Recomendó dar prioridad a los análisis de respuesta sísmica local, con el propósito de garantizar que las construcciones puedan responder adecuadamente ante movimientos telúricos de gran intensidad
SANTO DOMINGO. – Los recientes terremotos que han sacudido países de América del Sur, como Colombia y Venezuela, han generado preocupación y diversas interrogantes en la población sobre lo que ocurre a nivel geológico en la región y el mundo. Ante este escenario surgen varias preguntas: ¿podría suceder algo similar en la región insular del Caribe?, ¿qué está pasando en la Tierra? y ¿a qué se debe la frecuente actividad sísmica?
El geólogo y catedrático Osiris de León explicó a El Inmobiliario que estos fenómenos naturales se producen por la interacción de cuatro placas tectónicas, cuyos movimientos y fuerzas provocan fracturas en las rocas de la corteza terrestre.
“Son cuatro placas tectónicas que están interactuando y compitiendo en un mismo espacio. Evidentemente, hay empujes multidireccionales que fracturan las rocas de la corteza terrestre y, cada cierto tiempo, la energía elástica acumulada se libera a través de un evento sísmico mayor. Desde el año 2020 hasta el presente hemos tenido cinco grandes terremotos en la región”, dijo.
De León manifestó que los movimientos telúricos registrados en los últimos años constituyen una evidencia de la presión ejercida por estas placas.
“Tres de ellos en el entorno cercano a Jamaica y dos ahora, entre junio y agosto, en Venezuela y Colombia. Todo eso evidencia que hay un empuje tectónico regional que viene desde el lado del océano Pacífico y, por eso, la mitad occidental del Caribe ha sufrido esos cinco grandes terremotos de magnitud superior a siete durante los últimos años”, señaló.
¿Cuántas placas tectónicas interactúan en la región?
El especialista en geología mencionó que múltiples países son vulnerables a estos fenómenos debido a la interacción de las placas tectónicas presentes en la zona.
“En nuestra región del Caribe hay cuatro placas tectónicas que interactúan. La placa de Cocos, que empuja la placa del Caribe, y en la placa del Caribe está la isla Hispaniola, está Jamaica, está Puerto Rico, las Antillas Menores, la parte norte de Venezuela, la parte noroeste de Colombia, y ahí también interactúa la placa de Sudamérica y un segmento de la placa de Nazca”, explicó.
Llama a reforzar las medidas de prevención

Geólogo Osiris De León. (Fuente externa).
Durante su conversación con El Inmobiliario, De León resaltó que algunas naciones consideraban estar preparadas para enfrentar eventualidades de esta naturaleza; sin embargo, los recientes acontecimientos han demostrado la necesidad de fortalecer las medidas preventivas.
“Venezuela y Colombia creían que estaban preparados para un gran evento sísmico y la realidad ha demostrado lo contrario. La mayoría de los países del mundo que tienen esa realidad, porque muchas veces no nos preparamos ni para los grandes terremotos ni para los impactos de grandes huracanes y tormentas en la región. Todo esto tiene que llevarnos, primero, a una microzonificación sísmica en cada núcleo urbano importante”, acotó.
Recomienda priorizar los análisis de respuesta sísmica local
El catedrático recomendó tanto a las autoridades como a quienes desarrollan proyectos de edificaciones e infraestructuras dar prioridad a los análisis de respuesta sísmica local, con el propósito de garantizar que las construcciones puedan responder adecuadamente ante movimientos telúricos de gran intensidad.
“Donde usted va a hacer el hospital, ahí usted tiene que hacer un análisis de respuesta sísmica local y, con esa información, es que el ingeniero estructuralista debe diseñar las dimensiones de los elementos estructurales y la distribución de los elementos estructurales, a los fines de que la estructura responda bien. Pero eso tiene que empezar en el estudio de suelo”, puntualizó.
Asimismo, añadió que debe existir un trabajo permanente para garantizar mejores resultados en materia de seguridad estructural. “La estructura no va a responder bien si no sabemos cómo va a responder el suelo. Y eso tiene que ser un trabajo permanente”, expresó.
Ciudades que necesitan planes de ordenamiento territorial
Según el geólogo, ciudades y municipios como Santo Domingo, San Cristóbal, Baní, Azua, Barahona, Pedernales, Bonao, La Vega, Santiago, San Francisco de Macorís, Salcedo, Tenares, Nagua, Río San Juan, Gaspar Hernández, Sosúa, Cabarete, Puerto Plata, Luperón, Montecristi, Castañuelas, Villa Vásquez, Mao, Santiago Rodríguez, Navarrete y Villa González, así como zonas donde se desarrollan infraestructuras esenciales, necesitan planes de ordenamiento territorial que permitan impulsar edificaciones más resistentes ante los terremotos.
“Necesitan un plan de ordenamiento territorial sustentado en una microzonificación sísmica, donde los hospitales, las escuelas, las iglesias, los centros comerciales y toda edificación que albergue mucha gente o que reciba mucha gente para fines de servicio necesitan que se haga un análisis de respuesta sísmica local para poder diseñar estructuras sismorresistentes”, expuso.
El código de construcción no es suficiente
De León también advirtió que el cumplimiento de un código de construcción, por sí solo, no garantiza que una estructura pueda responder adecuadamente ante un terremoto.
“Lo que define la sismorresistencia no es un simple código en República Dominicana o en cualquier parte del mundo. En Japón el código ha fallado. En Chile el código ha fallado, en California el código ha fallado, en Venezuela el código ha fallado, en Turquía el código ha fallado, en Colombia el código ha fallado y en Puerto Rico el código ha fallado. En tal virtud, el código es una referencia que tiene que ser utilizada de manera complementaria con un análisis de respuesta sísmica local”.
El especialista insistió en que no se debe asumir ni extrapolar información de un lugar a otro, debido a que las condiciones del suelo pueden variar significativamente.
“No se puede estar asumiendo información ni extrapolando información. Donde usted va a hacer el hospital, ahí usted tiene que hacer un análisis de respuesta sísmica local y, con esa información, es que el ingeniero estructuralista debe diseñar las dimensiones de los elementos estructurales y la distribución de los elementos estructurales, a los fines de que la estructura responda bien. Pero eso tiene que empezar en el estudio de suelo”.
De León precisó que el análisis debe ir más allá de determinar la capacidad de carga o el posible asentamiento del terreno.
“No es solamente identificar la capacidad de carga del suelo, el asentamiento máximo que se pueda producir en el suelo, sino saber cuál es la respuesta sísmica local de ese suelo. Y cuando vamos a construir un puente, vamos a construir un paso a desnivel, vamos a construir una torre habitacional o vamos a construir un hospital, lo primero que tenemos que hacer es un análisis de respuesta sísmica local”.
Finalmente, puso como ejemplo la construcción de sistemas de transporte sobre terrenos con características particulares.
“Si estamos construyendo un metro sobre una zona arcillosa y está apoyado en monopilotes, entonces vamos a hacer un análisis de respuesta sísmica local”.
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