Los registros hemerográficos entre agosto de 2025 y agosto de 2026 identifican incendios, colisiones y fallas mecánicas que han involucrado embarcaciones turísticas y recreativas
SANTO DOMINGO. – La muerte de una joven de 25 años y las lesiones sufridas por otro pasajero tras el vuelco de un catamarán en Punta Salinas, Baní, volvió a colocar bajo escrutinio la seguridad de las embarcaciones utilizadas para actividades recreativas y turísticas en el país.
Un recuento hemerográfico realizado para este reportaje, tomando como período de referencia del 25 de agosto de 2025 al 25 de agosto de 2026, identifica al menos siete accidentes o siniestros relevantes relacionados con botes, lanchas y catamaranes en aguas dominicanas. Tres personas murieron y decenas resultaron heridas y en varios casos, las investigaciones oficiales permanecen abiertas
El accidente del catamarán Don Castro, ocurrido el domingo 23 de agosto de 2026, no constituye un hecho aislado: los episodios abarcan desde hundimientos provocados aparentemente por daños en el casco hasta incendios, fallas mecánicas y colisiones con personas que realizaban actividades acuáticas.
En los casos revisados hay tres personas fallecidas confirmadas, además de decenas de lesionados. Otros accidentes no dejaron víctimas, pero obligaron a operaciones de rescate y pusieron a pasajeros y tripulantes en situaciones de peligro.
El recuento no incluye naufragios de embarcaciones dedicadas al transporte irregular de migrantes, porque el objetivo es observar específicamente la seguridad de botes, lanchas y catamaranes utilizados en actividades recreativas, turísticas o de navegación menor.
1. Bávaro: un capitán muere tras ser impactado por otra lancha
El primer caso localizado dentro del período ocurrió el 30 de septiembre de 2025, en la playa El Cortecito, Bávaro. Se trata del capitán de lancha Freddy Mateo del Carmen, de 37 años, que murió después de ser impactado por la embarcación Chanchi mientras se encontraba en el agua realizando labores de mantenimiento para corregir un desperfecto en otra lancha.
Según la reconstrucción publicada por Diario Libre, el accidente ocurrió alrededor de las 10:30 de la mañana. La embarcación que lo impactó era conducida por David Argenis Lorenzo Chalas, de 34 años, quien fue detenido después del hecho.
El informe médico legal estableció como causa de muerte un shock hipovolémico y múltiples heridas en el rostro, cuello y hombro izquierdo. En la investigación participaron el Ministerio Público, la Policía Nacional, la Armada Dominicana y técnicos de la Policía Científica. La embarcación involucrada quedó bajo custodia de la Armada.
El caso es diferente a los demás del recuento porque no se trató de un naufragio ni de una excursión turística con pasajeros, sino de una colisión entre embarcaciones que terminó con la muerte de un trabajador marítimo, aunque en una zona turística.
2. Playa Dorada: un catamarán se hunde por fuerte oleaje
Apenas cuatro días después, el 4 de octubre de 2025, otro catamarán apareció en los registros de incidentes marítimos. Las fuertes marejadas que afectaron la costa atlántica de Puerto Plata provocaron daños en establecimientos de Sosúa y Cabarete y también el hundimiento de un catamarán en Playa Dorada.
La Defensa Civil informó que la Armada evaluaba las condiciones de la embarcación y atribuyó el hundimiento, preliminarmente, al mal tiempo.
En este episodio no se reportaron víctimas. Sin embargo, resulta relevante para el análisis porque introduce uno de los factores que se repiten en la navegación recreativa: las condiciones del mar como elemento de riesgo para embarcaciones de menor tamaño.
3. Samaná: 55 turistas quedan en el agua después de hundirse un catamarán
El 9 de noviembre de 2025, la emergencia fue mucho mayor, cuando el catamarán Boca de Yuma, de unos 40 pies de eslora, se hundió en la bahía de Samaná mientras realizaba una excursión en la zona de Los Haitises.
A bordo viajaban 55 pasajeros, vinculados a una excursión de turistas del crucero Mein Schiff I. La Armada informó que la embarcación presentó averías en el interior del casco y comenzó a hacer aguas.
