexión de instituciones públicas y programas para reducir la brecha digital en zonas rurales.
En este poblado, donde la electricidad acaba de llegar y el puente continúa pendiente, tienen la esperanza de contar con la conectividad digital que permita su desarrollo.
Mientras los anuncios oficiales hablan de expansión tecnológica en la región, aquí los estudiantes deben trasladarse a Constanza para acceder a internet, completar tareas o realizar trámites en línea. La promesa de la transformación digital no ha cruzado el mismo camino que la luz eléctrica.
Y aunque la comunidad celebra la llegada del servicio eléctrico, sigue cruzando con miedo cuando el río crece y buscando señal donde apenas llega. Sin uno y sin la otra, la luz no basta.
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