Destacó que las empresas pueden adoptar esquemas de trabajo remoto y los ciudadanos optimizar el uso del combustible y, como sociedad, actuar con conciencia y eficiencia.
SANTO DOMINGO.- A través de un mensaje dirigido al pueblo dominicano, el presidente Luis Abinader explicó ayer domingo las implicaciones económicas de la guerra en Irán, un tema que preocupa actualmente al mundo entero.
“Permítanme hablarles con franqueza, pero también con serenidad. Sin dramatismos, pero sin evasivas. Cómo se habla cuando un país necesita entender con claridad el momento que está viviendo”, dijo el jede de Estado.
Tras señalar un grupo de medidas que ha puesto en marcha su gobierno para mitigar los efectos de la guerra, el madatario precisó: “Pero debemos ser claros y quiero ser honesto con ustedes: ante esta situación será necesario asumir ciertos sacrificios. No desproporcionados, no indiscriminados, pero sí inevitables. Habrá presiones en las tarifas eléctricas, en los costos de transporte y, en alguna medida, en los precios de los alimentos. No porque nuestra economía tenga debilidades, sino porque enfrentamos un choque externo de gran magnitud”, expresó Abinader.
Afirmó que el Gobierno asumirá la mayor parte del esfuerzo, al tiempo que llamó a una responsabilidad compartida, señalando que las empresas pueden adoptar esquemas de trabajo remoto y los ciudadanos optimizar el uso del combustible y, como sociedad, actuar con conciencia y eficiencia.
Fortaleza económica y estabilidad
El mandatario puso la situación en perspectiva al destacar que la República Dominicana continúa siendo una de las economías más dinámicas de la región, con crecimiento, estabilidad y confianza. “No estamos ante una crisis generada desde dentro, sino ante un choque externo. Y esa diferencia es fundamental”.
Desde el punto de vista fiscal y financiero, resaltó que el país cuenta con una posición sólida, con liquidez robusta, acceso a financiamiento internacional y reservas superiores a los 16,000 millones de dólares. “A esto se suman decisiones anticipadas que fortalecen nuestra capacidad de respuesta, así como ingresos adicionales derivados de la minería y de una mejor recaudación tributaria, fruto de nuestro crecimiento y nuestra eficacia impositiva”.
Sector energético y respuesta estratégica
Expuso que, en el sector eléctrico, históricamente vulnerable a estos choques, hoy el país cuenta con mejores condiciones, señalando que la diversificación de la matriz energética, el mayor peso de las renovables y decisiones estratégicas como la fijación del precio del carbón en Punta Catalina y contratos de gas natural ya asegurados por un año permitirán amortiguar significativamente el impacto.
“Nuestro objetivo con todo esto es claro: que cualquier turbulencia internacional tenga el menor impacto posible en la vida cotidiana de los dominicanos”, enfatizó.
Asimismo, expresó que esta coyuntura deja una lección importante sobre la necesidad de reducir la dependencia de los combustibles fósiles, acelerar la transición hacia energías renovables y construir una economía más resiliente y diversificada.
Contexto internacional y efectos globales
El gobernante expuso que la República Dominicana es una economía muy abierta e integrada al mundo y que, cuando ocurren conflictos internacionales de esta magnitud, se generan tensiones en los mercados globales que pueden traducirse en aumentos de costos en el transporte, la energía y las materias primas, al tiempo que agregó que esta es una realidad que ningún país, y especialmente como la República Dominicana, puede ignorar.
Indicó que uno de los puntos clave para entender la situación es el estrecho de Ormuz, en el golfo Pérsico, por donde transita cerca del 20 % del petróleo y gas natural que consume el mundo, flujo que se ha visto severamente afectado, provocando una de las mayores interrupciones de suministro en el mercado petrolero global en tiempos recientes.
El presidente explicó que esta situación ha generado un mercado en tensión, con aumentos significativos en el precio del crudo y en productos de alto impacto en la vida cotidiana, como el diésel, el combustible de aviación y el gas licuado de petróleo utilizado en los hogares.
Confianza, resiliencia y llamado a la unidad
En ese contexto, enfatizó que la República Dominicana importa la totalidad de los combustibles que consume, por lo que no fija esos precios, sino que los recibe del mercado internacional, trasladándose inevitablemente su impacto a la economía nacional.
“Pero quiero decirles también algo con seguridad y firmeza: nuestro país está preparado para enfrentar este tipo de situaciones. No sería la primera vez que los dominicanos atravesamos un escenario internacional complejo. Hemos enfrentado choques inflacionarios globales provocados por la pandemia, por la crisis logística mundial y por la guerra en Europa. Y en cada uno de esos momentos difíciles, la República Dominicana resistió, protegió a su gente y mantuvo la estabilidad económica”, manifestó.
El mandatario reiteró que en momentos de incertidumbre global es fundamental actuar con serenidad, responsabilidad y visión de país, asegurando que el Gobierno continuará tomando decisiones para proteger la estabilidad económica y el poder adquisitivo de las familias y garantizar que la República Dominicana continúe avanzando con paso firme.
“Hemos demostrado que sabemos enfrentar las crisis sin perder el rumbo. Lo hicimos en el pasado reciente y lo volveremos a hacer ahora, con planificación, con firmeza y poniendo siempre en el centro a nuestra gente. Quiero que cada dominicano y dominicana tenga la certeza de que este gobierno estará vigilante, actuando cuando sea necesario y utilizando todas las herramientas del Estado para proteger a las familias y mantener nuestro rumbo como país”, reafirmó.
Subrayó que el mayor riesgo no es realizar ajustes responsables en el presente, sino posponer decisiones y enfrentar costos mucho mayores en el futuro, y añadió que los dominicanos “hemos demostrado, en múltiples ocasiones, nuestra capacidad de adaptación y superación. Esta no será la excepción”.
“Sí, el momento exige conciencia. Exige responsabilidad. Y exige una cuota de sacrificio compartido. Pero también exige confianza. Confianza en que se están tomando decisiones para proteger la estabilidad del país. Confianza en que este es un período transitorio. Y confianza en que, si actuamos correctamente, saldremos fortalecidos y con las mínimas consecuencias posibles”, sostuvo.
Expresó que la historia económica de la República Dominicana es, en buena medida, la historia de su capacidad para superar desafíos y que este es, precisamente, uno de esos momentos.
“Sigamos adelante, con claridad, con equilibrio y con determinación. Porque este país no se detiene. Este país se ajusta, se adapta y continúa avanzando. En eso, no tengan duda, trabajará su gobierno y su presidente las 24 horas del día”, concluyó el presidente Abinader.
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