El personal naval y otras embarcaciones participaron en el rescate y los pasajeros fueron trasladados a lugares seguros y las imágenes difundidas entonces mostraron a numerosos pasajeros en el agua utilizando chalecos salvavidas mientras esperaban ser auxiliados.
La diferencia con otros accidentes del período fue el desenlace: no hubo fallecidos. La rápida respuesta de las embarcaciones cercanas y de la Armada evitó que un hundimiento con más de medio centenar de pasajeros terminara en una tragedia mayor.
El episodio, sin embargo, dejó preguntas: ¿qué controles existen para detectar oportunamente deterioros estructurales en embarcaciones dedicadas al transporte de turistas? ¿cuál es el organismo llamado a inspeccionarlas?
4. Enero de 2026: un catamarán queda a la deriva por una falla de propulsión
El 10 de enero de 2026 se produjo otro incidente que, aunque no terminó en víctimas ni en el hundimiento de la embarcación, resulta pertinente para entender los riesgos mecánicos. La Armada localizó a unas 80 millas náuticas al sur de La Romana un catamarán de bandera internacional que había quedado al garete mientras navegaba hacia Aruba.
La embarcación, de 78 pies de eslora y con dos tripulantes, uno francés y otro estadounidense, presentó fallas técnicas en uno de sus motores y en el sistema de propulsión. Las unidades navales acudieron después de recibir la alerta y asistieron a la embarcación.
Por tratarse de una avería sin consecuencias personales, este episodio no se contabiliza entre los siete accidentes principales del recuento, pero sí forma parte del contexto: la falla mecánica aparece nuevamente como factor de riesgo en la navegación de embarcaciones menores.
5. Isla Saona: una lancha turística impacta a un buzo y le provoca amputación
El 11 de mayo de 2026, frente a la isla Saona, ocurrió uno de los accidentes más graves del período en términos de lesiones. La embarcación turística Adrien III se dirigía a la Isla Saona cuando impactó a Stavros Floros, un ciudadano griego de 22 años que practicaba pesca submarina.
Según el reporte presentado por la Armada, Floros se encontraba buceando sin boya de señalización en el área donde se realizaban las grabaciones del programa Survivor. El impacto de las hélices le provocó una amputación parcial de la pierna izquierda y una lesión considerable en el tobillo derecho.
El joven fue atendido por el sistema 9-1-1 y trasladado al Centro Médico Central Romana y la Armada abrió una investigación para establecer las circunstancias del accidente.
El caso introduce otro elemento que aparecerá nuevamente un mes después: la convivencia en el mismo espacio marítimo de embarcaciones motorizadas y personas que realizan snorkeling, buceo o pesca submarina.
6. Bahía de las Águilas: una joven muere después de ser impactada mientras hacía snorkeling
El 20 de junio de 2026, la tragedia alcanzó Bahía de las Águilas cuando Gabriela Cartagena Gómez, de 20 años, resultó gravemente herida por una embarcación mientras practicaba snorkeling junto a sus familiares y falleció a causa del incidente
De acuerdo con una investigación posterior publicada por Diario Libre, Cartagena se encontraba en el agua cerca de la costa, acompañada por sus padres, su hermano y una pareja de biólogos y una guía llevaba una boya para señalizar al grupo.
La familia sostiene que una lancha se aproximó a gran velocidad y pasó por encima del grupo. La guía y personas desde la orilla intentaron advertir al conductor. El padre de Gabriela también habría sido alcanzado por la embarcación, mientras que ella recibió el impacto más grave.
La investigación derivó posteriormente en un proceso judicial contra el capitán de la lancha. El 20 de agosto, un tribunal cambió la prisión preventiva por una garantía económica de 20,000 pesos e impedimento de salida para Robinson Radhamés Hernández, alias Piter.
El caso adquirió una dimensión adicional porque la familia de la víctima ha cuestionado públicamente los mecanismos de señalización, vigilancia y control de velocidad en zonas donde conviven bañistas, buzos y embarcaciones.
7. Bayahíbe-Saona: una lancha turística se incendia con decenas de personas a bordo
El 27 de julio de 2026, una excursión desde Isla Saona hacia Bayahíbe terminó en una emergencia masiva cuando una lancha turística se incendió en las proximidades de Playa Viva, zona El Abanico, mientras regresaba de la excursión.
