SANTO DOMINGO.- Los posibles cambios en la política de subsidios industriales de China comienzan a generar preocupación en sectores productivos de República Dominicana, particularmente en el ámbito de la construcción, donde una parte importante de los materiales e insumos proviene directa o indirectamente de ese país asiático.
El presidente de la Asociación Nacional de Empresas e Industrias de Herrera (ANEIH), Angelo Viro, advirtió desde la cuenta oficial de la empresa, que la eliminación de subsidios a fabricantes chinos podría provocar incrementos en los precios de algunos materiales utilizados en proyectos de infraestructura y edificaciones en el país.
Según explicó, el gobierno chino notificó a los fabricantes que retirará parte de los subsidios que durante años han apoyado la producción industrial, una decisión que comenzaría a reflejarse en el mercado internacional en los próximos meses.
“En el mes de enero el gobierno chino avisó a todos los fabricantes que le iba a quitar el subsidio que hasta este momento le estaban dando. Eso significa que a partir de abril podríamos ver aumentos en algunos productos”, señaló Viro.
Para economías como la dominicana, que dependen en gran medida de insumos importados para la construcción, estos cambios podrían impactar los costos de proyectos inmobiliarios, obras públicas y desarrollos turísticos.
Un sistema industrial basado en subsidios
Durante décadas, China ha construido uno de los sistemas manufactureros más competitivos del mundo gracias, en parte, a una amplia red de subsidios estatales que abarcan desde ayudas directas hasta beneficios fiscales, financiamiento preferencial y facilidades regulatorias para empresas industriales.
De acuerdo con un informe reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI), estos incentivos representan alrededor del 4 % del producto interno bruto (PIB) chino, un nivel significativamente mayor al de otras grandes economías.
El organismo internacional ha recomendado a Pekín reducir estos apoyos industriales prácticamente a la mitad como parte de una reforma estructural destinada a mejorar la eficiencia económica, disminuir distorsiones en el mercado y reducir tensiones comerciales con otros países.
Según el FMI, los subsidios prolongados pueden generar una mala asignación de recursos, estimular la sobreproducción industrial y obligar a las empresas a depender excesivamente de las exportaciones para colocar sus productos.
Además, esta política ha provocado preocupación en varios socios comerciales de China, que consideran que los incentivos estatales permiten a las empresas chinas exportar bienes a precios artificialmente bajos.
Ajustes en la política económica china
El debate sobre los subsidios industriales ocurre en un momento en que la economía china enfrenta importantes desafíos estructurales, entre ellos el debilitamiento del consumo interno y las tensiones comerciales con Estados Unidos y otras economías desarrolladas.
Según reportó el periódico The New York Times, el gobierno chino ha implementado en los últimos años programas de estímulo para incentivar el gasto de los consumidores, incluyendo un plan de intercambio de bienes de consumo financiado con aproximadamente 42,000 millones de dólares.
El programa permitió a los ciudadanos recibir descuentos al cambiar electrodomésticos, dispositivos electrónicos y otros productos por modelos nuevos, con el objetivo de estimular la demanda interna en un contexto de desaceleración económica.
Sin embargo, algunas ciudades comenzaron recientemente a reducir o suspender estos incentivos para evitar que los fondos se agotaran antes de tiempo, lo que refleja las dificultades que enfrenta el país para equilibrar su modelo económico.
Durante años, el crecimiento de China estuvo impulsado principalmente por la inversión en infraestructura y la expansión del sector inmobiliario, pero el debilitamiento de este último ha obligado al gobierno a replantear su estrategia de desarrollo.
Los economistas señalan que la transición hacia un modelo basado en el consumo interno podría implicar ajustes en la política industrial, incluyendo una reducción gradual de los subsidios que han caracterizado al sistema manufacturero del país.
Posibles efectos en mercados internacionales
Los cambios en la estructura de incentivos industriales de China tienen implicaciones globales debido al peso del país en las cadenas de suministro internacionales.
China es actualmente el mayor exportador mundial de una amplia gama de productos industriales, incluyendo acero, aluminio, equipos eléctricos, maquinaria y materiales utilizados en la construcción.
Si la reducción de subsidios provoca un aumento en los costos de producción, es probable que los fabricantes trasladen parte de ese incremento a los precios internacionales.
Para países importadores como República Dominicana, esto podría traducirse en un aumento en el precio de materiales utilizados en proyectos de infraestructura, edificaciones residenciales y desarrollos turísticos.
En el caso dominicano, el sector construcción representa uno de los pilares del crecimiento económico, con un papel clave en la generación de empleo y en la expansión del mercado inmobiliario.
Un aumento en el costo de insumos podría presionar los presupuestos de obras públicas y privadas, además de incidir en el precio final de viviendas y proyectos inmobiliarios.
Un escenario aún en evolución
Aunque todavía no está claro el alcance exacto de los ajustes en la política de subsidios de China, analistas coinciden en que cualquier cambio significativo en el sistema industrial del país tendrá repercusiones en el comercio internacional.
Las decisiones que adopte Pekín en los próximos meses estarán estrechamente vinculadas a su estrategia para reequilibrar la economía, fortalecer el consumo interno y reducir las tensiones comerciales con otras potencias.
Mientras tanto, sectores productivos de economías dependientes de importaciones industriales, como la dominicana, siguen atentos a las posibles variaciones en los costos de materias primas y productos manufacturados.
Para el sector construcción, estos cambios podrían representar un nuevo factor de presión en un contexto global marcado por la volatilidad de los precios de los insumos y las transformaciones en las cadenas de suministro.
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