La Armada informó inicialmente que 23 personas resultaron afectadas, incluido el capitán, y que todos fueron rescatados. Los pasajeros, de distintas nacionalidades, fueron trasladados a centros médicos de La Romana.
Reportes posteriores indicaron que la embarcación transportaba alrededor de 35 personas y se confirmó el número de personas heridas.
Días después, la Armada informó que una hipótesis preliminar apuntaba a una chispa generada por la batería que habría entrado en contacto con combustible de los motores fuera de borda. La institución, sin embargo, dejó claro que se trataba de una hipótesis y no de una conclusión definitiva.
El accidente dejó una nueva interrogante: las condiciones de seguridad relacionadas con combustible, motores, instalaciones eléctricas y sistemas contra incendios en embarcaciones que transportan grupos numerosos de turistas.
8. Punta Salinas: el catamarán Don Castro y la muerte de Yairi Mateo
El caso que motiva este recuento ocurrió en Punta Salinas, Baní, la noche del domingo 23 de agosto de 2026. El catamarán Don Castro transportaba 12 personas: seis mujeres y seis hombres y zozobró en las inmediaciones de la playa.
Todos los ocupantes fueron trasladados a tierra y recibieron atención inicial de personal naval y organismos de emergencia y dos personas requirieron atención médica especializada, mientras una de ellas, Yairi Mateo, de 25 años, murió pese a los esfuerzos de reanimación. Otro pasajero, un hombre de 29 años, fue ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Provincial Nuestra Señora de Regla con un cuadro de distrés respiratorio severo después de estar a punto de ahogarse.
La Armada mantiene abierta la investigación, mientras la versión publicada por Listín Diario, plantea preliminarmente que una maniobra para evitar chocar contra la orilla pudo haber provocado el vuelco.
Siete accidentes, tres muertes y un patrón que se repite
| Caso | Tipo de embarcación | Factor reportado/preliminar | Personas involucradas | Resultado |
| Bávaro, septiembre 2025 | Lancha | Colisión | 2 embarcaciones | 1 muerto |
| Playa Dorada, octubre 2025 | Catamarán | Fuerte oleaje | No precisado | Sin víctimas |
| Samaná, noviembre 2025 | Catamarán turístico | Daño/avería del casco | 55 | Todos rescatados |
| Saona, mayo 2026 | Lancha turística | Impacto con buzo | 1 víctima directa | Lesión grave/amputación |
| Bahía de las Águilas, junio 2026 | Lancha | Impacto con grupo de snorkel | Grupo familiar | 1 muerta |
| Saona-Bayahíbe, julio 2026 | Lancha turística | Incendio/explosión | ~35 a bordo; 23 afectados | 23 heridos |
| Punta Salinas, agosto 2026 | Catamarán | Causa bajo investigación; hipótesis de maniobra | 12 | 1 muerta, 1 grave |
El cuadro muestra que no existe una única causa de los accidentes. Hay problemas de navegación y colisiones; fallas o daños de las embarcaciones; condiciones meteorológicas; incendios; y accidentes producidos por la interacción entre embarcaciones y personas que realizan actividades acuáticas.
Pero hay un punto en común: todos ocurren en un espacio marítimo donde confluyen actividades turísticas, recreativas y de transporte.
El problema no es solo el estado de las naves
En el recuento se puede ver que después de un accidente marítimo, se atribuye de inmediato y exclusivamente a una falla mecánica o a un error humano. Pero analizando los datos, el problema puede ser más amplio.
En Bahía de las Águilas y frente a Saona, por ejemplo, la cuestión central fue la interacción entre una lancha en movimiento y personas que estaban dentro del agua.
En Samaná, en cambio, el riesgo estuvo relacionado con la integridad del casco de una embarcación que transportaba 55 excursionistas.
En Bayahíbe, el factor investigado está relacionado con el sistema de propulsión y combustible.
Y en Punta Salinas la investigación deberá determinar si una maniobra, las condiciones de navegación, las características de la embarcación, la carga de pasajeros u otros factores contribuyeron al vuelco.
Es decir, hablar únicamente de “accidentes” puede esconder diferentes situaciones de seguridad.
El país tiene reglas para las excursiones acuáticas
La legislación y las disposiciones administrativas dominicanas contemplan controles sobre las actividades turísticas acuáticas. El Ministerio de Turismo establece requisitos para las licencias de operación de turismo de aventura, transporte marítimo y viajes en bote, con categorías según la cantidad de pasajeros que puede transportar cada embarcación.
Además, las disposiciones oficiales para las excursiones acuáticas establecen que determinadas actividades turísticas en lugares como Isla Saona, Isla Catalina, Cayo Levantado y Laguna Gri-Gri, deben realizarse en embarcaciones reguladas por el Ministerio de Turismo y con los mecanismos de identificación correspondientes, incluido el código QR visible de la licencia.
La Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos (ANAMAR) ha señalado que el país trabaja en una Estrategia Marítima Nacional orientada, entre otros objetivos, a fortalecer la seguridad marítima, una iniciativa que surgió también en el contexto de observaciones formuladas tras una auditoría de la Organización Marítima Internacional.
El contexto también importa
República Dominicana es uno de los principales destinos turísticos del Caribe y las excursiones náuticas forman parte de la oferta de sus principales polos: Punta Cana, Bayahíbe, La Romana, Samaná, Puerto Plata y Pedernales.
La propia ANAMAR identifica el turismo náutico como un segmento con posibilidades de expansión y ha impulsado iniciativas para desarrollar el sector de marinas recreativas y deportivas.
Eso significa que el número de personas expuestas a actividades marítimas recreativas puede crecer y por tanto, el problema no consiste solamente en investigar qué ocurrió con el Don Castro.
El desafío es determinar si el crecimiento del turismo náutico está acompañado por un crecimiento proporcional de los mecanismos de inspección, regulación, prevención, señalización y respuesta a emergencias.
¿Qué pasa en el mar dominicano?
En doce meses, un capitán murió después de ser impactado por otra lancha. Un catamarán se hundió en Playa Dorada durante un episodio de fuerte oleaje. Otro catamarán, con 55 excursionistas, se fue a pique en la bahía de Samaná después de comenzar a hacer aguas.
Un joven sufrió una amputación después de ser alcanzado por las hélices de una embarcación turística frente a Saona. Una joven murió en Bahía de las Águilas después de ser impactada mientras practicaba snorkeling.
Una lancha turística se incendió frente a Saona y dejó 23 personas heridas y ahora, en Punta Salinas, un catamarán con 12 personas a bordo zozobró, dejando una joven muerta y otro pasajero en cuidados intensivos.
No todos estos hechos tienen la misma causa ni pertenecen al mismo tipo de operación, pero juntos señalan una bandera roja.
¿Se están inspeccionando de manera suficiente las embarcaciones que realizan estas excursiones?
Y también:
• ¿Cuántas embarcaciones turísticas están autorizadas actualmente?
• ¿Cuántas tienen licencia vigente?
• ¿Con qué frecuencia son inspeccionadas?
• ¿Quién verifica sus motores, cascos, sistemas eléctricos y capacidad máxima?
• ¿Se realizan controles de velocidad en zonas de snorkeling y buceo?
• ¿Existen corredores marítimos diferenciados para embarcaciones y bañistas?
• ¿Cuántos inspectores tiene el Ministerio de Turismo para estas tareas?
• ¿Cuántas inspecciones realizó la Armada en el último año?
• ¿Cuántas embarcaciones fueron sancionadas o retiradas de circulación?
• ¿Cuántas investigaciones de accidentes marítimos concluyeron y cuáles fueron sus resultados?
Un dato que merece atención: las investigaciones
Otro elemento común en el recuento es que varias autoridades anunciaron investigaciones después de los accidentes.
Eso ocurrió en:
• Bávaro;
• Samaná;
• Saona;
• Bahía de las Águilas;
• Bayahíbe;
• Punta Salinas.
Sin embargo, en la revisión hemerográfica no aparece en todos los casos un informe público final que explique qué determinó la investigación, qué responsabilidad se estableció o qué medidas correctivas fueron adoptadas.
Esa ausencia no significa necesariamente que las investigaciones no hayan avanzado.
Significa que sus resultados no siempre son visibles en la información pública disponible.
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